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La proteína minúscula provoca la vinculación sana entre las células

En lazos humanos, cierta “chispa” regula a menudo si preferimos a una persona a otra, y las primeras impresiones críticas pueden ocurrir dentro de segundos.

Un avance de las personas de los investigadores de Johns Hopkins ha encontrado que la célula-a-célula “amistades” opera más o menos de la misma manera y que la vinculación disfuncional está conectada a la extensión del cáncer.

La investigación fue publicada en la edición en línea temprana del 18 de noviembre de los procedimientos de las National Academy of Sciences y aparece en el gorrón la edición de la huella del 25 de noviembre.

El “pegar entre las células tiene implicaciones importantes de la salud,” dijo al autor mayor del estudio, Denis Wirtz, profesor de la ingeniería química y biomolecular en la escuela de los blancos de españa de la ingeniería en Johns Hopkins. “Cuando las células cancerosas se rompen libremente de sus vecinos, pueden extender la enfermedad a través de la carrocería. Si podemos aprender más sobre este proceso, podemos encontrar nuevas maneras de mantener el cáncer la verificación.”

Hacia esa meta, Wirtz, que también es director adjunto del instituto de Johns Hopkins para la nanobiotecnología, llevó a las personas que se centraron en alfa-catenin, una pequeña proteína que conecta en el citoplasma, el material tipo gel de la multi-institución que rodea el núcleo dentro de una célula. La Alfa-catenin permite que las células reconozcan las células vecinas como “amigos” casi inmediatamente, llevando a la creación de muchas ligazones fuertes que sean duras de romperse. Sin embargo, las células cancerosas, incluyendo ésas encontradas en cáncer gástrico difuso y cáncer de pulmón, poseen alfa-catenin disfuncional y forman ligazones muy débiles con sus vecinos. Esto permite que se rompan libremente de masas de la célula y que extiendan el cáncer en la carrocería.

Para entender mejor estas características de la vinculación, Wirtz y sus colegas utilizaron una técnica llamada microscopia atómica de la fuerza para estudiar células con y sin alfa-catenin de funcionamiento. Esta técnica registra las fuerzas minúsculas, medidas en los nanoNewtons, que las células ejercen sobre otra.

Las personas de Wirtz descubrieron que las células normales con las ligazones formadas alfa-catenin correctamente de funcionamiento que eran cuatro veces más estables que ésas sin alfa-catenin funcional, y estas primeras ligazones formaron en menos de 1 milisegundo. Cuanto más largas las células seguían siendo en contacto con otra, el más numeroso y más fuerte estas ligazones se convirtieron. Las conexiones entre estas células se asemejaron a los que ocurren con un tipo popular de material de la sujeción. “Esta formación acelerada de ligazones adicionales entre las células vecinas era relacionada con “el velcro” efecto,” Wirtz dijo.

En cambio, las células sin alfa-catenin funcional formaron ligazones débiles del inicio. También, incluso durante seguía habiendo estas células en contacto, las fuerzas de vinculación continuaron disminuir. Wirtz sugirió que si los científicos podrían imaginar una manera de reparar o de reemplazar la disfunción de la alfa-catenin encontrada en algunas células cancerosas, podría llevar a una terapia que frustra la extensión del cáncer.