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el 65 por ciento de niños ha tenido un compañero imaginario

La imaginación es activa y próspera en las mentes de los niños de la escuela-edad de América. Es tan frecuente que el 65 por ciento de niños denuncia que, por la edad de 7, él ha tenido un compañero imaginario en algún momento de sus vidas, según un nuevo estudio por la universidad de Washington y la universidad de los psicólogos de Oregon.

La investigación también indica que eso tener un compañero imaginario es por lo menos tan común entre niños de la escuela-edad como está entre preescolares. El treinta y uno por ciento de los jóvenes de la escuela-edad jugaba con un compañero imaginario cuando le preguntaron acerca de tal actividad, comparado con el 28 por ciento de preescolares.

“Esto que encuentra es fascinador en que va contra tan muchas teorías de la niñez central, tales como ésos propuesta por Sigmund Freud y Jean Piaget. Tener un compañero imaginario es normal para los niños de la escuela-edad,” dijo a Stephanie Carlson, profesor auxiliar de la psicología de UW.

Marjorie Taylor, profesor de la psicología en la universidad de Oregon, y Carlson es los autores importantes del estudio publicado en la aplicación actual la psicología del desarrollo del gorrón.

Tener un compañero imaginario aparece ser un proceso en curso y cambiante porque un niño no juega necesariamente con el mismo compañero imaginario en niñez. Carlson dijo a algunos niños denunciados teniendo compañeros imaginarios múltiples y seriales. El número de compañeros imaginarios descritos por los niños colocó a partir del uno a 13 diversas entidades.

“Está algo de una puerta giratoria. Los niños son ágiles en subir con estos compañeros imaginarios y tenemos a veces una dificultad el continuar con todas las que un niño tiene,” ella dijo.

Los investigadores reclutaron originalmente 152 preescolares, las edades 3 y 4, y a sus padres hace varios años. Cada niño y los padres entrevista por separado sobre compañeros imaginarios. Los investigadores también cerco datos sobre la capacidad verbal de los niños y les dieron una serie de tareas estandardizadas de fijar el revelado, o qué psicólogos llaman la teoría de la mente. Tres años más adelante, 100 de esos niños (50 muchachas y 50 muchachos) y sus padres se ofrecieron voluntariamente para el estudio nuevamente publicado. Los niños y sus padres entrevista otra vez por separado sobre compañeros imaginarios. Los padres también completaron un cuestionario sobre la personalidad de su niño y los niños tomaron una serie de tareas estandardizadas que midieron la comprensión social.

Consideraban a los niños tener compañeros imaginarios si dijeron que tenían uno y con tal que una descripción de ella. Si el compañero era una muñeca o un peluche, los niños también tuvieron que incluir a los detalles psicológicos (tales como “ella es agradable yo”) para que sea considerado un amigo imaginario.

Los compañeros imaginarios descritos por los niños vinieron en una variedad fantástica de modos, incluyendo muchachos y muchachas invisibles, una ardilla, una pantera, un perro, un elefante siete-pulgada-alto y una muñeca “de 100 años” de Joe de SOLDADO ENROLLADO EN EL EJÉRCITO. Mientras que el 52 por ciento de los compañeros imaginarios con quienes basaron a los preescolares jugados en apoyos tales como juguetes especiales, el 67 por ciento de ésos creados por los niños de la escuela-edad era invisible, según Carlson.

El estudio también mostró eso:

  • Mientras que las muchachas preescolares eran más probables tener un compañero imaginario, por los muchachos de la edad 7 eran apenas tan probable como muchachas tener uno.

  • el 27 por ciento de los niños describió a un amigo imaginario a que sus padres no conocían alrededor.

  • el 57 por ciento de los compañeros imaginarios de los jóvenes de la escuela-edad era seres humanos y el 41 por ciento era animales. Un compañero era un ser humano capaz de transformarse en cualquier animal que el niño quisiera.

  • No todos los compañeros imaginarios son cómodos. Un número era muy incontrolable y algo era una molestia.

Los investigadores también eran curiosos saber porqué los niños paran el jugar con los amigos imaginarios. A los niños tratan a los “compañeros imaginarios igual que cuando pierden interés en juguetes u otras actividades,” dijeron mucho a Carlson. “En muchos casos salen simple, o los niños no recuerdan. Otros niños de las épocas reemplazan a un viejo compañero imaginario por un nuevo, o continúan a las amistades con los cabritos reales cubrir algunas de las mismas necesidades.”

Los investigadores también observaban la personificación de la niñez - fingiendo ser un carácter imaginario - y encontrarlo para ser casi universales. Virtualmente todos los preescolares fingieron ser un animal u otra persona y el 95 por ciento de los niños de la escuela-edad contratados a la personificación. Los investigadores no observaban la personificación en el mismo detalle que hicieron a compañeros imaginarios, y fueron sorprendidos que tan muchos niños de la escuela-edad continuaron empeñar a la actividad. El un encontrar de tormento era que los niños de la escuela-edad que hicieron poco o nada de personificación rayaron ciclón en la comprensión emocional de otras personas, según Carlson.

Ella dijo que fantasía - obrando recíprocamente con los amigos imaginarios y la personificación - los juegos un papel en el desarrollo infantil, cognoscitivo y emocionalmente. Esta clase de actividad permite que los niños manejen situaciones sociales en un contexto seguro, tal como practicar cómo manejar conflicto con algo que puede o no puede hablar de nuevo a ellas. Les ayuda cognoscitivo para ocuparse de símbolos abstractos y del pensamiento, que los lleva al pensamiento abstracto sobre su propia identidad.

Los “compañeros imaginarios han tenido un rap malo de psicólogos durante mucho tiempo, y había la opinión que los padres conseguían el mensaje que tener un compañero imaginario no era sano,” ella dijeron. “Solamente este estudio muestra que casi dos tercios de niños los tienen y el hecho llamativo es que los niños de todos los estilos de personalidad tienen compañeros imaginarios.”

La universidad de Oregon financió la investigación. Los co-autores del estudio son universidad anterior de los estudiantes Bayta Maring de Oregon, Lynn Gerow y Carolyn Charley.