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El experto analiza porqué los fabricantes han abandonado gradualmente vacunas

Las escaseces recientes de vacunas, recientemente la vacuna de la gripe durante el último invierno, no son interferencias a corto plazo--reflejan problemas a largo plazo en la industria vaccínea. Una variedad de fuerzas sociales, legales y económicas han hecho a las compañías farmacéuticas replegarse su consolidación a las vacunas, según el experto Paul A. Offit del pediatra y de la vacuna, M.D., jefe de enfermedades infecciosas en el hospital de niños de Philadelphia.

En un artículo del comentario en la aplicación de mayo/junio los asuntos de la salud, el Dr. Offit analiza porqué las compañías farmacéuticas han abandonado vacunas, e impulsa a legisladores proteger vacunas como instrumento vital de la salud pública.

El número de compañías que hacían vacunas ha disminuido a partir del 26 en 1967, a 17 en 1980, a apenas cinco en 2004. Aunque algunos de éstos cambien el resultado de fusiones entre las compañías farmacéuticas, en general, dice al Dr. Offit, una serie de acciones ha hecho la manufactura de vacunas más costosa, y su venta menos rentable.

Para comenzar con, el mercado para las vacunas es pequeño comparado a ése para las drogas. Las “vacunas se utilizan a lo más varias veces en un curso de la vida; las drogas son de uso frecuente cada día,” escriben al Dr. Offit. Él cita la vacuna contra la enfermedad neumocócica en los niños, que tiene exportaciones gruesas anuales de los E.E.U.U. de cerca de $1 mil millones, los ingresos más altos generados por una vacuna. En cambio, los mercados para los agentes colesterol-que bajan, los productos de la baja de pelo, las drogas de la potencia, o las drogas para la enfermedad cardíaca o la obesidad son a menudo $7 mil millones o más por la droga.

Además, compañías farmacéuticas más grandes han detectado las empresas que tenían previamente vacunas como su producto único o primario. Tan en la competición contra las drogas para los recursos internos de una compañía, las vacunas pierden lo más a menudo posible. Entre las cuatro compañías farmacéuticas grandes todavía que hacen vacunas, dice al Dr. Offit, las vacunas traen en el 6 por ciento o menos de sus ingresos totales. “Las cuatro compañías podrían parar el hacer de vacunas mañana sin mucho impacto en sus fondos,” él escriben.

Otras poderes de la mercado han hecho vacunas menos rentables. Hace cincuenta años, un mercado privado grande de doctores compró vacunas de la poliomielitis. Las vacunas del gobierno federal para el programa de los niños son hoy el único comprador más grande de vacunas. Que el programa, el Dr. Offit observa, crea un casquillo funcional en precios vaccíneos, y también encoge el mercado privado--cuáles son hoy sobre todo compañías de seguros.

Las compañías de seguros, para su parte, ofrecen a menudo el reembolso inferior o contrario a los médicos para las vacunas. Ni compañías de seguros ni el apoyo gubernamental que la infraestructura necesitó programar citas, guardar archivos, y contratar a enfermeras para administrar tiros vaccíneos. Un apoyo público más amplio para las vacunas, mejor ejemplificado en las grandes campañas de la vacunación de la poliomielitis de los años 50, ha disminuido, mientras que las organizaciones de la anti-vacuna han crecido.

Finalmente, los pleitos de la responsabilidad por la fabricación de un producto han aumentado afiladamente costos a los fabricantes vaccíneos. Un pleito 1986 que demanda que la parálisis causada vacuna de la tosferina en un niño rindió una recompensa del jurado de $1,1 millones--más que la mitad del mercado entero para la vacuna de la tosferina en ese entonces. Aunque ninguna prueba científica retrocediera la reclamación que la vacuna de la tosferina causó a parálisis, escribe al Dr. Offit, costos de la responsabilidad han hecho a las compañías farmacéuticas huir del asunto vaccíneo.

El programa vaccíneo de la remuneración del daño, que el congreso autorizado en 1986 a compensar a las familias cuyos las vacunas hirieron a niños, redujo una cierta presión financiera sobre fabricantes vaccíneos. Sin embargo, dice al Dr. Offit, fallas en este programa limitan su eficacia. Las familias pueden elegir escoger estar fuera del programa y proceder a un juicio con jurado, el programa no reviste todas las vacunas, y no reviste efectos sobre un niño nonato cuando vacunan al molde-madre. Temeroso del pleito, no hay compañía farmacéutica dispuesta a producir una vacuna sabida para proteger a recién nacidos contra un estreptococo infección, una enfermedad del grupo B que mate a 100 recién nacidos de los E.E.U.U. cada año.

El Dr. Offit recomienda que el congreso lleva medidas el abrigo de la vacunación del aumento ofreciendo incentivos financieros a los fabricantes y a los profesionales de la atención sanitaria. Él también impulsa la corrección de debilidades en el programa vaccíneo nacional de la remuneración del daño para bajar los costos de producción vaccínea. Finalmente, él propone que las sociedades públicas-privado podrían perfeccionar el revelado vaccíneo. Un modelo histórico acertado, el March of Dimes, drenó en un asiento nacional privado que financió la investigación y juicios clínicas grandes, y culminó en la erradicación de la poliomielitis en los Estados Unidos.

“La tecnología está disponible prevenir muchas infecciones que hospitalicen y maten rutinario a gente en los Estados Unidos y el mundo,” él concluye. Cuál es necesario, él dice, es consolidaciones sociales y políticas para utilizar esa tecnología a su mejor ventaja.