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Enfrentamiento de mitos y de miopía en el camino de Doha

Un investigador del Estado de Penn sostiene que las reglas internacionales ambiguas que contornea cuando y cómo los gobiernos pueden “romperse” las patentes farmacéuticas pueden terminar hacia arriba importante reducir los incentivos para la innovación mientras que al mismo tiempo no pueden aumentar el acceso al remedio.

En un nuevo papel “que enfrenta mitos y miopía en el camino de Doha,” Daniel Cahoy, profesor adjunto de la ley de asunto en la universidad de Smeal del Estado de Penn del asunto, sostiene que el problema es una falta de claridad en compensación propietarios de la patente. Él sugiere que una aproximación tres-con gradas a la remuneración de la licencia obligatoria basada en la capacidad individual de un país de pagar hiciera mucho para resolver el lío.

El derecho internacional actual “tiene pocas limitaciones en las cuales los países puedan “patentes del interruptor” simple para controlar costos, qué condiciones económicas crean una condición necesaria, o aún qué nivel de remuneración se requiere,” Cahoy escribe. Como consecuencia, las naciones relativamente ricas pueden recibir ganancias inesperadas involuntarias mientras que los países menos desarrollados pueden continuar luchar para el acceso.

Bajo reglas complejas de la Organización Mundial del Comercio, los gobiernos permiso para publicar las licencias obligatorias de la patente, que permiten que los países fabriquen versiones más baratas de los productos farmacéuticos patentados para el uso no comercial o en casos de emergencias de la atención sanitaria. Apenas recientemente, el Brasil y Tailandia han invocado estas reglas simple para bajar el costo de SIDA costoso y la estrategia de las medicaciones-uno del corazón que Cahoy sostiene debe ser más controlada. En su papel, Cahoy determina tres mitos que han obscurecido típicamente reglas realizables de la remuneración:

No. 1 del mito: Las licencias obligatorias equitativas deben ofrecer ahorros del mercado. Cahoy sostiene que es posible que los titulares de la patente sean compensados en los precios de mercado incluso cuando se invocan las licencias obligatorias. Por lo menos, él escribe, remuneración del mercado debe ser integrado en el discusión.

No. 2 del mito: Las compañías farmacéuticas deben ser indiferentes a la autorización obligatoria siempre y cuando la remuneración “razonable” está disponible. Los partidarios obligatorios de la autorización dicen que las compañías farmacéuticas deben ser satisfechas con los pagos que permiten que rompan incluso o que giren un pequeño beneficio, pero Cahoy sostiene que la equidad en tal esquema del pago es lejos más evasiva que muchos sugiere.

No. 3 del mito: Las licencias obligatorias anticompetitivas ofrecen una prueba patrón segura de los derechos. Cahoy sostiene que los derechos inferiores sujetados a las licencias obligatorias remediadoras para las violaciones anticompetitivas no deben ser utilizados para fijar niveles de la remuneración en los casos no-punitivos en los cuales el poseedor de una patente no ha hecho nada mal.

Tomando en cuenta estos mitos, Cahoy propuesto autorizando régimen mantiene incentivos de la innovación intactos, pero también se asegura que eso los países en vías de desarrollo tenga acceso a los productos farmacéuticos.

Durante las crisis de salud pública, él está a favor de una ordenación tres-con gradas, en las cuales la remuneración se basa en el estado económico del país que publica la licencia obligatoria. Las naciones industrializadas serán requeridas para pagar precio de mercado completo, incluso durante un pandémico. Los países en vías de desarrollo no serían prohibidos un pase gratis limitado, con los derechos basados en la paga de la capacidad del país. Finalmente, los países menos desarrollados del mundo serían concedidos la capacidad de publicar licencias obligatorias derecho-libres durante emergencias de la salud.

En casos fuera de una crisis de salud pública o de violaciones anticompetitivas, la aproximación de Cahoy establece la remuneración completa del mercado como el plan de acción de la omisión para cada país. Él también determina la adopción de una regla nacional del agotamiento, que limitaría la importación en países de la no-autorización, y de límites de fabricación como elementos importantes a cualquier nuevo sistema de la remuneración.

Pero, sin importar la aproximación que se adopta final, Cahoy sostiene que “una revisión del derecho internacional esencial está requerida a habilita mejor el acceso y sostiene incentivos de la innovación.

“En vista del problema en términos de remuneración bastante que el derecho legal a autorizar, uno puede llegar el clarificante, soluciones más equitativas,” él concluye.