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Una inyección de terapia génica se extiende a través de cerebro en el estudio animal

Apuntando un sitio en un cerebro del ratón conectado bien con otras áreas, los investigadores entregaron con éxito un gen beneficioso al cerebro entero - después de una inyección de terapia génica.

Si estos resultados en animales se pueden observar en gente, los investigadores pueden tener un método potencial para que la terapia génica trate un ordenador principal de desordenes neurológicos humanos congénitos raros pero devastadores, tales como enfermedad de Tay-Sachs.

Los investigadores del hospital de niños de Philadelphia y de la Universidad de Pensilvania denunciaron sus conclusión en la aplicación del 12 de septiembre el gorrón de la neurología.

“Después de una única inyección, esta técnica tuvo éxito en la corrección de áreas enfermas en el cerebro,” dijo al líder Juan H. Wolfe, V.M.D., Ph.D., investigador de la neurología en el hospital de niños de Philadelphia y profesor del estudio de la patología y de la genética médica en la escuela de Penn de la veterinaría. “Esto puede representar una nueva estrategia para tratar enfermedades genéticas del sistema nervioso central.”

La casia N. Cearley del estudiante de tercer ciclo de Wolfe y de Penn realizó el estudio en los ratones criados especialmente para tener el tipo neurogenetic VII (P.M. del mucopolysaccharidosis de la enfermedad VII). En gente, las P.M. VII, también llamadas síndrome Sly, son una enfermedad rara, del multisistema que causa la retardación mental y la muerte en niñez o edad adulta temprana.

El síndrome astuto es uno de una clase de unos 60 desordenes llamados las enfermedades lysosomal del almacenamiento que causan colectivamente incapacidades en cerca de una en 5.000 nacimientos. Esas enfermedades explican una parte importante de la retardación mental de la niñez y severos, a menudo fatal, incapacidades. En cada uno de las enfermedades lysosomal del almacenamiento, un defecto en un gen específico rompe la producción de una enzima que limpie los residuos de las células. Los escombros celulares se acumulan dentro de los sitios de almacenamiento de la célula llamados los lisosomas, y los depósitos inútiles interfieren con funciones de la célula básica. Otros ejemplos de las enfermedades lysosomal del almacenamiento son enfermedad de Tay-Sachs, enfermedad del cazador y enfermedad de Pompe.

En algunos tipos de la enfermedad de Gaucher lysosomal del desorden del almacenamiento, los médicos pueden suministrar la enzima faltante a los pacientes y relevar con éxito síntomas de la enfermedad. Sin embargo, para el síndrome astuto y la mayoría de las otras enfermedades lysosomal del almacenamiento, el repuesto de la enzima, cuando está disponible, no es muy efectivo en tratar el componente del cerebro de la enfermedad. Las “enzimas entregadas a la circulación no cruzan la barrera hematoencefálica muy bien,” dijo al Dr. Wolfe.

Por lo tanto, algunas estrategias para tratar estas enfermedades se han centrado en las series de terapia-entrega de la DNA del gen que pueden incorporar las células y producen la enzima necesaria. Los investigadores también han intentado entregar terapia génica directamente al cerebro bastante que a la circulación sanguínea, pero hay limitaciones prácticas a hacer inyecciones múltiples en el cerebro de un niño.

En el estudio actual, Wolfe apuntó una región determinada del cerebro del ratón llamado el área tegmental ventral (VTA), que tiene conexiones numerosas con el descanso del cerebro. Él utilizó un virus neutralizado llamado virus adeno-asociado (AAV) como vehículo de lanzamiento del vector- para el gen que lleva instrucciones cifradas de producir la enzima deseada.

“Encontramos que un subtipo de AAV era determinado efectivo para transportar el gen,” dijimos a Wolfe. “Los caminos de los nervios llevaron el virus en el cerebro, donde el gen produjo la enzima. La enzima entonces limpió las lesiones del almacenamiento al punto que estas lesiones del almacenamiento eran indistinguibles de ésas encontradas en los cerebros de ratones normales.” Una ventaja de enzimas lysosomal, dijo a Wolfe, es que las células que reciben el gen entregado secretan las enzimas beneficiosas a las células vecinas, creando una “esfera de la corrección.”

El nivel de corrección que resultaba de una única inyección era “sin precedente,” dijo Wolfe, pero lo advirtió eso que los tratamientos humanos directos pudieron ser años de distancia. En los estudios futuros, él investigará si esta técnica es efectiva en los animales más grandes que ratones. Tales resultados pudieron concebible asemejarse a un estudio 2005 en el cual Wolfe utilizó terapia génica para tratar con éxito otra enfermedad lysosomal del almacenamiento, llamado alfa-mannosidosis, en gatos. En ese estudio, un gato tratado mostró la mejora espectacular en recorrer, comparado a un gato no tratado con la enfermedad.

Si los resultados animales se pueden extrapolar con éxito a los seres humanos, Wolfe estima que 2 mililitros de terapia génica inyectada pudieron tratar a un niño de un año. Que la cantidad se pudo administrar con un número razonablemente limitado de inyecciones, él agregó, aunque mucho trabajo fuera necesario alcanzar esa meta.

Las concesiones de los institutos de la salud nacionales soportaron esta investigación.