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La confianza entre los doctores y los pacientes es culpable en esfuerzos de cruzar divisoria racial en la investigación médica

Más de tres décadas después de que el paro del estudio notorio de Tuskegee, personas de los médicos de Johns Hopkins ha encontrado que la herencia de Tuskegee de la desconfianza de los negros de médicos y del miedo profundamente arraigado del daño de la investigación médica persiste y es en gran parte culpar por guardar a afroamericanos muy necesarios de la participación en juicios clínicas.

En un parte que se publicará en el gorrón remedio el 14 de enero en línea, los expertos en el diseño y conducta de la investigación médica encontró que los hombres y las mujeres negros eran el solamente 60 por ciento tan de probable como los blancos de participar en un estudio falso para probar una píldora para la enfermedad cardíaca. Los resultados vinieron de un levantamiento topográfico al azar de 717 pacientes no internados en 13 clínicas en Maryland, el 36 por ciento del cual era negro y el blanco del descanso.

El levantamiento topográfico se cree para ser la primera demostración del análisis que una sobrestimación del riesgo de daño explica porqué se retrasó la participación de los negros en juicios clínicas tiene por décadas el de blancos. Los resultados vienen al mismo tiempo del reconocimiento creciente de diferencias raciales en regímenes y tratamientos de la enfermedad. Los investigadores señalan que un poco de enfermedades de riñón, recorrido, cáncer de pulmón y diabetes todas progresan más rápidamente en negros y matan a más negros que la gente de otros fondos raciales.

“Hay la ironía enorme que sin la participación sujeta afroamericana en juicios clínicas, no vamos a haber probado las mejores terapias que necesitamos tratar a afroamericanos,” dice el investigador sénior del estudio, el interno y al epidemiólogo Neil R. Powe, M.D., M.P.H de Hopkins., M.B.A. “Siempre y cuando persiste la herencia de Tuskegee, dejarán de conclusión importantes sobre los últimos tratamientos para las enfermedades, especialmente las que tomen un mayor peaje en afroamericanos y por lo tanto pueden no tener los afroamericanos igualdad de acceso lista o al último remedio.”

El estudio infame de Tuskegee, nombrado después de la ciudad de Alabama en donde vivieron sus participantes, alistada varios cientos de aparceros, negros sobre todo pobres, analfabetos, en un estudio que creyeron ayudaría a tratar sus infecciones de la sífilis. En lugar, los trabajadores de la atención sanitaria les negaron las drogas disponibles para curar la enfermedad en un plan secreto para estudiar el “curso natural” de la sífilis desenfrenada. Los trabajadores de la atención sanitaria eran predominante blancos.

El experimento con apoyo del Gobierno se ejecutó por 40 años hasta que una fuga a la prensa expusiera el engaño y el estudio fue cerrado en 1972. La protesta pública resultante y la restricción federal llevadas a los efectivoses de comités federal regulados en todos los centros académicos americanos, de supuestos comités examinadores institucionales, para supervisar cómo se diseñan los estudios clínicos y para asegurar el consentimiento informado de todos los pacientes.

Cuando los investigadores de Hopkins sondaron las opiniones y las creencias detrás de la decisión para participar o para retroceder entre sus temas del levantamiento topográfico, encontraron que los negros abrigaron una desconfianza fuerte para los médicos cuando está comparado a los blancos:

  • el 25 por ciento de negros pensó su médico estaría dispuesto a pedir que participen en un estudio aunque el estudio pudo dañarlos, mientras que el solamente 15 por ciento de blancos pensó lo mismo;
  • el 28 por ciento de negros, pero el 22 por ciento de blancos, fieltro su médico los expondría dispuesto al riesgo innecesario;
  • el 58 por ciento de negros, y el 25 por ciento de blancos, pensamiento que medicaciones del uso de los médicos a experimentar en gente sin el consentimiento del paciente;
  • el 8 por ciento de negros no aserraba al hilo cómodo sobre preguntar a su médico, mientras que el 2 por ciento de blancos fue inhibido semejantemente.

Cuando los investigadores quitaron a los demandados que tenían sensaciones de la desconfianza hacia médicos del análisis, los números de negros y de blancos que querían participar en la investigación médica se convirtieron en lo mismo, en áspero un tercero de ésos pedidos.

“Nuestros resultados sugieren fuertemente que el problema sea la falta de confianza y que puede ser fijable comunicando mejor con los pacientes y tomando medidas que perfeccionen respecto y la comprensión mutuos,” dice Powe, un profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad John Hopkins y al director de su centro galés para la prevención, la epidemiología y la investigación clínica.

Qué no se sabe, dice Powe, es cuánto del problema se ancla en la desconfianza de los negros de la sociedad en general y cuánto de él es influenciada por acciones recíprocas con los médicos.

Powe agrega que los números inferiores de médicos de la minoría pudieron también desempeñar históricamente un papel en el incentivo de desconfianza. Actualmente, él señala, el 12 por ciento de la población de los E.E.U.U. es negro, pero el solamente 4 por ciento de médicos es negro. Otro estudia hecho por la demostración de las personas de Hopkins que tener un médico de la misma carrera fomenta confianza paciente y perfecciona muescas de la satisfacción de la atención sanitaria. En Hopkins, el porcentaje de estudiantes de medicina negros ha colocado desde 2000 entre el 8 por ciento y el 11 por ciento.

Joel B. Braunstein, M.D., profesor investigador en Hopkins que llevó el estudio, dice la responsabilidad de perfeccionar los descansos de la situación con los médicos y las Facultades de Medicina para reducir la disparidad “para la ventaja a todos nuestros pacientes, no apenas afroamericanos, pero también para la ciencia médica en general.”

Braunstein, ahora consultor a los científicos y a los inversores que comienzan encima de las compañías biomédicas, recomienda, independientemente de fortalecer personal de lazos entre los médicos y los pacientes durante chequeoes, programas más institucionales, tales como programas culturales de la capacidad. Él dice que los proyectos de la comunidad para ascender la acción recíproca del estado mayor académico del centro médico con la vecindad local y de unidades de negocio pudo también ayudar.

“El sistema médico académico existe para ayudar a gente con descubrimiento y la prueba de nuevos tratamientos, y a menos que la gente - sin importar la carrera - vea la investigación conducto sobre todos los tipos de pacientes y a través de sus propios aros, ella no la creerá necesariamente,” dice Powe, cuyas personas proyectan la investigación adicional en qué tipos de intervención - entrenamiento del médico o del paciente, o los diversos programas de la comunidad - trabaje en perfeccionar confianza en médicos.

Los resultados del levantamiento topográfico, el cual pidieron un total de 1.440 personas de todas las carreras completar fuera un cuestionario mientras que esperaron un chequeo regularmente programado, eran más adelante analizados de modo que solamente las vistas de negros y de blancos pudieran ser comparadas. Un médico pidió cada paciente, blanco o negro, participar en el simulacro de juicio, pero sólo después de una explicación profundizada de los riesgos y de las ventajas implicados en ensamblar, incluyendo el tipo de droga bajo estudio, efectos secundarios de la droga posible, largo del estudio y reglas para los participantes. Estaba después de este proceso vigoroso del consentimiento informado simulado encima del cual pidieron los pacientes ensamblar y explicar su análisis razonado para participar o no participar.