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Las variaciones comunes de la DNA son la base de susceptibilidad a la fiebre después de la vacunación de la viruela

Los investigadores de St. Louis han determinado las variaciones comunes de la DNA que son la base de susceptibilidad a la fiebre después de la vacunación de la viruela.

El su encontrar es el primer para conectar las diferencias individuales escritas en la clave genética a una complicación vacuna-relacionada, no obstante suave.

La mayor parte de los ocho cambios genéticos los científicos determinados aumentaron la probabilidad de la fiebre después de la vacunación de la viruela. Algunos, sin embargo, redujeron riesgo de la fiebre. La investigación, llevada por los científicos en la Facultad de Medicina de la universidad de Washington en St. Louis, será publicada en la aplicación del 15 de julio el gorrón de enfermedades infecciosas y es accesible en línea ahora.

La chimenea de los resultados del estudio la posibilidad las mismas variaciones genéticas conectadas a la vacunación de siguiente de la viruela de la fiebre puede también influenciar riesgo de la fiebre después de otras vacunas del vivo-virus, incluyendo la que está para el sarampión, las paperas y el sarampión. Esta supuesta vacuna del MMR se administra rutinario a los pequeños niños, y la fiebre es un efecto secundario molesto y común.

Eventual, los autores dicen, puede ser posible desarrollar una prueba que prediga qué pacientes están en riesgo de fiebres vacuna-relacionadas. Tal prueba también puede ayudar a doctores a anticipar y a prevenir complicaciones más serias conectadas a las vacunas.

Las “vacunas son extraordinario seguras y de manera efectiva, pero ésa no significa que no podemos intentar hacerlos aún más aceptable descubriendo maneras de reducir más lejos la ocasión de acciones adversas, incluyendo menor unos como fiebre,” dice al autor importante del estudio, el Jr. de Samuel Stanley, el M.D., el vicecanciller de la investigación en la universidad de Washington y un profesor de medicina y una microbiología. La investigación fue financiada por los institutos de la salud nacionales con una concesión al centro regional de Cercano oeste de la excelencia para el Biodefense y la investigación infecciosas emergente de las enfermedades (MRCE), que Stanley dirige.

Las vacunaciones rutinarias de la viruela en los Estados Unidos fueron paradas en 1972, cuando la enfermedad era considerada suprimida en este país, pero los E.E.U.U. militares y otros grupos de alto riesgo, incluyendo algunos trabajadores de la atención sanitaria, continúan conseguir la vacuna. Se hace con un virus de la vacuna vivo pero debilitado que ofrece inmunidad contra la viruela pero que complicaciones puede causar la telemetría de fiebre y de fatiga a una enfermedad más seria. El cerca de 15 por ciento de ésos que son vacunados para la viruela desarrolla por primera vez una fiebre sobre 99 grados.

Las fiebres relacionadas con las vacunas no se consideran una entrega médica seria, sino que en casos raros pueden llevar a complicaciones más severas. Individuos que consiguen una fiebre después de que la vacuna de la viruela desarrolle de vez en cuando myopericarditis, una inflamación potencialmente peligrosa para la vida del músculo cardíaco o el saco que rodea el corazón. Y un pequeño porcentaje de los niños que consiguen fiebres después de que la vacuna del MMR desarrolle capturas.

“No sabemos si las mismas variaciones genéticas que determinamos en nuestro estudio también están conectadas a complicaciones vaccíneas más serias, pero a nuestras chimeneas del estudio que posibilidad,” Stanley dice. “Pienso que este estudio nos apuntará en esa dirección en términos de buscar los cambios genéticos que predicen complicaciones más serias.”

Los científicos de la universidad de Washington, trabajando en colaboración con los colegas Roberto Belshe, M.D., y Sharon Frey, M.D. de MRCE, en la universidad de St. Louis, estudiaron el acontecimiento de la fiebre en 346 individuos que habían participado en las juicios clínicas de la vacunación anterior de la viruela que evaluaban Dryvax”, la vacuna dada al personal militar de los E.E.U.U. El cerca de 95 por ciento de participantes del estudio era blanco.

Los archivos mostraron que 94 desarrollaron fiebre después de la vacunación, a 61 quién recibió la vacuna por primera vez y 33 quién había sido vacunada antes. Los 252 individuos que no desarrollaron fiebres después de que la vacunación sirviera como el grupo de mando.

Usando las muestras de sangre donadas por los participantes del estudio, los científicos analizaban SNPs, sitios de la variación genética común, en 19 genes conectados a la inmunorespuesta, a la réplica viral o a la inflamación. Encontraron ocho cambios asociados a fiebre en cuatro de los genes.

Naturalmente, los que recibieron la vacuna eran por primera vez más probables desarrollar fiebre, pero Stanley dice, “podíamos determinar los cambios genéticos específicos que contribuyen a la fiebre incluso en la gente que había recibido ya la vacuna antes.”

El equipo de investigación encontró que las variaciones en el complejo del gen IL-1 en el cromosoma 2 fueron conectadas lo más de cerca posible a un riesgo creciente de fiebre. Este complejo de genes produce una molécula que estimule fiebre y esté implicada en la inflamación. Además, varias variaciones en el gen IL-18 en el cromosoma 11 aumentaron riesgo de la fiebre, mientras que uno disminuyó la probabilidad de la fiebre. Ese gen está implicado en revving encima del sistema inmune. Una variación en IL-4, un gen que humedece abajo de la reacción inflamatoria, riesgo también reducido de la fiebre.

Interesante, los estudios en ratones han mostrado que las moléculas del sistema inmune producidas por los genes IL-1 e IL-18 están conectadas al daño tisular en la miocarditis viral, planteando la cuestión de si una complicación más severa de la vacunación de la viruela se pudo asociar a variaciones en estos genes. Aunque ningunos de los participantes del estudio desarrollaran esta complicación rara, se ha documentado en 59 más del personal militar de 492.000 que fueron vacunados entre diciembre de 2002 y septiembre de 2003.

Stanley espera que otros estudios delineen si los cambios genéticos conectaron a la fiebre también desempeñan un papel en complicaciones vaccíneas más serias. El cerca de 12 por ciento de los niños que reciben la vacuna del MMR desarrolla fiebres sobre 103 grados, y el cerca de 4 por ciento de ellos continúa desarrollar capturas en las semanas que siguen la vacunación.

“Pudo haber un beneficio real si podríamos utilizar esta clase de investigación para determinar a los niños que pueden ser más susceptibles a las capturas febriles después del MMR,” Stanley decimos. “Si podemos encontrar maneras de determinar a la gente en peligro y de medicarla para reducir la posibilidad de la fiebre, puede ser que poder reducir la incidencia de capturas.”