Los mexicoamericanos tienen una ocasión lejos más alta de sufrir un recorrido que blancos de los no-Hispanos

Los mexicoamericanos tienen una ocasión lejos más alta de sufrir un recorrido que blancos de los no-Hispanos, según un nuevo estudio llevado por un especialista del recorrido de la Universidad de Michigan.

Y, según un segundo estudio publicado hoy por las mismas personas, la diferencia no aparece ser relacionada con la incidencia más alta de los mexicoamericanos de la diabetes, que había sido pensada para aumentar su riesgo de cierto tipo de recorrido.

Es la primera vez que el entrehierro del recorrido entre los dos grupos se ha demostrado, y tiene implicaciones de gran envergadura para educar a mexicoamericanos sobre la prevención de recorridos y actuar rápidamente cuando uno golpea. También plantea preguntas sobre los factores que pudieron contribuir a la diferencia en riesgo.

Los dos nuevos estudios, publicados en la aplicación del 15 de agosto el gorrón americano de la epidemiología y la aplicación del 10 de agosto la neurología, venida de un proyecto sobre la base de la población profundizado financiado por los institutos nacionales de la salud y del BASIC llamado, para la vigilancia del ataque del cerebro en Corpus Christi.

El BASIC utiliza informes médicos y las entrevistas para estudiar recorridos entre gente en el condado de Neuces, Tejas, hogar a una población grande de segunda y los mexicoamericanos de tercera generación y muchos blancos de los no-Hispanos. En todos, estudiaron a 2.350 recorridos y cercano-recorridos validados que ocurrían en los años 2000 hasta el 2002.

El autor importante Lewis Morgenstern, M.D., que dirige el programa del recorrido del U-M y el estudio BÁSICO, llama los resultados un “lamamiento para despertar al país” sobre la causa de la muerte tercero-de cabeza y la causa de cabeza de la incapacidad en la nación. Los mexicoamericanos componen a dos tercios de los hispanico, el grupo minoritario más grande de la nación.

“Esto es una población del mejor de los casos de mexicoamericanos, que han estado en este país para varias generaciones y tienen pocas barreras linguísticas culturales y a conseguir asistencia médica,” él dice. “Si su riesgo de recorrido es este mucho más alto que la de sus vecinos blancos de los no-Hispanos, especialmente en sus años más jovenes, esto es la punta del iceberg para la comunidad mexicana-americano más amplia de la nación pues crece más viejo.”

Morgenstern, profesor adjunto de la neurología en la Facultad de Medicina del U-M, comenzó el estudio BÁSICO mientras que él estaba en la Facultad de Medicina de la Universidad de Texas en Houston y la escuela de la Universidad de Texas de la salud pública en Houston. Varios autores en los nuevos papeles son de esas escuelas, y una está en la universidad de Pittsburgh.

El estudio muestra que los mexicoamericanos envejecidos 45 a 59 eran dos veces más probables que sus contrapartes blancas de los no-Hispanos tener cualquier clase de recorrido o de cercano-recorrido, y ésos en su 60s y comienzos de los años 70 eran el cerca de 60 por ciento más probables tener un recorrido o un cercano-recorrido, según el estudio publicado en el gorrón americano de la epidemiología.

Los investigadores también rompieron riesgo del recorrido hacia abajo por el tipo: isquémico, en que un vaso sanguíneo en el cerebro se ciega; ataque isquémico transitorio, que es un bloqueo temporal; y dos clases de hemorrágicos, o el sangrar, recorridos - intracerebrales y subaracoideos, que ocurren en diversas partes del cerebro.

Los índices de recorrido isquémico, ajustados según edad según las figuras 2000 de censo del condado de Nueces, eran dos veces tan grandes para los mexicoamericanos envejecidos 45 a 59 en cuanto a no-Hispanico, y el cerca de 60 por ciento mayor para ésos envejeció 60 a 74. Había poca diferencia entre ésos 75 y más viejo envejecidos.

Mexicoamericanos más jovenes también tenían dos veces el riesgo de blancos de los no-Hispanos de sufrir un TIA, una señal de peligro para un verdadero recorrido futuro. Las probabilidades estaban alrededor incluso para ésas en su 60s y 70s.

