Inhibición Embolic de la protección y de la plaqueta durante la arteria renal stenting

La tensión arterial alta es la dolencia crónica más común de los Estados Unidos, y la causa identificable más común es el estrecharse de una arteria del riñón, llamado estenosis de la arteria renal.

La arteria renal stenting es un procedimiento extensamente realizado pero polémico para los pacientes con las arterias estrechadas del riñón. Los estudios han demostrado poca mejoría en la función media del riñón con una minoría importante de pacientes que experimentaban una disminución en la función del riñón después del procedimiento.

El uso de un inhibidor de la plaqueta puede hacer stenting de la arteria renal más seguro para los pacientes, especialmente cuando está utilizado conjuntamente con un dispositivo de protección embolic (EPD), según un estudio presentado en la universidad americana de la innovación de la cardiología en la intervención: cumbre i2 en New Orleans, La. EPDs es los filtros que atrapan con seguridad y quita mucho de los escombros que se pueden desalojar durante procedimientos interventional. Innovación en la intervención: la cumbre i2 es una reunión anual para practicar interventionalists cardiovasculares patrocinada por la universidad americana de la cardiología en colaboración con la sociedad para la angiografía y las intervenciones cardiovasculares.

La estenosis de la arteria renal no sólo lleva a la tensión arterial alta, o a la hipertensión, pero puede también llevar a la falla crónica del riñón. Éste es el primer estudio a probar si usar los inhibidores y EPDs de la glicoproteína IIb/IIIa perfeccionaría la función renal que sigue stenting. Para probar el valor del régimen de la terapia de la combinación, seleccionaron al azar a un total de 100 pacientes que experimentaban la arteria renal stenting en siete centros a EPD (Angioguard,) o al uso doble-cegador de un inhibidor de la glicoproteína IIb/IIIa (abciximab) en un diseño factorial 2x2. Las funciones dominantes de los pacientes fueron registradas, incluyendo la función del riñón, la activación de plaquetas y la presencia de trombo plaqueta-rico (coágulos de sangre) en las cestas del filtro del EPDs. Los efectos principales de tratamientos y su acción recíproca fueron fijados por el por ciento cambian en GFR MDRD-derivado de línea de fondo a un mes. GFR MDRD-derivado (índice de filtrado glomerular) es una dimensión estimada extensamente validada de la función del riñón, basada generalmente en nivel, edad, sexo y la carrera de la creatinina del suero.

Los investigadores encontraron que una mejoría total en la función renal fue observada solamente en los pacientes dotados a ambos tratamientos. Abciximab redujo el acontecimiento de émbolos plaqueta-ricos (las partículas o los escombros) en el EPD a partir del 42 al siete por ciento. Esta diferencia era altamente importante comparada a las tres otras dotaciones posibles en el diseño 2x2. EPD solamente no fue asociado a la función renal perfeccionada, mientras que el uso de un inhibidor de la glicoproteína IIb/IIIa mostró la ventaja mensurable.

“Cuando estaba examinado independientemente, el abciximab del inhibidor de la plaqueta aparecía tener efectos beneficiosos, pero Angioguard no aparecía ser perceptiblemente útil,” dijo a Christopher J. Cooper, M.D., de la universidad de Toledo y del autor importante del estudio. “Sin embargo, el grupo trató con Angioguard y el abciximab en la combinación benefició la mayoría del tratamiento, ilustrando un efecto importante de la acción recíproca. Como muchos otros estudios, estamos encontrando que a ese los pacientes se benefician de una combinación de estrategias terapéuticas; en este caso, el filtro y la droga sirven a pacientes mejor cuando los doctores utilizan ambos en la combinación.”