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El azúcar es adictivo

Un científico de la Universidad de Princeton presentará las nuevas pruebas que demuestran que el azúcar puede ser una substancia adictiva, manejando su potencia sobre los cerebros de los animales de laboratorio de una forma similares a muchas drogas del abuso.

Profesor Bart Hoebel y sus personas en el departamento de la psicología y del instituto de la neurología de Princeton ha estado estudiando signos del apego del azúcar en las ratas por años. Hasta ahora, las ratas bajo estudio han resuelto dos de los tres elementos del apego. Han demostrado una configuración del comportamiento de la admisión creciente y signos entonces mostrados del repliegue. Sus experimentos actuales capturaron anhelar y recaída para terminar el retrato.

“Si el bingeing en el azúcar es realmente una forma del apego, debe haber efectos duraderos en los cerebros de los adictos al azúcar,” Hoebel dijo. El “Craving y la recaída son componentes críticos del apego, y hemos podido demostrar estos comportamientos en ratas del azúcar-bingeing de varias maneras.”

En la reunión anual de la universidad americana de la neuropsicofarmacología en Scottsdale, Arizona, Hoebel denunciará sobre cambios del comportamiento profundos en las ratas que, con condiciones experimentales, se han entrenado para llegar a ser relacionadas en altas dosis del azúcar.

“Tenemos el primer equipo de estudios completos que muestran la sugerencia fuerte del apego del azúcar en ratas y un mecanismo que pudo ser la base de ella,” Hoebel dijo. Las conclusión eventual podrían tener implicaciones para el tratamiento de seres humanos con trastornos alimentarios, él dijo.

Los animales de laboratorio, en los experimentos de Hoebel, que fueron negados el azúcar por un período prolongado después de aprender ir de borrachera trabajaron más difícilmente para conseguirlo cuando fue reintroducido a ellos. Consumieron más azúcar que tenían nunca antes, sugiriendo comportamiento el anhelar y de la recaída. Su estímulo para el azúcar había crecido. “En este caso, la abstinencia hace que el corazón crece más encariñado,” Hoebel dijo.

Las ratas bebieron más alcohol que normal después de que su abastecimiento de azúcar fuera cortado, mostrando que el comportamiento bingeing había forjado cambios en la función del cerebro. Estas funciones sirvieron como “Gateways” a otros caminos del comportamiento destructivo, tales como admisión creciente del alcohol. Y, después de recibir una dosis de la anfetamina normalmente tan mínima no tiene ningún efecto, ellas llegó a ser importante hiperactiva. La sensibilidad creciente al psicoestimulante es un efecto duradero del cerebro que puede ser un componente del apego, Hoebel dijo.

Los datos que se presentarán por Hoebel se contienen en un trabajo de investigación que se ha presentado al gorrón de la nutrición. La avena de Nicole de los investigadores que visitaba, que ganó su Ph.D. de Princeton en 2006, y Pedro Rada de la universidad de Los los Andes en Venezuela escribieron el papel con Hoebel.

Hoebel ha estado interesado en los mecanismos del cerebro que controlan apetito y el peso corporal puesto que él era estudiante en la Universidad de Harvard que estudiaba con el conductista renombrado B.F. Skinner. En la facultad de Princeton desde 1963, él ha promovido estudios en las recompensas mentales de la consumición. Durante la última década, Hoebel ha llevado el trabajo que ahora ha terminado un modelo animal del apego del azúcar.

Hoebel ha mostrado que las ratas que comen una gran cantidad de azúcar cuando está hambriento, un fenómeno que él describe como azúcar-bingeing, experimenta los cambios neuroqu3imicos en el cerebro que aparecen imitar ésos producidos por las substancias del abuso, incluyendo la cocaína, la morfina y la nicotina. El azúcar induce cambios del comportamiento, también. “En ciertos modelos, azúcar-bingeing causa efectos duraderos en el cerebro y aumenta la inclinación de tomar otras drogas del abuso, tales como alcohol,” Hoebel dijo.

Hoebel y sus personas también han encontrado que una substancia química conocida como dopamina está liberada en una región del cerebro conocido como los accumbens del núcleo cuando las ratas hambrientas beben una solución del azúcar. Se piensa esta señal química de accionar el estímulo y, eventual con la repetición, el apego.

Los investigadores conducto los estudios restringiendo ratas de su comida mientras que las ratas durmieron y por cuatro horas después de despertar. “Es un poco como el desayuno faltante,” Hoebel dijo. “Como consecuencia, comen rápidamente algún perro chino y beben mucha agua de azúcar.” Y, él agregó, “que es se llama qué consumición de la borrachera -- cuando usted come mucho de una vez -- en este caso bingeing en una solución de la sucrosa del 10 por ciento, que es como un refresco.”

Las ratas hambrientas que van de borrachera en el azúcar provocan un aumento de dopamina en sus cerebros. Después de un mes, la estructura de los cerebros de estas ratas se adapta a los niveles crecientes de la dopamina, mostrando menos de cierto tipo de receptor de la dopamina que tenían y más receptores del opiáceo. Este los sistemas de la dopamina y del opiáceo están implicados en el estímulo y la recompensa, los sistemas que controlan el deseo y tener gusto algo. Los cambios similares también se consideran en los cerebros de ratas en la cocaína y la heroína.

En experimentos, los investigadores han podido inducir signos del repliegue en los animales de laboratorio llevándose su abastecimiento de azúcar. Los niveles del cerebro de las ratas de dopamina caídos y, como consecuencia, de ellos exhibieron ansiedad como signo del repliegue. Los dientes de las ratas rechinaron, y las criaturas estaban poco dispuestas aventurar adelante en la arma abierta de su laberinto, prefiriendo tirante en un área del túnel. Las ratas tienen gusto normalmente de explorar su ambiente, pero las ratas en repliegue del azúcar estaban demasiado impacientes por explorar.

Las conclusión son emocionantes, Hoebel dijo, pero más investigación es necesaria entender las implicaciones para la gente. El uso más obvio para los seres humanos estaría en el campo de trastornos alimentarios.

“Parece que las adaptaciones del cerebro y los signos del comportamiento considerados en ratas pueden ocurrir en algunos individuos con desorden o bulimia de la borrachera-consumición,” Hoebel posible dijo. “Nuestro trabajo ofrece eslabones entre los desordenes tradicionalmente definidos del substancia-uso, tales como drogadicción, y el revelado de los deseos anormales para las substancias naturales. Este conocimiento pudo ayudarnos a idear nuevas maneras de diagnosticar y de tratar apegos en gente.”