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Rasgos Físicos, ayuda genética de la prueba con el diagnóstico precoz del síndrome del aneurysm

Un equipo de investigación llevado por los doctores de Johns Hopkins ha definido los rasgos físicos y la base genética de un nuevo síndrome del aneurysm aórtico que es extremadamente agresivo y puede causar muerte en niñez temprana. El Diagnóstico precoz del síndrome y de la reparación quirúrgica rápida de la aorta hinchada puede salvar vidas, los investigadores señalan en la sección en línea del avance del 30 de enero de la Genética de la Naturaleza.

De Acuerdo con una revista de informes médicos y experiencia con los nuevos pacientes, las personas de Johns Hopkins descubrieron que la gente con aros del ancho-conjunto, una fisura del paladar o una campanilla de la hendidura (el tejido que cuelgue hacia abajo en el dorso del paso), y una ordenación torturous de los vasos sanguíneos del cuerpo también tiene hinchazón agresiva de la aorta, el vaso sanguíneo más grande del cuerpo. En estos pacientes, la aorta se rompe en un mucho más tamaño pequeño que hace en gente con el síndrome de Marfan u otras causas del aneurysm, haciendo determinando a estos pacientes crítico, los investigadores señalan.

“La severidad de los rasgos físicos puede variar, pero porque la aorta rompe tanto más pronto de una preveería, necesidad de los pacientes de ser determinado y de ser tratado tan pronto como sea posible y mucho más pronto que la práctica médica estándar para otras causas de aneurysms aórticos,” dice a Harry Dietz, M.D., director del Guillermo S. Smilow Center para la Investigación del Síndrome de Marfan en Johns Hopkins, profesor en el Instituto de McKusick-Nathans del Remedio Genético, y un investigador del Howard Hughes Medical Institute.

Los rasgos de síndrome-definición pueden tener una amplia gama de severidad, y algunas otras anormalidades, incluyendo defectos congénitos del corazón y del cerebro y anormalidades esqueléticas tales como fusión temprana de los huesos del cráneo o de la curvatura de la espina dorsal, se consideran en algunos pacientes. “Es demasiado pronto saber común o raro el síndrome pudo ser,” dice Dietz, “solamente nos sepa que la cirugía para reparar el aneurysm trabaja si determinan a los pacientes a tiempo.”

Tristemente, un paciente que vino a la clínica con los aros extensamente espaciados y aneurysm aórtico murió apenas una semana después de ser evaluada. A la hora de su muerte, su aneurysm había medido apenas 4 centímetros (cerca de 1,5 pulgadas) de diámetro, y los aneurysms en esta pieza de la aorta no se reparan generalmente hasta que midan más de 5 centímetros (cerca de 2 pulgadas).

“Era increíblemente lamentable, pero hasta que muriera este paciente no sabíamos que la ruptura suceso tanto anterior que en cualquier otra condición,” decimos al Baronet Loeys, M.D., instructor en pediatría y remedio genético en el Instituto de McKusick-Nathans. “Podemos ahora conseguir a pacientes a la cirugía a tiempo prevenir la ruptura aórtica y salvar sus vidas.”

Los investigadores sugieren que los doctores, determinado ésos en las clínicas craneofaciales, consideren solicitar estudios de la proyección de imagen para buscar aneurysm aórtico y la organización anormal del vaso sanguíneo en pacientes con los rasgos físicos del síndrome, determinado los aros extensamente espaciados, fisura del paladar o (parta) fusión bífida de los huesos del cráneo, una condición del campanilla o temprana llamada craniosynostosis. “Es asombrosamente que un síndrome con este muchas características exteriores escape la advertencia hasta ahora,” dice a Dietz, “pero ahora que sabemos existe, él es crítico que los doctores lo buscan.”

Por ejemplo, los padres de una muchacha de 18 meses la habían traído a la clínica debido a un murmullo de corazón causado por una conexión entre el vaso sanguíneo principal de sus pulmones y la aorta.

“Cuando recorrí por foto el molde-madre de la muchacha enviado para los 2003 días de fiesta, me pulso que los aros de la muchacha eran apenas ligeramente ancho-conjunto,” dice a Dietz. “Acabábamos de imaginar el nuevo síndrome, así que pedí que el doctor local de la muchacha observara en su boca y me informara si ella tenía una campanilla de la hendidura. La respuesta era sí. Encontramos que la aorta de la muchacha se acercaba ya a 4 centímetros, así que nosotros programamos rápidamente cirugía, y ella está haciendo hoy bien.”

