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La hormona de la oxitocina perfecciona comportamiento social en pacientes autísticos

El autismo es una enfermedad caracterizada por dificultades en la comunicación efectivo con otras personas y lazos sociales que se convierten. Las personas llevadas por Angela Sirigu en el centro de Neuroscience Cognitive (CS$CNRS) han mostrado que la inhalación de la oxitocina, de una hormona sabida para ascender ligazones del molde-madre-niño y lazos sociales, perfeccionó importante las capacidades de pacientes autísticos de obrar recíprocamente con otros individuos.

Para lograr esto, los investigadores administraron la oxitocina a 13 pacientes autísticos y después la observaron que su comportamiento social durante los juegos de pelota y durante pruebas visuales diseñó determinar capacidad de reconocer las caras que expresaban diversas sensaciones. Sus conclusión, publicadas en PNAS el 15 de febrero de 2010, así revelan el potencial terapéutico de la oxitocina de tratar los desordenes sociales de los cuales los pacientes autísticos sufren.

La oxitocina es una hormona que asciende lanzamiento y la lactancia. Desempeña un papel crucial en el aumento de comportamiento social y emocional. Los estudios anteriores que midieron los niveles de esta hormona en la sangre de pacientes mostraron que era deficiente en ésas con autismo.

Las personas llevadas por Angela Sirigu en el centro de Neuroscience Cognitive en Lyon avance así la hipótesis que un déficit en esta hormona se pudo implicar en los problemas sociales experimentados por los temas autísticos. Las personas, trabajando en colaboración con el Dr. Marion Leboyer en Hôpital Chenevier en Créteil, examinado si la administración de la oxitocina podría perfeccionar el comportamiento social de 13 individuos con autismo o (HFA) el síndrome de alto-funcionamiento de Asperger (AS). En ambas estas formas del autismo, los pacientes conservan habilidades intelectuales y lingüísticas normales pero no pueden empeñar espontáneamente a situaciones sociales. Así, durante una conversación, estos pacientes giran sus cabezas y evitan el contacto visual con otras personas.

En primer lugar, los investigadores observaron el comportamiento social de los pacientes mientras que obraban recíprocamente con tres otras personas durante una bola que lanzaban el juego. Tres perfiles fueron representados: un jugador que volvió siempre la bola al paciente, a un jugador que no volvieron la bola, y finalmente a un jugador que volvió indistintamente la bola al paciente o a otros jugadores. Cada vez que el paciente recibió la bola, él o ella ganó una suma de dinero. El juego fue recomenzado diez veces para permitir que el paciente determine los diversos perfiles de su los socios y acto por consiguiente. Bajo un placebo, los pacientes volvieron la bola indistintamente a los tres socios. Sin embargo, los pacientes tratados con oxitocina podían discriminar entre los diversos perfiles y volvieron la bola al socio más cooperativo.

Los científicos también midieron el grado de los pacientes de atención a las señales sociales pidiéndolas para observar la serie de fotografías de caras. Bajo un placebo, los pacientes observaban la boca o lejos de la foto. Pero después de inhalar la oxitocina, los pacientes visualizaron un de alto nivel de la atención a los estímulos faciales: observaban las caras, y era de hecho incluso posible ver un aumento en el número de épocas que miraban específicamente los aros de las caras en las fotografías.

Durante estas pruebas, los científicos también verificaron estos efectos del comportamiento midiendo niveles fisiológicos de la oxitocina del plasma antes y después de inhalaciones nasales. Antes de las inhalaciones, los niveles de la oxitocina del plasma eran muy inferiores, pero subieron después de una admisión de la hormona.

Los resultados de estas pruebas mostraron así que la administración de la oxitocina permitió que los pacientes autísticos ajustaran a su contexto social determinando los comportamientos que diferían visualizados por ésos alrededor de ellos y después actuaba por consiguiente, demostrando más confianza en los individuos lo más social posible cooperativos. La oxitocina también redujo su miedo de otros y ascendió relaciones sociales más cercanas.

Éste es uno de los primeros estudios haber demostrado un efecto terapéutico potencial para la oxitocina sobre déficits sociales en autismo. Evidentemente, las variaciones entre los individuos fueron observadas en términos de su reacción al tratamiento, y los investigadores reconocieron la importancia y la necesidad para perseguir este trabajo. Particularmente estudiarán los efectos a largo plazo de la oxitocina sobre perfeccionar los desordenes vivos diarios de pacientes autísticos, y su eficacia en un primero tiempo de la enfermedad.

Source:

Centre de Neuroscience Cog