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Qué usted ve no es siempre lo que usted consigue con antagonismo binocular

Es común decir que “no puedo creer mis aros” cuando es sorprendido por lo que vemos. La prueba científica reciente sugiere que tengamos una derecha de ser escépticos y que qué vemos depende en ninguna pequeña parte de lo que preveemos ver.

Es normal pensar en la visión como empezando por la formación de una imagen en la parte de atrás del aro, que a su vez estimula una cascada de los impulsos de nervio que envían señales profundamente en el cerebro. Es en la corteza visual del cerebro que estas señales están interpretadas. Las señales en la corteza visual también viajan en la dirección opuesta de la “reacción” pero mucho menos en sabido sobre su función.

Un papel reciente en la biología actual del gorrón de los estudiantes de tercer ciclo Tamara Watson y Joel Pearson y su Dr. Colin Clifford del supervisor en la escuela de la universidad de Sydney de la psicología, sugiere que estas señales de retorno lleven la información sobre lo que preveemos ver y que actúan para obligar nuestra interpretación de la información visual entrante.

“La separación entre nuestros aros nos da dos vistas ligeramente diversas del mundo. Ordinariamente, nuestros cerebros funden estas dos opiniónes para agregar profundidad a nuestro mundo visual. Sin embargo, si imágenes de los dos aros las” son tan diferentes que no pueden entonces ser fundidas experimentamos “antagonismo binocular”. Durante antagonismo binocular, se percibe la una imagen del aro y se suprime la otra, el 'Dr. explicado Clifford.

“Cada pocos segundos, opinión cambian espontáneamente entre las dos imágenes. Mientras que el antagonismo binocular se encuentra raramente en el ambiente visual normal, ofrece medios útiles de sondar los funcionamientos de las partes visuales de nuestro cerebro: aunque el estímulo visual sea artificial, el cerebro está funcionando de su manera usual.”

Watson, Pearson y Clifford utilizaron antagonismo binocular para demostrar la importancia de la reacción en nuestra interpretación de la imagen visual. Para que dos imágenes generen antagonismo binocular tienen que proporcionar testimonio contradictorio sobre cuál está presente en cualquier parte dada del mundo visual. Para asegurarse de que la rivalidad no fuera generada hasta un último escenario del tramitación visual, los experimentadores utilizaron imágenes de las figuras humanas que recorrían visibles solamente vía las luces puestas en sus juntas. Este estímulo visual escaso se ha sabido de largo para ofrecer una impresión que obligaba de una persona que recorría.

“Cuando las figuras que recorrían fueron presentadas a los dos aros, la opinión alternó entre la primera una figura y entonces la otra. Cuando los mismos puntos móviles fueron revueltos en la posición, la rivalidad fue suprimida. Aunque nuestro cerebro no reconozca figuras que recorren hasta que después del punto en el cual la información de los dos eyes se combine de largo, estos resultados muestran que una vez que reconocen a un caminante puede causar la dominación de señales a partir de un aro y de la supresión de señales del otro,” dijeron al Dr. Clifford.

Las personas de Sydney mostradas allí son prueba evidente que la expectativa del cerebro que debe haber una figura que recorre entre los puntos está transmitida de alguna manera al nivel más temprano de la corteza visual donde obran recíprocamente las señales de los dos aros primero.

El Dr. Clifford concluye que incluso si nuestras expectativas pueden afectar a lo que vemos, la visión sigue siendo nuestro poderío más valioso para detectar el mundo alrededor de nosotros. Sin embargo, él dice que “es también recordar que la visión que nos ofrece pudo ser bastante más subjetiva que nosotros preveería.”