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Píldoras felices en América -- Nuestro romance complejo con conciencia del proyectista

El aumento espectacular en el uso de drogas psiquiátricas durante los últimos 50 años implicó una qué universidad en el historiador del búfalo llama “un interruptor masivo con qué consideramos salud mental “normal”,” una conectada a los cambios sociales y culturales innumerables en América.

“Píldoras felices en América: De Miltown al Prozac” (noviembre de 2008, prensa de la Universidad John Hopkins), un nuevo libro de David Herzberg, Ph.D., profesor adjunto de UB de la historia, considera una amplia gama de medicaciones psiquiátricas saludadas en el márketing farmacéutico como “las drogas de maravilla” y los cambios sociales que provocaron. Notablemente, él examina cómo vinimos ver “normalidad” a la luz de sus capacidades de humor-alteración, y cómo continuamos responder a la barrena de fuego de la publicidad de la droga estado dirigida directamente a los consumidores.

Los “pacientes han exigido siempre los sedativos y los estimulantes de sus doctores, que los obligaron generalmente,” Herzberg dicen, “pero después de la Segunda Guerra Mundial, algo nuevo suceso. Un sistema extenso y potente de remedio comercial anclado por las compañías farmacéuticas trajo los valores y las prácticas de la cría del consumidor a las medicaciones psicotrópicas.”

Él dice que estos valores y prácticas fueron utilizadas de comercializar decenas de recetas para el tratamiento farmacológico de la depresión, del episodio maníaco, de la ansiedad y de un ordenador principal de otros desordenes del pensamiento, del humor y de la atención, muchos cuyo eran, en aquel momento, desconocido al público en general como enfermedades comunes.

“Este sistema cambió drástico la manera que vimos salud mental normal dramatizando problemas emocionales para ascender soluciones farmacéuticas. Como consecuencia los productos vendidos bien, hecho los nombres muy conocidos de las drogas ellos mismos y las condiciones trataron la parte de la conversación pública sobre salud,” él dice.

“El transformación real causó por la celebridad cultural de estas drogas, sin embargo, está en la dimensión política de la felicidad.”

Primero, él dice, medicaciones ayudadas para hacer “felicidad” (definida en términos relativamente estrechos por el remedio comercial) una obligación de ciudadanía de la clase media. Si, como el márketing confiado nos, podríamos ser “felices” con ayuda farmacéutica, después la implicación es que debemos ser “felices,” un proceso ha sido lamentada por las que digan que apreciamos no más una amplia gama de humores sutiles.

“En segundo lugar,” Herzberg dice, “la disponibilidad de estas medicaciones abrió las nuevas arenas para disputar, desafiar y, final, rehacer lo que podría exigir esa “felicidad”, a menudo en términos directamente políticos.”

Herzberg apunta al hecho que en los años 50 fue sostenido popular por los vendedores farmacéuticos que las mujeres, perdiéndose de sus papeles nacionales “naturales”, habían hecho tranquilization ansioso y necesario.

“Por los años 70, sin embargo,” él dice, “muchos vinieron ser persuadidos que un sistema médico sexista concentraba los tranquilizantes a las amas de casa para mantenerlas servidumbre feliz.”

Betty Friedan escribió, por ejemplo, que en los años 50 una condición designada médicamente la “fatiga del ama de casa” entró en lenguaje común. Algunos médicos decidían que sus tareas domésticas no gravaron suficientes y fueron aburridas a las mujeres con esta condición, así que necesitado salir más. Otros doc., sin embargo, prescribieron los tranquilizantes nuevamente populares.

Herzberg observa eso, de hecho, “algunas feministas de la segundo-onda utilizaron la celebridad cultural del valium para discutir contra la domesticidad reforzada de hembras, sosteniendo que, seguramente, ninguna situación que requiriera tan muchos tranquilizantes no podría ser feliz para las mujeres americanas. El el sensacionalista, pero real, riesgo de apego del valium ayudado para circular su argumento a audiencias más anchas que ellas puede ser que hayan anticipado ordinariamente.

“Hay muchas explicaciones para porqué prescribieron y utilizaron a las mujeres supuestas “píldoras felices” dos veces al índice de hombres, por ejemplo,” él dice, “solamente el contrario a lo que creen muchos, él no era porque la publicidad farmacéutica de drogas como el valium y Miltown apuntó a mujeres.

Representaron a los “hombres por la mitad por lo menos los anuncios para estas medicaciones. Los argumentos de muchos alojamientos para las mujeres que medicaban eran más efectivos en cultura americana que las que está para los hombres que medicaban.”

El trabajo de Herzberg dirige los aspectos del proceso del medicalization por el cual la salud o las condiciones del comportamiento vino ser definida y ser tratada como entregas médicas. El proceso sí mismo implica cambios en actitudes sociales o políticas y típicamente los acompaña o es impulsado generalmente por la disponibilidad de tratamientos.

“Nadie lo niega que las drogas de Miltown al valium al Prozac, a Celexa, a Paxil, a Wellbutrin y a muchos otros han salvado vidas y hecho la vida más fácil para mucha gente con problemas emocionales,” dice.

“Cuál estamos inconscientes de generalmente sin embargo, es que el significado atribuyó a los tranquilizantes y a los antidepresivos, y a la normalidad sí mismo, se ha moldeado y re-se ha moldeado a lo largo del camino y el resultado debe tanto al comercio y a la cultura como hace a la ciencia.”

La universidad en el búfalo es una universidad pública con investigación intensiva primera, una institución del buque insignia en la universidad de estado del sistema de Nueva York y su campus más grande y más completo. Estudiantes de UB más de 28.000 persiguen sus intereses académicos por más de 300 estudiante, graduado y programas de grado profesionales. Fundada en 1846, la universidad en el búfalo es una pieza de la asociación de universidades americanas.