Universidad de Tennessee, Facultad de Medicina profesor e investigador Alan Solomon, MD, director del Human Inmunología y Cáncer / Alzheimer 's Disease y amiloide relacionados Programa de Investigación de Enfermedades, encabezó un equipo que descubrió un vínculo entre el foie gras preparado a partir de hígado de ganso o pato y el tipo de amiloide en la artritis reumatoide o la tuberculosis.
Sus datos experimentales, que aparece en la edición de esta semana de las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, ha proporcionado la primera evidencia de que un producto alimenticio puede acelerar el desarrollo de amiloide.
La amiloidosis es un proceso de enfermedad que implica el depósito de las proteínas normales o mutados que se han convertido en mal plegadas. En este estado inestable, proteínas, forma del pelo-como fibras o fibrillas, que se depositan en órganos vitales como el corazón, los riñones, hígado, páncreas y cerebro. Este proceso conduce a un fallo orgánico y, finalmente, la muerte. Hay muchos tipos de enfermedades amiloides relacionadas, además de la artritis reumatoide, la enfermedad de Alzheimer, la edad adulta (tipo 2), la diabetes y una enfermedad relacionada con el mieloma múltiple llamada amiloidosis primaria o AL, una enfermedad que ha sido un foco particular de estudio en el laboratorio de Salomón.
El foie gras es un manjar culinario derivados de los hígados grasos de forma masiva ampliada de patos y gansos. Es producida por hartarse las aves durante varias semanas. Salomón y su equipo de investigación analizó venden comercialmente foie gras de los EE.UU. y Francia, y descubrió que contenía un tipo de llamada amiloide AA. Los depósitos de amiloide se encuentran comúnmente en las aves acuáticas, pero esta condición se ha incrementado notablemente en vigor las aves alimentadas. En su estudio, los ratones propensos a desarrollar amiloidosis AA fueron inyectados o alimentados amiloide extraídas de foie gras. Plazo de ocho semanas, la mayoría de los animales desarrollaron extensos depósitos de amiloide en el hígado, el bazo, el intestino y otros órganos.
Basándose en las conclusiones del estudio, Solomon y su equipo concluyeron que ésta y quizás otras formas de amiloidosis pueden ser transmisibles, como las vacas, locas, y otras enfermedades relacionadas. Hasta ahora, no hay otras fuentes infecciosas de los productos alimenticios se han encontrado.