Las variantes del Gen determinan qué seres humanos y qué chimpancés pueden probar substancias amargas. Para los seres humanos, esta sensibilidad del gusto puede influenciar opciones alimenticias y final su salud, así como comportamientos, tales como fumar. Para los chimpancés, proporciona a una manera de vivir con seguridad en sus ambientes evitando las instalaciones tóxicas y otras pastas dañinas.
La Investigación conducto hace más 65 años cerca personas de los científicos llevados por Sir Ronald Aylmer Fisher, el estadístico Británico eminente y genetista, concluidos que esta variante del gen estaba lo mismo en seres humanos y chimpancés y existidos en tiempo--un ejemplo de equilibrar la selección. Sus conclusión fueron publicadas en 1939 en “Naturaleza,” uno de los gorrones de cabeza de la ciencia del mundo.
Las nuevas personas de investigadores, incluyendo la Piedra de Anne, un genetista antropológico en la Universidad de Estado de Arizona, escriben en la noticia de portada de la “Naturaleza” (13 de abril de 2006), que mientras que las observaciones hechas por Fisher y sus personas eran exactas, “su explicación era incorrecta.” En vez de ser un ejemplo de equilibrar la selección, los investigadores concluya que los seres humanos y los chimpancés tienen variantes del gen pero por diversas razones--y es un ejemplo de la evolución convergente.
Estaba solamente hace unos años, en 2003, que la sensibilidad a una pasta amarga conocida como feniltiocarbamida (PTC) fue correlacionada en genes humanos.
“Ese gen fue encontrado para controlar si usted puede probar el PTC o no,” dice la Piedra, un profesor adjunto en la Escuela de ASU de la Evolución Humana y el Cambio Social en la Universidad de Humanidades y de Ciencias.
“Decidíamos observar esto en chimpancés y ver si Fisher tenía razón,” ella dice. “” Incluimos a los autores del parte Stephen Wooding, Michael T. Howard, Diane M. Dunn, Roberto B. Weiss y Michael J. Bamshad en el Departamento de la Genética Humana en la Universidad de Utah; Bernd Bufe y Wolfgang Meyerhof del Instituto Alemán de la Nutrición Humana Postdam-Rehbruecke; y Christina Grassi y Maribel Vázquez en el Departamento del Remedio Comparativo en el Asiento del Sudoeste para la Investigación Biomédica.
La Piedra, que trabaja en aplicaciones de las genéticas de población a las preguntas referentes los orígenes, la historia de la población y a la evolución de seres humanos y de los grandes monos, envió muestras de la DNA de cada uno de tres subespecies de chimpancés a la Universidad de Utah.
No se dañó “Ningunos chimpancés para obtener las muestras,” las notas De Piedra. La DNA es proporcionada por los veterinarios y viene de muestras de sangre o de lampazos de la quijada. Ella utiliza estas muestras para ayudar a los parques zoológicos, santuarios y los centros del primate determinan subespecies de chimpancés.
“Mi meta es entender mejor chimpancés por derecho propio y ayudar final con su preservación,” ella dice.