Orígenes moleculares de la diabetes

Una torsión inesperada a un descubrimiento denunció que hace apenas dos meses puede perfeccionar importante nuestra comprensión sobre los orígenes moleculares de la diabetes.

Los científicos en el instituto de Salk para los estudios biológicos entonces denunciaron su descubrimiento de un interruptor celular dominante que da instrucciones el hígado para producir más glucosa cuando los niveles de azúcar de sangre se ejecutan bajo. Su papel fue publicado en naturaleza.

Ahora, en la aplicación de noviembre el metabolismo de la célula, denuncian que muy el mismo interruptor limita su propia actividad para evitar que la cantidad de glucosa producida sobrepase niveles sanos.

El “este ajustar crucial falta en individuos diabéticos,” explica a Marc Montminy, profesor en los laboratorios del asiento de Clayton del instituto para la biología del péptido. “Cuando usted mide niveles de la glucosa en pacientes diabéticos por la mañana o después de que han estado ayunando, sus niveles de la glucosa son muy altos porque la carrocería no puede controlar la producción de glucosa,” él agregan.

Dos hormonas con efectos opuestos - insulina y glucagón - acto junto para mantener un nivel constante de glucosa que circula en nuestra circulación sanguínea, para ofrecer un suministro de energía constante y fácilmente disponible para las células en nuestra carrocería.

Justo después de una comida, cuando los niveles nutritivos en la sangre son altos, la insulina de las bajas del páncreas, que informa las células del músculo y de hígado atesorar de distancia la glucosa para su uso posterior. Además, la insulina estimula la producción de grasa y cerró la capacidad del hígado de producir la glucosa.

En la noche o entre las comidas, sin embargo, cuando los abastecimientos de la glucosa funcionan con ciclón, el páncreas libera el glucagón en la circulación sanguínea, para hacer señales la carrocería para encender hacia arriba el quemador gordo. Pero incluso durante sueño, nuestro cerebro confía solamente en la glucosa para el combustible. Para mantener el cerebro suministrado bien energía, el hígado fabrica real la glucosa durante sueño o cuando estamos ayunando.

En respuesta a niveles de azúcar de sangre inferiores, la señal del glucagón mueve de un tirón un interruptor esa producción de la glucosa de los gatillos en células de hígado. Este interruptor es una proteína llamada TORC2 que, cuando es activado por el glucagón, gire la expresión de genes necesaria hacer la glucosa a partir de cero.

Al mismo tiempo TORC2 fija el escenario que se apagará rápidamente cuando los niveles de la glucosa comienzan a subir. “Nos sorprendieron muy encontrar que TORC2 activado hace el hígado más sensible a la insulina, permitiendo que responda más eficazmente a los niveles de levantamiento de la glucosa,” decimos el profesor investigador y al co-autor Seung-Hoi Koo de Salk, que también se afilía con la Facultad de Medicina de la universidad de Sungkyunkwan en Corea

TORC2 hace tan aumentando la cantidad de una proteína llamada IRS2 (substrato del receptor de la insulina 2) principal en células del hígado y del páncreas. IRS2 actúa como puente molecular entre el receptor de la insulina y los objetivos rio abajo en el camino de la transmisión de señales de la insulina. Con más IRS2 disponible, las células de hígado pueden reaccionar a las cantidades minuciosas de insulina y parar el agitar fuera de la glucosa.

Los ratones que faltan IRS2 son seriamente diabéticos puesto que la señal de la insulina no puede “conseguir por”. Sin embargo, cuando los científicos de Salk los trataron con la terapia génica que entregó el gen faltante para IRS2, los niveles sanos de la glucosa fueron restablecidos dentro de una semana.

La “comprensión de la regla de la sensibilidad de la insulina representa un reto importante en el campo de la diabetes,” dice al co-autor Gianluca Canettieri, antes profesor investigador en Salk, ahora en la universidad de Roma, “La Sapienzia”, Italia. “Pienso que esto el encontrar podría tener implicaciones importantes en terapia humana,” él agrega.

Otros co-autores del papel son Rebecca Berdeaux, Jose Heredia, Susan Hedrick y Xinmin Zhang, todo en el instituto de Salk para los estudios biológicos.