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Los científicos pueden ahora explicar porqué el cerebro prefiere una marca de refresco a otra

Un estudio que implicaba a 67 personas no mostró ninguna preferencia por el ® de Coca-Cola (Coke®) o Pepsi® cuando las bebidas fueron administradas anónimo, según los resultados publicados en la aplicación del 14 de octubre la neurona del gorrón. Sin embargo, cuando está informado lo que bebían, coque preferido áspero tres cuartos. Los 67 también sometidos a las exploraciones de cerebro.

“Hay un efecto enorme de la escritura de la etiqueta del coque sobre la actividad cerebral relacionada con el mando de acciones, el trabajar duramente hacia arriba de memorias, y las cosas que implican uno mismo-imagen,” dijo a Montague del Dr. Read, director del laboratorio de Neuroimaging del ser humano de Brown en la universidad de Baylor del remedio.

El estudio del BCM, financiado por el instituto nacional de la tenencia ilícita de drogas, es el primer para analizar cómo los mensajes culturales penetran las partes del cerebro e influencian preferencias personales, y sus resultados, Montague dice, desmiente las reclamaciones hechas durante “la campaña publicitaria del reto de Pepsi” de los años 80, en los cuales los probadores del gusto presumiblemente eligieron Pepsi sobre coque cuando no fueron informados qué bebían.

“Vivimos en un mar de mensajes culturales. Todos ha oído hablar de coque y de Pepsi, tienen mensajes, y, en el caso de coque, esos mensajes se han insinuado en nuestros sistemas nerviosos,” dijo a Montague, el investigador principal del estudio. “Hay una reacción en el cerebro que lleva a un efecto del comportamiento - en este caso, la preferencia personal - con respecto a estas bebidas.”

El coque y Pepsi fueron utilizados no sólo debido a su familiaridad cultural pero también porque consisten sobre todo en el azúcar y el agua. Ambos ingredientes se consideran los “reforzadores primarios” que resuenan en un área del cerebro llamado los putamen ventrales, que está implicado en el aprendizaje recompensa-relacionado, o los valores positivos atribuidos a las actividades como la consumición y la consumición.

La proyección de imagen de resonancia magnética funcional permitió que Montague predijera bastante exacto que la gente preferida coquiza o Pepsi antes de que ella incluso tomara un sorbo.

“A Montague nos aturdimos cómo es fácil era esto,” dijimos. “Podría informar lo que él iba a hacer observando sus exploraciones de cerebro.”

“Neuromarketing,” un área de la neurología que correlaciona actividad cerebral mientras que se relaciona con las ciencias sociales como la economía y los éticas, ha extraído críticas de algunos activistas de las derechas de consumidor que demandan que la investigación neuromarketing plantea riesgos poco éticos y podría llevar a las estrategias empresariales manipuladoras por las corporaciones impacientes comercializar sus productos más efectivo.

Montague contradice que estos críticos entienden mal la naturaleza de tal investigación y que el estudio del coque y de Pepsi autoriza real a consumidores haciéndolos enterados de su susceptibilidad a los mensajes y a las imágenes culturales.

“No estamos intentando imaginar cómo comercializar algo mejor,” Montague dijo. “Queremos poder entender mejor cómo trabajo de cerebros de modo que poder esperanzadamente curar desordenes más neurológicos.”