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El uso de la metanfetamina tiene consecuencias del comportamiento a largo plazo

Los adultos jovenes que utilizan metanfetamina pueden ser más vulnerables a la degeneración relativa a la edad del cerebro cuando crecen una más vieja, nueva investigación animal sugieren.

“La aparición de déficits del comportamiento en meses de los animales después de que la discontinuación de la metanfetamina pueda ser relevante a los adictos humanos de la metanfetamina,” dice a Nora Volkow, Doctor en Medicina, director del instituto nacional para la tenencia ilícita de drogas. “Sugiere que aunque su uso actual puede no dar lugar a déficits, pues envejezcan estos déficits llegarán a ser evidentes.” Volkow no participó en el estudio.

La nueva obra examina la idea que la metanfetamina pone a utilizadores jovenes a riesgo de los déficits que se convierten más adelante en la vida que son sintomáticos de la enfermedad de Parkinson en individuos con el agotamiento del factor neurotrophic derivado glial (GDNF), una proteína que proteja y repare la dopamina en las áreas del cerebro relacionado con el mando del movimiento. La baja de las células nerviosas que producen la dopamina es factor principal en la enfermedad.

En su trabajo, publicado el 15 de agosto en el gorrón de la neurología, Jacoba McGinty, doctorado, en la universidad de Carolina del Sur médica, y sus colegas examinó el papel de GDNF en ratones. En 2,5 meses de la edad, el equivalente de la adolescencia en los seres humanos, ratones con una supresión parcial del gen de GDNF fue comparado a los ratones sin la supresión del gen; ambos fueron dados metanfetamina o inyecciones salinas cuatro veces durante un período de ocho horas. Las personas de McGinty descubrieron que los efectos de esta borrachera de la metanfetamina fueron exacerbados en los ratones con la supresión de GDNF. Además, en 12 meses, los ratones GDNF-agotados movieron los ratones importante menos que genético normales tratados con metanfetamina.

La “intoxicación de la metanfetamina en cualquier adulto joven puede tener consecuencias perjudiciales en vida, aunque puedan no ser evidentes hasta muchas décadas después de la exposición,” dice más adelante a McGinty. “Estos estudios hablan directamente a la posibilidad de consecuencias para la salud públicas a largo plazo resultando de la epidemia actual del abuso de la metanfetamina entre adultos jovenes.”

Los estudios futuros pudieron implicar el determinar de las razones de la vulnerabilidad creciente a la metanfetamina en ratones GDNF-agotados para ayudar a disminuir las causas de la metanfetamina del daño al cerebro.