Para los recorridos que sangraban, había diferencias entre los dos grupos en todos los ámbitos, ajustado según edad. Particularmente, los mexicoamericanos en su último 40s con su 50s eran tres veces más probables que los blancos de los no-Hispanos en la misma categoría de edad para sufrir una hemorragia intracerebral, y los mexicoamericanos envejecidos 60 a 74 años eran más de dos veces más probablemente que sus contrapartes blancas para tener una hemorragia subaracoidea.

¿Por qué todas las diferencias entre los dos grupos? Morgenstern observa que los hispanico están sabidos para tener una alta tasa de la diabetes, que aumenta riesgo del recorrido, pero ella tiene índices similares de dos otros factores de riesgo importantes - tensión arterial y rico en colesterol altos - como blancos de los no-Hispanos.

La diferencia de la diabetes ha incitado a muchos especialistas del recorrido especular que los hispanico pudieron tener un riesgo más alto del recorrido isquémico el implicar de bloqueos en los vasos sanguíneos más pequeños, que se pueden traer conectado por el daño causado por el alto azúcar de sangre.

Pero en el nuevo papel en neurología, Morgenstern y sus colegas denuncian que los resultados de un análisis profundizado de 402 validaron recorridos isquémicos del estudio BÁSICO. Rompieron alimentan hacia abajo por subtipo, incluyendo ésos causados por los coágulos de sangre que originaban en el corazón, y ésos causados por estrecharse severo de los vasos sanguíneos grandes y pequeños en el cerebro. No había diferencia estadístico importante en ningún subtipo del recorrido entre los blancos de los mexicoamericanos y de los no-Hispanos.

“Obviamente, hay otros factores que contribuyen al recorrido que el riesgo hecho frente por los mexicoamericanos que todavía necesitan ser determinados,” dice Morgenstern. “Pensamos conocemos todos los factores de riesgo para el recorrido pero mí no pensamos que lo hacemos. Y parte de la razón es importante estudiar racial y las diferencias étnicas en la enfermedad son que se abre los aros en los nuevos factores de riesgo que puede ser que no hayamos visto antes.”

Por ejemplo, la nota de los autores en el papel de AJE, una predisposición genética a las malformaciones del vaso sanguíneo que tiende a agruparse en familias mexicanas-americano pudo desempeñar un papel. Pero Morgenstern advierte que lejos más estudio será necesario determinar cuál está detrás de la diferencia en riesgo del recorrido.

El BASIC también está observando los factores que pudieron afectar al comportamiento de los mexicoamericanos con respecto a la prevención del recorrido, al acceso al cuidado preventivo y al tratamiento que buscaba para el recorrido agudo. Un nuevo estudio dentro del BASIC observará los papeles que la espiritualidad, la religiosidad, el fatalismo y la depresión pueden desempeñar.

Mientras tanto, los investigadores del BASIC están estudiando la eficacia de diversas aproximaciones a aumentar la percatación del recorrido, incluyendo un programa que enseñe a centenares de estudiantes de la escuela secundaria sobre riesgos del recorrido y a la importancia de una reacción rápida. Y, están continuando seguir a participantes actuales del estudio y agregar nuevos, construyendo datos más a largo plazo sobre supervivencia y resultados.

En el extremo, Morgenstern dice, él espera que las nuevas pruebas de un riesgo más alto del recorrido para los mexicoamericanos inciten más que apenas la traslación de los materiales de la recorrido-educación en español. El “recorrido es discutible el más evitable y más tratable de todas las condiciones catastróficas, y mientras que ofrecer la información bilingüe es un comienzo, nosotros necesita ayudar a gente a reconocer su riesgo más alto y a tomar mando de su destino, especialmente pues la población hispánica crece y envejece.”

Además de Morgenstern, los autores del estudio de AJE son Melinda Smith, Lynda Lisabeth, Nelda García y Devin Brown del programa del recorrido del U-M; Enero Risser, Olubumi Akuwumi y Lemuel Moye de la escuela de UT de la salud pública; Ken Uchino, al-Senani de Fahmi y al-Wabil de Areej del programa del recorrido en la Facultad de Medicina de UT; y neurólogos David McFarling y Paxton Longwell de Corpus Christi.

Uchino, ahora en la universidad del centro médico de Pittsburgh, es autor importante del papel de la neurología, en el cual Morgenstern es autor mayor y Risser, Smith y Moye es co-autores.