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El sistema Inmune puede desempeñar un papel en terapias del cáncer: Estudio

El sistema inmune puede desempeñar un papel crítico en asegurar el éxito de ciertos tipos de terapias del cáncer, según un nuevo estudio de los investigadores en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford. La investigación mostró que los tratamientos que desactivan cáncer-ascender genes llamados los oncogenes son mucho más acertados en la supresión de tumores en presencia de una molécula de la transmisión de señales secretada por la clase de célula inmune llamada una célula de ayudante de T.

El encontrar es importante porque muchas drogas ahora funcionando en seres humanos se prueban a menudo en animales de laboratorio con los sistemas inmunes debilitados y muchas terapias humanas del cáncer comprometen real el sistema inmune de un paciente.

“Podemos orientarnos preveyendo que estas drogas trabajen en sus los propio, sin descomponer en factores en el efecto del sistema inmune,” dijo a Decano Felsher, DOCTOR EN MEDICINA, Doctorado, profesor adjunto del remedio y de la patología y del arranque de cinta del Programa Molecular de la Terapéutica de Stanford. “Estamos buscando eficacia mientras que ignoran una parte entera de biología. Qué estamos eligiendo pues los mejores candidatos pueden de hecho no ser las mejores drogas para los pacientes.”

Felsher, que es también una pieza del Centro del Cáncer de Stanford, es el autor mayor de la investigación, que será publicada el 28 de octubre en línea en Célula Cancerosa.

Los Oncogenes son los genes que, cuando están transformados, contribuyen al revelado de muchos cánceres incluyendo leucemias y linfomas. Aunque los cánceres sean por naturaleza muy complejos, algunos tipos de tumores confían tan totalmente en la actividad de los genes transformados que los investigadores han acuñado el término “apego del oncogene.” Cegar el efecto de estos oncogenes - el enfoque de varias terapias actuales del cáncer - puede hacer los tumores encogerse. Por ejemplo, el imatinib de la droga, comercializado como Gleevec, apunta un oncogene dominante en leucemia mielógena crónica y tumores stromal gastrointestinales.

Los “Investigadores y los clínicos saben que eso cegar la actividad de oncogenes puede consultar ventaja clínica dramática,” dijo a Felsher. “Pero hasta hace poco tiempo todos nosotros había asumido que la mayor parte de los efectos que vimos en el tumor eran relativamente independientes del microambiente del ordenador principal.”

En cambio, Felsher y sus colegas encontraron que eso la desactivación de un oncogene llamado Myc en ratones con leucemias Myc-Relacionadas causó a regresión completa de tumores solamente en ratones con los sistemas inmunes intactos. Los Tumores en ratones con los sistemas inmunes totalmente o parcialmente comprometidos se encogieron más despacio y fueron idos con una enfermedad mil veces más residual. Estos tumores eran también más probables repetirse durante 80 días después de que el tratamiento fue parado.

Cuando los investigadores investigaron más de cerca, encontraron que era la ausencia de un tipo de Linfocito T llamado las células de ayudante CD4 que era responsable de las diferencias en tipos de la repetición (el 28,5 por ciento de animales que faltaban las células de CD4-positive tenía repetición del tumor comparado con ningunos en los animales que faltaban otro tipo de Linfocito T llamado una célula de CD8-positive). Después De Que los investigadores agregaran las células de CD4-positive a los animales immunocompromised, los ratones recuperaron la capacidad de eliminar el tumor y ningunos experimentaron la repetición del tumor durante el período de la continuación.

El Examen de las células del tumor después de la desactivación de Myc indicó que las diferencias en la regresión y la repetición del tumor no eran debido a una incapacidad de los animales inmune-comprometidos para accionar la muerte celular del tumor (conocida como apoptosis) o para parar las células de la división. Bastante, las células cancerosas en los animales immunocompromised eran menos probables deslizar dentro de un estado de la senectud llamada inactividad y, a diferencia en del salvaje-tipo ratones, continuado para reclutar los nuevos vasos sanguíneos al sitio del tumor (un proceso llamado angiogenesis).

“Esto era ya provocativo,” dijo a Felsher. “Cuando el sistema inmune fue empeorado, el tratamiento no trabajó también. Pero entonces fuimos un paso de progresión más lejos. Quisimos conocer específicamente cuáles era sobre las células de CD4-positive que influenciaron la regresión y la repetición del tumor.”

Comenzaron observando las moléculas de la transmisión de señales secretadas por las células inmunes. Estas moléculas, llamadas los cytokines, retransmiten instrucciones a otras células en el área de coordinar la reacción de cuerpo a la infección o a la enfermedad. Felsher y sus colegas encontraron que los niveles de la expresión de muchos cytokines variaron entre el salvaje-tipo ratones y ésos con los sistemas inmunes comprometidos. Uno particularmente, una molécula llamada thrombospondin-1, era especialmente interesante. Es producido por las células de T de CD4-positive, y regula angiogenesis.

“Sabíamos que si reemplazamos las células de CD4-positive en ratones inmune-comprometidos, reparamos su capacidad de rechazar los tumores cuando Myc fue desactivado,” dijimos a Felsher. “Cuando intentamos el mismo experimento con las células CD4 que no podrían expresar el thrombospondin, los ratones no podrían rechazar el tumor.”

Por Lo Tanto, la presencia de thrombospondin es importante para el proceso del rechazo del tumor causado por la desactivación del oncogene. Felsher y sus colegas vieron un efecto similar en un modelo del ratón de otro tipo de leucemia que es relacionada en la expresión de diversos oncogenes, sugiriendo que sus conclusión pueden traducir a otros casos del apego del oncogene. También mostraron que el salvaje-tipo ratones trató con un supresor inmune llamado el cyclosporine A (de uso general en los beneficiarios del trasplante de órgano humano para prevenir el rechazo) tenía un efecto similar sobre angiogenesis y la capacidad de las células del tumor de incorporar senectud.

“El problema es, muchos tratamientos para los pacientes con linfoma y leucemia atacan a las células cancerosas y el sistema inmune,” dijo a Felsher. “Tenemos que pensar Tan realmente en esto. No podemos asumir que las terapias que apuntan oncogenes actúan independientemente del descanso del cuerpo. Pueden depender de un sistema inmune intacto.”

Aunque muchos pacientes crean que sus sistemas inmunes son aviones de caza inherentes del cáncer, no es siempre el caso, dijo a Felsher. Bastante, la mayoría de los cánceres ocurren y progresan en presencia del sistema inmune, cada uno que da forma el otro. Bajo algunas condiciones el sistema inmune puede facilitar real la progresión del cáncer, mientras que en otros ayuda a desmontar tumores establecidos.

“Piense en el sistema inmune como contratista,” dijo a Felsher. “Vienen hacia adentro y hacen lo que se pagan para hacer. En presencia de thrombospondin, y cuando se desactivan los oncogenes, el sistema inmune puede ayudar a destruir el cáncer. En otras situaciones facilita el incremento del cáncer. Tenemos que pensar Tan en esto muy cuidadosamente.”

Fuente: Centro Médico de la Universidad de Stanford