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Nueva arma en el combate contra cáncer

Una diagnosis del cáncer no es necesariamente una sentencia a la pena capital. Ahora hay muchas posibilidades para tratar el cáncer. Además de la radioterapia y de la quimioterapia, el supuesto tratamiento del radionúclido también se ha convertido en un componente importante en el combate contra las células transformadas. Implica el inyectar de los elementos radioactivos, supuestos núclidos, en el sistema circulatorio del paciente. Pegado a las moléculas especiales que se sujetan preferencial a las células cancerosas, los núclidos son bombeados a través de la carrocería por el corazón hasta ellos finalmente encuentran su objetivo: una célula cancerosa. Llegando allí, se sujetan a sus membranas celulares, extinción y liberan así la radiación en sus alrededores. Esto ataca a las células cancerosas en el alcance cercano y las destruye idealmente.

Lutetium-177 es un núclido usado ya para los usos clínicos. Mientras que decae, se generan los electrones rápidos, supuestas partículas beta. En tejido humano tienen un alcance de hasta 100 micrómetros, cinco veces el diámetro de una célula del tumor. Pueden por lo tanto también dañar el tejido sano en la vecindad. El Dr. Silvia Lehenberger, radiochemist en el TUM, ahora ha tenido éxito en producir el núclido Terbium-161 bastante puro y en las cantidades suficientes para los usos terapéuticos. El núclido emite no sólo las partículas beta, pero también la conversión y los electrones de barrena, que tienen un alcance de solamente 0,5 a 30 micrómetros. Sus alcances igualan la talla de las células del tumor, haciéndoles el ideal para el tratamiento de pequeños tumores y metástasis. “Por otra parte, el núclido tiene un contenido en una energía más alta que las partículas comparables,” explican a Silvia Lehenberger. “Esto significa que dosis más pequeñas se pueden administrar al paciente, que a su vez significa una reducción en la exposición de radiación.”

Como el lutecio o el neodimio, que son familiares de los imanes de alta potencia, el terbio es uno de los supuestos metales de tierra rara. Los elementos de las tierras raras son extremadamente similares en términos químicos. Por otra parte, la materia prima contiene las impurezas que no serían permisibles para un uso clínico. Era por lo tanto esencial desarrollar métodos de separación convenientes para poder aislar el terbium-161 deseado en tan puro un estado como sea posible. El colega Cristóbal Barkhausen del co-autor y del TUM desempeñó un papel crucial en el revelado del método de separación. La semejanza de los elementos de tierra rara también tiene una ventaja, al menos: El uso médico resuelto para Lutetium-177 se puede también utilizar para Terbium-161.

Una cooperación entre Silvia Lehenberger e investigadores en el Paul Scherrer Institute en Villingen (Suiza) ha podido ya probar la eficacia del núclido en las células cancerosas en el laboratorio. Éste es solamente el primer paso en el camino a la medicación final, sin embargo. Debe pasar un grande muchas pruebas antes de que pueda ser administrado a la gente en hospital.

Los investigadores produjeron el núclido Terbium-161 de Gadolinium-160 por la irradiación de neutrón en la fuente de neutrón de la investigación de Garching FRM II. Terbium-161 es ideal para los propósitos terapéuticos porque tiene una semivida de solamente 6,9 días. Esto tiene la ventaja que, después de que se haya producido, puede ser transportado a la clínica donde está ser utilizado sin perder mucha de su actividad; también significa que la radiación ha decaído ya al cerca de un por ciento de su valor original después de 50 días.