Primer estudio de la experiencia emocional de los cuidadores de la agitación durante la transición de su amada de hogar a los centros de asistencia

Un nuevo estudio muestra que los cuidadores de los pacientes de la demencia que deben tomar la decisión difícil para colocar a sus parientes en cuidado institucionalizado no consiguen ningún relevo de la depresión y de la ansiedad, y de hecho sufre el trauma emocional adicional que sigue su decisión.

El estudio, financiado por el instituto nacional de la investigación del oficio de enfermera y el instituto nacional sobre el envejecimiento, parte de los institutos de la salud nacionales, aparece en la aplicación del 25 de agosto de 2004 el gorrón de American Medical Association (JAMA).

La investigación de cuatro años, que fue coordinada por la universidad de la Facultad de Medicina de Pittsburgh y llevada por Richard Schulz, Ph.D., director del centro para la investigación social y urbana en Pitt, determinó que la intervención clínica puede beneficiar grandemente a cuidadores ayudándoles para prepararse para la colocación de sus parientes y tratando su depresión y ansiedad durante el proceso de la colocación.

Éste es el primer estudio para ofrecer un análisis completo de la experiencia emocional de los cuidadores de la agitación durante la transición de su amada de hogar a un centro de asistencia a largo plazo, según el Dr. Schulz. Los investigadores observaban varios factores incluyendo las condiciones que eso llevó a la colocación, la naturaleza del contacto entre los cuidadores y sus parientes después de la institucionalización, y el impacto de estos factores en resultados de la salud entre los cuidadores que seguían la colocación.

Reclutaron a partir de seis sitios de los E.E.U.U. y fueron incluidos a los participantes del estudio 1.222 pares del cuidador-paciente. Para los 180 cuidadores que tuvieron que volcar el cuidado de su amado a una institución, los síntomas de la depresión y ansiedad tirante tan alto como cuando eran cuidadores del en-hogar. Estas conclusión se ponen de pie en contraste afilado a conclusión anteriores denunciadas por Schulz y su demostración del grupo esa muerte de amada después del cuidado que da resultados en la mejoría en la depresión.

Los “cuidadores que colocan sus amados en una institución no consiguen el sentido del relevo ni experimentan el cierre observado entre los cuidadores que unos amada desaparecen,” dijeron al Dr. Schulz. “Continúan a la sensación apenada debido al sufrimiento y la disminución de su amado así como teniendo que hacer frente a nuevos retos tales como viajes frecuentes a la instalación a largo plazo, el mando reducido sobre el cuidado ofreció a su pariente, y adquiriendo responsabilidades tales como coordinar y vigilar cuidado,” él agregó.

Según el Dr. Schulz, “las disminuciones cognoscitivas y funcionales son comunes en los pacientes que entran cuidado a largo plazo, y los cuidadores se culpan por esta disminución y preguntan a menudo su decisión para institucionalizar su amado.”

Los cuidadores que estuvieron casados con el paciente y los que visitaron lo más frecuentemente tenían la transición más difícil. Los cónyuges denunciaron niveles más altos de depresión antes y después de la colocación y de más ansiedad después de la colocación que sus contrapartes del no-cónyuge. Casi la mitad de los cuidadores en el estudio visitó el diario del paciente y continuó ofrecer una cierta forma del cuidado físico durante sus visitas.

El estudio recomienda que los cónyuges, los cuidadores que siguen implicados activamente con el beneficiario del cuidado, los cuidadores que tienen niveles de la depresión, y los que faltan apoyo adecuado de otros deben recibir intervenciones. “Necesitamos ayudar a los cuidadores que colocan a sus parientes, dijimos al Dr. Schulz. “Necesitamos tratar su angustia emocional, educarlos sobre la naturaleza de centros de asistencia a largo plazo y su impacto en el funcionamiento paciente, dedicarlos a la formulación de planes de la fin-de-vida, y prepararlos para la muerte eventual de su amada,” él agregó.

Diagnosticaron con el moderado a la enfermedad de Alzheimer severa y tenían a los pacientes en este estudio todos una edad mediana de 80 años. Los cuidadores eran sobre todo femeninos con una edad mediana de 63 años. La muestra era el 56 por ciento de blanco, afroamericano del 24,2 por ciento, y hispano del 19 por ciento; la mayoría eran cónyuges o niños.

Los investigadores encontraron que los cuidadores afroamericanos e hispánicos eran menos probables colocar a su pariente en una instalación que blancos; los cuidadores que denunciaban mayor carga eran más probables colocar su amado en cuidado a largo plazo; los cuidadores que denunciaron que su cuidado que daba experiencia hizo que asierran al hilo útil e importante eran menos probables colocar a su pariente en una instalación.

“Las conclusión del Dr. Schulz y sus socios son determinado relevantes como viven los americanos más de largo y el número de familias hechas frente con la colocación sus amados en cuidado institucional crece,” dijeron a director Patricia A. Grady, doctorado, RN, FAAN de NINR. “Sabiendo que estos cuidadores son vulnerables a la depresión en curso y a la ansiedad que siguen tal colocación, los profesionales de salud pueden diferenciar en el bienestar de esta gente ayudándoles con su angustia emocional, y ayudando se preparan para y se ocupan de estas transiciones a menudo difíciles,” el Dr. Grady agregó.