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Combinar exploraciones de cerebro y pruebas del comportamiento ayuda a la identificación con anticipación de programas de lectura en peligro

Tomadas juntas, las exploraciones de cerebro y las pruebas funcionales de las habilidades de lectura predicen fuertemente qué niños tendrán problemas en curso de la lectura.

Cuál es más, el trabajo de dos métodos mejor junto que cualquiera uno solo, según la nueva investigación en la aplicación de junio la neurología del comportamiento, que es publicada por la asociación psicológica americana (APA).

Los neurólogos en las universidades de Stanford y del Carnegie Mellon piensan que este diagnóstico de dos cañones puede ayudar a determinar a programas de lectura en peligro tan pronto como sea posible. Que la manera, escuelas puede caminar hacia adentro antes de que esos niños no puedan aprender leer o desarrollar los hábitos de lectura pobres que pudieron interferir con el remedio, tal como confianza en la memoria para las palabras bastante que sondeando nuevos. La identificación con anticipación y la intervención sistemática pueden girar muy a menudo no-programas de lectura probables en programas de lectura, según los autores del estudio.

Este estudio de los niños de 73 Pittsburgh-áreas de las edades 8 a 12, determinados todo como programas de lectura luchadores, se ejecutó por un año escolar. Al comienzo del año, los investigadores administraron las pruebas estándar de las capacidades de leer y escribir tempranas, incluyendo la identificación de la palabra, facilidad, comprensión, vocabulario, eficiencia, y tramitación fonológico, este último una dimensión crítica de como de bien los niños tramitan los sonidos de cartas y de combinaciones de carta. Los investigadores también utilizaron MRIs funcional (fMRIs) para representar cómo los cerebros de los niños, trabajados cuando tuvieron que leer dos palabras y decir si rimaron, una prueba de la percatación fonológica. Para hacer los resultados del fMRI más sensibles a las diferencias entre niños, los autores más futuros analizaban las imágenes usando un método llamado, la morfometría voxel-basada, que utiliza la densidad de la materia blanca y gris del cerebro para poner a cero hacia adentro en configuraciones de la activación en las partes específicas de las regiones dominantes del cerebro.

En el final del año escolar, las personas, llevadas por Fumiko Hoeft, el Doctor en Medicina, doctorado, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, probaron la capacidad de los niños de decodificar el texto usando el ataque de la palabra más subtest de la prueba de la maestría de la lectura de la coalla, una dimensión estandardizada de decodificar. Las personas de Hoeft entonces determinaron qué método de la prueba (cualquiera o ambos) predijo habilidad de lectura más fuertemente. El modelo que combinaba las dimensiones del comportamiento y neuroimaging predijo el futuro que decodificaba importante mejor que cualquiera de esos métodos solamente.

Los calculadores del comportamiento solamente explicaron el 65 por ciento de la variación en el funcionamiento de final de año, que los medios ellos podrían informar a bueno futuro de los programas de lectura pobres casi dos fuera de tres veces. Las imágenes cerebrales (un compuesto de las muescas del análisis del fMRI y del voxel) explicaron el 57 por ciento de la variación posterior, así exacto prediciendo más que mitad del tiempo si todavía tendrían problemas que leen después de un año de instrucción regular. Ambas figuras son respetables. Sin embargo, juntos explicaron un 81 por ciento impresionante de la variación. Es decir las pruebas combinadas podían predecir la habilidad el decodificar del futuro de los niños más de cuatro fuera de cinco veces.

Aunque MRIs no pudiera ser conveniente como instrumentos dispersos de la investigación, puede ser que sean consideradas para el uso en los niños que mostraban problemas tempranos de la lectura, para distinguir especialmente a los niños que tienen un desorden verdadero del lenguaje de los que necesiten simple hora de madurarse. Hoeft señala que el costo de una exploración de cerebro pudo comparar favorable al costo de contratar personales entrenados a las baterías completas de la corrida de la prueba neurofisiológica, la manera más común de la identificación de problema.

Concebible, ella agrega, si los investigadores pueden ejecutar un estudio similar pero muy grande que destina a niños a diversos programas de lectura remediadora, en algún momento en el futuro ellas puede poder determinar qué programas trabajarán mejor para qué niños con la comprensión de su comportamiento de la lectura y de sus configuraciones específicas de la activación del cerebro.