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Los investigadores de Hopkins juntan el gen “red” conectada a la esquizofrenia

Denunciando esta semana en los archivos de la psiquiatría general, los investigadores en la Facultad de Medicina de la Universidad John Hopkins han destapado por primera vez el conjunto de circuitos molecular asociado a la esquizofrenia que conecta tres conocidos previamente, con todo a las proteínas sin relación.

“Esto es muy emocionante porque hasta ahora los muchos factores genéticos sabidos implicados en esta condición no fueron conectados de ninguna manera,” dice a Akira Sawa, M.D., Ph.D., director del programa en psiquiatría molecular y profesor adjunto de la psiquiatría y de la neurología en Hopkins. “Ahora, con una colaboración cruz-disciplinaria y interdepartamental, no sólo hemos imaginado cómo estas tres proteínas obran recíprocamente con uno a, nosotros también hemos encontrado a los pacientes que llevan mutaciones. Estos resultados nos dan un asiento realmente bueno para cavar más profundo en una condición tan evasiva.”

Las personas de Sawa habían caracterizado previamente el gen DISC1 y proteína que se requieren para el revelado de sistema nervioso apropiado, y cuando está roto, contribuya importante a la esquizofrenia. Sus personas también habían mostrado que la proteína DISC1 ata a la proteína PCM1 en el centrosoma, que coordina la estructura y el movimiento de células.

Por separado, el genetista de Hopkins y el profesor adjunto de la oftalmología Nicholas Katsanis, el Ph.D., y sus personas estudiaban una familia sin relación de proteínas habían descubierto que una de ellas, BBS4, también está encontrado cerca del centrosoma y también ata a PCM1. “Solamente no pensábamos esquizofrenia porque BBS4 está implicado en el síndrome de Bardet-Biedl, que es una condición amplia sabida principal para su aro asociado y y los problemas del riñón pero también causa defectos del comportamiento en algunos pacientes,” decimos en ese entonces Katsanis.

Era psiquiatra Nicola Cascella, M.D., codirector del programa en psiquiatría molecular y el profesor adjunto de Hopkins de la psiquiatría que, según Sawa, “le trajo todo junto” realizando que los defectos del comportamiento considerados en pacientes del síndrome de Bardet-Biedl y la acción recíproca molecular de BBS4 y de PCM1 podrían ser relacionados y relevantes a la esquizofrenia.

La “serendipia nos trajo juntos de los rincones alejados del campus y permitió que consideráramos los eslabones entre estas tres proteínas, centrosomas, y esquizofrenia,” dice Katsanis. Emprendieron tan una colaboración para ver si estas observaciones coincidentes llevarían a una mejor comprensión de la esquizofrenia.

Primero, mostrar que las tres proteínas de hecho obran recíprocamente físicamente con uno a en una célula, los equipos de investigación sujetaron diversas etiquetas a cada proteína y siguieron las proteínas en las células crecidas en el laboratorio. Encontraron que las tres proteínas terminan hacia arriba juntas, en el centrosoma. Cuando los investigadores quitaron DISC1 o BBS4 de las células, PCM1 no lo haría al centrosoma, llevando a los investigadores a concluir que DISC1 y BBS4 actúan juntos para reclutar PCM1.

Los investigadores entonces preguntaron si la falla del reclutamiento PCM1 al centrosoma en los ratones que faltan DISC1 o BBS4 afecta al revelado del cerebro. Para hacer esto redujeron la cantidad de cada uno de los tres factores en los cerebros de ratones que se convertían. Como consecuencia, células nerviosas en la pieza cerebral de la corteza- del cerebro responsable de memoria y pensamiento-fallado crecer correctamente, sugiriendo que estas tres proteínas actúan juntas sinérgico durante el revelado normal del cerebro.

La pregunta siguiente de las personas era si PCM1 podría contribuir a la esquizofrenia. Examinando la DNA de las familias con esquizofrenia, los investigadores descubrieron una mutación en PCM1 en una familia, pero llevaron solamente por los miembros de la familia que habían sido diagnosticados con esquizofrenia.

“Esta conexión es la clase de cadena de margaritas del gen a la enfermedad para la cual los psiquiatras ruegan,” dice exactamente Cascella. “Éste es un camino molecular que podemos potencialmente apuntar para la medicación.”

“Estamos comenzando sub-a estratificar enfermedad psiquiátrica en causas moleculares discretas,” agrega Katsanis. “Ahora que sabemos que eso un subconjunto de esquizofrenia está relacionada con los centrosomas y estas proteínas asociadas, podemos comenzar a observar cuestiones más amplias de cómo la gente consigue enfermedad psiquiátrica. Tenemos un gancho de leva, ahora nosotros podemos comenzar a pescar.”

La investigación fue financiada por los institutos nacionales de la concesión de Silvio O. Conte Center de la salud mental, de la sanidad pública de los E.E.U.U., así como de las financiaciones de la fundación de Stanley, de NARSAD, y del S-R. También fue financiada por el ministerio y los asientos japoneses de JSPS, cerebro de Japón, investigación de Tokio y ciencia de cerebro bioquímicas

Los autores en el papel son Atushi Kamiya, Perciliz Tan, Caitlin Englehard, Koko Ishizuka, Pulver, Cascella, Katsanis, y Sawa, todo el Hopkins; Ken-ichiro Kubo y Kazunori Nakajima de la universidad de Keio en Tokio, Japón; y Akiharu Kubo y Sachiko Tsukita de la universidad de Kyoto en Kyoto, Japón.