Factores cardiovasculares de la obesidad y de riesgo de los combustibles de la resistencia a la insulina en adolescencias

La obesidad y la resistencia a la insulina son las personas amenazadoras de la etiqueta que aprovisionan de combustible factores de riesgo cardiovasculares en adolescencias, según un estudio denunciado en una aplicación obesidad-temática la circulación: Gorrón de la asociación americana del corazón.

La resistencia a la insulina, considerada un precursor a la diabetes y un factor de riesgo que contribuye para la enfermedad cardiovascular, es una condición en la cual la carrocería no puede utilizar eficazmente la insulina de la hormona.

En estudio los investigadores evaluaron a 169 adolescentes masculinos y 126 femeninos, edad media 15, que eran parte de un estudio en curso para determinar la influencia del peso y de la resistencia a la insulina en el revelado del riesgo cardiovascular y el tipo - diabetes 2 en adultos.

Los investigadores encontraron que eso el 62 por ciento de las adolescencias que eran ambo “pesadas” y la insulina resistente tenía los factores de riesgo de una enfermedad dos o más cardiovasculares, comparado con el solamente 8 por ciento de las adolescencias que eran ni pesadas ni insulina resistente.

“Hay consenso general que controlar obesidad es una respuesta importante a la salud cardiovascular,” dijo a Alan R. Sinaiko, M.D., profesor de la pediatría y de la nefrología en la universidad de la Facultad de Medicina de Minnesota en Minneapolis. “Pues seguimos a este grupo de adolescentes, encontramos que la resistencia a la insulina tiene un papel importante en el revelado de la independiente cardiovascular de los factores de riesgo de la obesidad.”

Señalaron a los participantes como “pesado” si su índice de masa corporal (BMI) era más alto que el punto medio para su edad o “fino” si era más inferior. BMI es un índice de la altura en relación con del peso, y correlaciona con la cantidad de grasas de cuerpo en la mayoría de la gente. No consideran a los niños y a los adolescentes exceso de peso hasta que su BMI esté en o por encima del 95.o porcentaje para su edad. Entre el 85o y 95.o porcentaje, los consideran en riesgo de exceso de peso. Así, éstos no considerarían algunos de los niños pesados en este estudio exceso de peso establecidos, consideraciones más estrictas.

Las adolescencias en el grupo pesado tenían un porcentaje más alto de las grasas de cuerpo, de combeses más grandes, y de mediciones gordas de un skinfold más grande que ligeramente adolescentes. Las adolescencias pesadas también tenían muescas importante peores en varias dimensiones del riesgo cardiovascular, incluyendo:

  • niveles más altos de insulina de ayuno (hormona que quita la glucosa de la sangre para poderla utilizar para la energía);
  • triglicéridos más altos (un tipo de grasa en la sangre);
  • una presión arterial sistólica más alta (el primer número en una lectura de presión arterial, midiendo la presión en arterias cuando el corazón contrata);
  • niveles más altos de la proteína C-reactiva (un marcador de la inflamación);
  • niveles más altos de un marcador de la tensión oxidativa (un tipo de daño de célula);
  • niveles inferiores del colesterol de la lipoproteína de alta densidad (HDL-C, “buen” colesterol);
  • niveles inferiores del adiponectin (un pensamiento de la proteína para proteger las paredes del vaso sanguíneo).

Participantes también probados de los investigadores para la sensibilidad a la insulina, usando una técnica llamada la abrazadera de la insulina. Durante la prueba, una pequeña cantidad de insulina se administra en una vena a un régimen predeterminado para mantener los niveles de circulación de la insulina constantes. Al mismo tiempo, se infunde la glucosa hasta que el azúcar de sangre se mantenga en un nivel normal. Si el participante puede mantener el azúcar de sangre normal en presencia solamente de una pequeña cantidad de glucosa, consideran a la persona insulina resistente. Si la persona puede manejar cantidades más grandes de glucosa, él o ella es insulina sensible.

Comparado con adolescencias insulina-sensibles, ésos con resistencia a la insulina tenían niveles más altos de insulina de ayuno, de triglicéridos, y de una dimensión de la tensión oxidativa y de niveles inferiores del HDL-C.

Los doctores no tienen ninguna manera práctica de probar directamente para la resistencia a la insulina en la oficina. La prueba de la abrazadera de la insulina, considerada el patrón oro, es compleja y costoso y utilizado sobre todo en la investigación, él dijo.

Aunque la resistencia a la insulina se relacione con la obesidad, algunas adolescencias finas en el estudio eran insulina resistente y algunas adolescencias pesadas eran insulina sensible. Para probar el efecto combinado de la obesidad y de la resistencia a la insulina, los investigadores dividieron las adolescencias en cuatro grupos y compararon sus muescas en un atado de los factores de riesgo, incluyendo la presión arterial sistólica, los triglicéridos, el HDL-C y la insulina de ayuno. Todos estos factores de riesgo son componentes del síndrome metabólico, un síndrome que aumente el riesgo para la enfermedad cardiovascular y la diabetes.

Las adolescencias insulina-sensibles finas tenían el perfil más sano: la presión arterial sistólica más inferior, la insulina de ayuno más inferior, los triglicéridos más inferiores y el HDL más alto. Valores del factor de riesgo de las adolescencias insulina-resistentes finas y adolescencias más inferiores más altas insulina-resistentes de las pesadas insulina-sensibles pesadas los' estaban en el alcance central mientras que las adolescencias tenían la tensión arterial más alta, la insulina de ayuno más alta, los triglyerides y HDL, y así el riesgo más alto.

Los resultados entre los grupos de riesgo siguieron la misma configuración cuando las adolescencias del varón y del hembra y blancas y negras eran analizadas por separado.

“Manteniendo una dieta sana, una actividad física regular y un mando de peso continúe ser factores importantes en la prevención del revelado del riesgo cardiovascular,” Sinaiko dijo. “Sin embargo, este estudio sugiere que además de peso perdidoso poder necesitar considerar las intervenciones que reducen resistencia a la insulina.”

La investigación fue soportada por el corazón, el pulmón, y el instituto nacionales de la sangre.

Los co-autores son Julia Steinberger, M.D.; Antonieta Moran, M.D.; Ronald J. Prineas, M.D., Ph.D.; Bengt Vessby, M.D., Ph.D.; Samar Basu, Ph.D.; Russell Tracy, Ph.D.; y Jr. de David R. Jacobs, Ph.D.