Las pruebas recientes sugieren la cautela en la terapia de la hormona que prescribe para el cáncer de pecho

Uno de los nuevos tratamientos más efectivos para el cáncer de pecho es una terapia de la hormona. Los inhibidores de Aromatase trabajan potente cegando la conversión de los precursores del andrógeno en los estrógenos, que baja niveles del estradiol en los niveles de la circulación sanguínea y del estrógeno en tejidos periféricos.

Porque los inhibidores del aromatase reducen los índices de repetición en mujeres con el cáncer de pecho posmenopáusico del temprano-escenario, estos agentes no sólo están llegando a ser ampliamente utilizados en el tratamiento contra el cáncer del pecho, pero también siendo explorado para que su potencial prevenga la enfermedad en mujeres en de alto riesgo. Mientras que se centran en la promesa de esta terapia, los abogados han tendido a minimizar una de sus desventajas. Las mujeres trataron con dolor común de la experiencia de los inhibidores del aromatase a menudo y el dolor musculoesquelético--bastante severo, en algunos casos, hacer que paran el tratamiento.

Dos observaron a los investigadores, David T. Felson, M.D., de la unidad clínica de la epidemiología de la universidad de Boston, y Steven R. Cummings, M.D., del instituto y de la Universidad de California pacíficos de investigación del centro médico de California, San Francisco, ha examinado a conciencia las pruebas que conectaban los inhibidores del aromatase y, más ampliamente, dolor común de la privación del estrógeno. En la aplicación de septiembre de 2005 la artritis y el reumatismo, comparten sus discernimientos para alertar oncólogos, médicos de la atención primaria, y a otros profesionales a esto pasados por alto extensamente, problema potencial de la atención sanitaria para las mujeres.

Los “efectos del estrógeno sobre la inflamación dentro de la junta no son bien sabido,” el Dr. Felson y el Dr. Cummings observa. Con todo, como observan, el estrógeno tiene efectos tejido-específicos establecidos sobre cytokines inflamatorios. El papel del estrógeno en la inflamación común podría explicar la sensibilidad creciente para doler que algunas mujeres sufren con el agotamiento del estrógeno. Citando estudios de la supresión farmacológica del estrógeno y estudios de la menopausia natural, los autores ofrecen una mirada en las pruebas que obligan que asocian la privación del estrógeno al dolor común, incluyendo:

  • Los inhibidores de Aromatase se han conectado a índices más altos de junta y de dolor muscular que el tamoxifen y el placebo en las diversas juicios clínicas para el tratamiento contra el cáncer y la prevención del pecho. Un ejemplo: En un Instituto Nacional del Cáncer del estudio de Canadá, seleccionaron al azar a 5.187 mujeres posmenopáusicas que terminaron un curso de cinco años de la terapia del tamoxifen para el cáncer de pecho a 5 años más que recibían el letrozole del inhibidor del aromatase o un placebo. el 21 por ciento de mujeres que tomaban el letrozole denunció el dolor común comparado con el 16 por ciento de las mujeres que recibían placebo.
  • En un estudio del leuprolide, un agente hormonal usado para tratar infertilidad y una variedad de desordenes ginecológicos, 102 mujeres premenopausal experimentaron síntomas de la privación del estrógeno, tales como sequedad vaginal, después de 2 semanas del tratamiento, y sufrieron dolor común entre las semanas 3 y 7 del tratamiento. Total, el 25 por ciento de las mujeres desarrolló el dolor común persistente, afectando a los codos, codos, tobillos, y otras áreas, durante el estudio. El dolor era resuelto en todas las mujeres entre 2 y 12 semanas después de parar la terapia del leuprolide.
  • En una juicio posmenopáusica de la intervención del estrógeno/de la progestina, las mujeres que recibieron el estrógeno tenían importante una ocasión de la disminución de síntomas musculoesqueléticos--entre el 32 y 38 por ciento--comparado con las mujeres destinó aleatoriamente placebo. Los síntomas denunciados en el placebo agrupan dolor común, rigidez del músculo, y el dolor incluidos del cráneo y del cuello. En otros estudios, sin embargo, la terapia de repuesto de estrógeno no tenía ningún efecto beneficioso sobre dolor musculoesquelético.

El Dr. Felson y el Dr. Cummings también destacan la demostración reciente de los datos que las mujeres asiáticas que experimentan menopausia tienen niveles más inferiores del estradiol que mujeres caucásicas y parecen ser más vulnerables a un síndrome conocido común como “artritis menopáusica.” También observan la alta tasa de la osteoartritis y de la artritis reumatoide en mujeres posmenopáusicas. Concluyen esfuerzo la necesidad de la investigación adicional en la contribución de la deficiencia del estrógeno a la artritis, así como de reconocer los riesgos de síndrome musculoesquelético al prescribir los inhibidores del aromatase y otros tratamientos de estrógeno-agotamiento.