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Niveles del ácido graso del cerebro conectados a la depresión

Un grupo de investigadores de Israel ha descubierto que las ratas que exhibían los signos de la depresión han aumentado los niveles del ácido graso omega-6, ácido araquidónico, en sus cerebros. Los detalles de sus conclusión aparecen en la aplicación de junio el gorrón de la investigación de lípido, sociedad americana para el gorrón de la bioquímica y de la biología molecular.

Durante últimos años, los ácidos grasos omega-3 han disfrutado de renombre creciente mientras que los estudios numerosos han mostrado que complementar dietas con el aceite de pescado (una fuente natural de este ácido graso poliinsaturado) hace todo de reducir el riesgo de enfermedad cardíaca a prevenir artritis. Hay también pruebas que la depresión se puede asociar a una deficiencia dietética en los ácidos grasos omega-3. Esta “hipótesis del fosfolípido” de la depresión ha sido soportada por la demostración de la investigación que la concentración del ácido graso omega-3 en la sangre de pacientes deprimidos es más inferior que ésa en pacientes del mando.

““La hipótesis del fosfolípido” de la depresión postula esa admisión disminuida del ácido graso omega-3, y por lo tanto, el contenido quizás disminuido del ácido graso del cerebro omega-3, podría ser responsable de la enfermedad,” explica al Dr. Pnina Green de la universidad de Tel Aviv. “En seres humanos, debido a alta variabilidad dietética y la incapacidad obvia de examinar el tejido cerebral, la teoría es con copia de seguridad principal por pruebas indirectas. La disponibilidad de la línea sensible rata, un modelo animal del Flinders de la depresión, supera ambos estos obstáculos.”

En el gorrón del estudio de la investigación de lípido, el Dr. Green en colaboración con el Dr. Gal Yadid de la universidad de la Barra-Ilan, Ramat Gan, utilizó la línea sensible ratas del Flinders para investigar el eslabón entre los ácidos grasos omega-3 y la depresión. Examinaron los cerebros de las ratas deprimidas y las compararon con los cerebros de ratas normales. Asombrosamente, encontraron que la diferencia principal entre los dos tipos de ratas estaba en niveles del ácido graso omega-6 y no niveles del ácido graso omega-3. Específicamente, descubrieron que los cerebros de ratas con la depresión tenían concentraciones más altas de ácido araquidónico, un metabilito no saturado de cadena larga del ácido graso omega-6.

El ácido araquidónico se encuentra en la carrocería y es esencial para el funcionamiento apropiado de casi cada órgano de la carrocería, incluyendo el cerebro. Responde a una amplia variedad de propósitos, de ser un elemento puramente estructural en fosfolípidos a la participación en la transducción de la señal y siendo un substrato para un ordenador principal de los derivados implicados en la segunda función del mensajero.

“Encontrando eso en las ratas depresivas los niveles del ácido graso omega-3 no fue disminuida, pero el ácido araquidónico fue aumentado substancialmente con respecto a mandos es algo inesperado,” admite al Dr. Green. “Solamente el encontrar se presta agradable a la teoría que la admisión creciente del ácido graso omega-3 puede cambio el equilibrio entre las dos familias del ácido graso en el cerebro, puesto que se ha demostrado en los estudios animales que aumentaron omega-3 que la admisión del ácido graso puede dar lugar a ácido araquidónico disminuido del cerebro.”

Aunque menos atención se haya prestado lejos a los requisitos dietéticos para los ácidos grasos omega-6, que se pueden encontrar en la mayoría de los aceites de mesa y de la carne, quizás en el futuro la depresión puede ser controlada aumentando la admisión del ácido graso omega-3 y disminuyendo la admisión del ácido graso omega-6.