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¡Usted pensó Tan que el olor era queso!

Los Investigadores en el REINO UNIDO han encontrado que las palabras visuales pueden influenciar la opinión de olores, con las palabras agradables influenciando regiones olfativas del cerebro para percibir un olor como agradable, una idea interesante que pudo llevar a cabo la importancia determinada para los restauradores y los publicistas.

En sus experimentos, los investigadores en la Universidad de Oxford presentaron temas con un queso cheddar odorante y mostrado les las escrituras de la etiqueta que leyeron el “queso cheddar” o el “olor corporal.” Encontraron que los temas valoraron el olor más agradable cuando etiqueta “queso cheddar” que “olor corporal.”

Entonces exploraron los cerebros de los temas usando proyección de imagen de resonancia magnética funcional (fMRI) durante la presentación de las escrituras de la etiqueta y de las puertas para explorar que las regiones del cerebro fueron activadas. También analizaban actividad cerebral cuando los temas fueron presentados con el “queso cheddar etiqueta aire limpio” o el “olor corporal.” La técnica analítica ampliamente utilizada del fMRI utiliza campos magnéticos inofensivos y las ondas de radio para medir el flujo de sangre en las regiones del cerebro, que refleja actividad cerebral.

Los investigadores llevados por Edmund T. Rolls encontraron que eso la etiqueta del olor “queso cheddar” produjo una activación en una parte específica de la región del cerebro esa información olfativa de los procesos. El Aire limpio etiqueta como “queso cheddar” activó la misma área, pero en un grado inferior. La escritura de la etiqueta del “olor corporal”, sin embargo, no produjo la activación en esta área, con el olor o el aire limpio del queso cheddar.

Los investigadores también usados correctamente etiqueta agradables (las “flores”) y (“plástico quemado”) las puertas desagradables como puertas de la referencia para probar las reacciones de los temas a tales puertas y para determinar las áreas del cerebro activado por las puertas agradables o desagradables, también probaron si un cambio en la cantidad de “oler” en respuesta a una escritura de la etiqueta del olor pudo influenciar los resultados, y para no encontrar ningún efecto.

Las personas acentúan que las escrituras de la etiqueta de la palabra fueron utilizadas de modo que la entrada de información cognoscitiva fuera “de alto nivel y semántica,” en comparación con un retrato, que habría podido ser una asociación de nivel inferior en el cerebro.

De Araujo y Rolls dice que los resultados muestran que las entradas de información cognoscitivas pueden ser muy importantes en la influencia de reacciones subjetivas, incluyendo reacciones afectivas a los estímulos olfativos, y muestra que algunas de las áreas del cerebro activadas por las puertas, muestran un efecto de esta influencia cognoscitiva de alto nivel. También observaron que su partícula extraña del aire limpio en el estudio mostró que las escrituras de la etiqueta semánticas influenciaron el juicio, incluso cuando la ausencia de olor fue emparejada con las escrituras de la etiqueta.

Si las palabras hicieron a temas imaginarse un olor o afectaron simple a tramitación de su cerebro de puertas la mira de una palabra, puede influenciar la actividad en las regiones del cerebro que son activadas por los estímulos olfativos.

La investigación se publica en la aplicación del 19 de mayo la Neurona.