Los investigadores también encontraron las mutaciones genéticas detrás del síndrome, para el cual una prueba diagnóstica está disponible en el Laboratorio del Diagnóstico de la DNA de Johns Hopkins. El síndrome se ejecuta en familias, pero síndrome-causando mutaciones también se han encontrado en los pacientes cuyos padres no eran afectados.

Todos Los casos han tenido mutaciones en el gen para el receptor (TGF-beta) factor-beta de transformación 1 del incremento o ése para el receptor TGF-beta 2, dos mitades del receptor que ata TGF-beta. TGF-beta es una familia de moléculas de la transmisión de señales que controla incremento, el movimiento, la actividad y la muerte de la célula alterando la expresión de muchos genes.

Los investigadores de Hopkins, del Hospital de la Universidad de Gante en Bélgica y a otra parte todavía están intentando explicar porqué los rasgos craneofaciales del síndrome pueden colocar de muy severo a descubierto sensible, aunque los vasos sanguíneos tortuosos de los pacientes y las aortas hinchadas son sellos de la enfermedad.

Ésos diagnosticados con el nuevo síndrome han llegado en el umbral de Loeys y de Dietz por una variedad de razones. Un paciente joven era primer visto porque su aorta fue envuelta alrededor de su esófago, haciéndolo difícil comer. Un paciente adulto había estado buscando la evaluación médica porque había muerto su padre repentinamente a la edad de 29 años. Algunos otros habían sido diagnosticados incorrectamente con el síndrome de Marfan y el centro bien conocido de Dietz referido. Mientras Que hay un cierto traslapo, los rasgos físicos exteriores del síndrome de Marfan se distinguen fácilmente de los del nuevo síndrome.

“Un caso es una curiosidad, dos casos son intrigantes,” dice Loeys. “Pero cuando usted ve 16 casos en 10 familias sin relación, muestra que es real, determinado cuando hay los antecedentes familiares que se pueden rastrear.”

Las Mutaciones en los genes responsables del síndrome no habían sido conectadas previamente a las características individuales del síndrome en gente. Las docenas o las mutaciones determinadas hasta ahora reducen tan la capacidad del receptor de atar TGF-beta y de transmitir su señal, pero ésa es solamente indirectamente la causa del síndrome, Dietz sugiere.

“Hemos encontrado que demasiada transmisión de señales TGF-beta, no demasiado poca, está detrás de problemas de la válvula del pulmón y de corazón en ratones con el defecto genético detrás del síndrome de Marfan, y sospechamos lo mismo en el nuevo síndrome,” dice a Dietz. “Nuestros estudios utilizan hasta ahora la idea que las células de estos pacientes compensan los problemas en el receptor TGF-beta 1 y 2, pero de este modo sobrepasan cuál es normal. Más trabajo necesita ser hecho para abordar esta edición, que pudo ofrecer una meta para desarrollar la intervención médica para estos pacientes.”

El Howard Hughes Medical Institute financiaron a los investigadores de Johns Hopkins, el Corazón Nacional, Pulmón e Instituto de la Sangre, el Instituto Nacional de la Artritis y Musculoesquelético y las Enfermedades de la Piel y el Asiento Nacional de Marfan.

Los Autores en el papel son Loeys, Dietz, Junji Chen, Enid Neptuno, Juez de Daniel, Megan Podowski, Encina de Tammy, Jennifer Meyers, Carmen Leitch, Nicholas Katsanis, NEDA Sharifi, Lauren Xu, Loretha Myers, Philip Spevak y Duque Cameron de Johns Hopkins; Julia De Backer, Enero Hellemans, Paul Coucke y Anne De Paepe del Hospital de la Universidad de Gante, Bélgica; Yan Chen y Daniel Rifkin de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York; Elaine Davis de la Universidad de McGill, Montreal, Canadá; Catherine Webb, Facultad de Medicina de la Universidad Northwestern; y Volframio Kress, Universidad de Wurzburg, Alemania.

http://www.jhu.edu/ y http://www.nature.com/ng