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El alcohol de consumición lleva a la baja de endorphins en el cerebro

El alcohol de consumición lleva a la baja de endorphins en las áreas del cerebro que producen sensaciones del placer y de la recompensa, según un estudio llevado por los investigadores en la clínica de Ernesto Gallo y el centro de investigación en la Universidad de California, San Francisco.

Las marcas que encuentran la primera vez que la baja del endorphin en los accumbens y la corteza orbitofrontal del núcleo en respuesta al consumo del alcohol se ha observado directamente en seres humanos.

Los Endorphins son pequeñas proteínas con nacrótico-como los efectos que se producen naturalmente en el cerebro.

“Éste es algo que hemos especulado alrededor por 30 años, sobre la base de los estudios animales, pero no hemos observado en seres humanos hasta ahora,” dijo el autor importante Jennifer Mitchell, el doctorado, el director de proyecto clínico en el centro de Gallo y a un profesor adjunto del adjunto de la neurología en UCSF. “Proporciona las primeras pruebas directas de cómo el alcohol hace sentir bien de la gente.”

El descubrimiento de las situaciones exactas en el cerebro en donde se liberan los endorphins ofrece un objetivo posible para el revelado de drogas más efectivas para el tratamiento del abuso de alcohol, dijo autor a Howard mayor L. Fields, Doctor en Medicina, doctorado, profesor de la neurología y dotó la silla en la farmacología del apego en neurología en UCSF y el director de la investigación clínica humana en el centro de Gallo.

El estudio aparece el 11 de enero de 2012, en remedio de translación de la ciencia.

Los investigadores utilizaron la tomografía por emisión de positrones, o la proyección de imagen del ANIMAL DOMÉSTICO, observar los efectos inmediatos del alcohol en los cerebros de 13 bebedores y 12 pesados igualó a los temas del “mando” que no eran bebedores pesados.

En todos los temas, la admisión del alcohol llevó a una baja de endorphins. Y, en todos los temas, más endorphins liberaron en los accumbens del núcleo, mayores son las sensaciones del placer denunciadas por cada bebedor.

Además, más endorphins liberaron en la corteza orbitofrontal, cuanto mayores son las sensaciones de la intoxicación en los bebedores pesados, pero no en los temas del mando.

“Esto indica que los cerebros de los bebedores pesados o del problema están cambiados de una manera que los haga más probablemente para encontrar el alcohol agradable, y pueden ser una pista a cómo la consumición del problema se convierte en el primer lugar,” dijeron a Mitchell. “Que la mayor sensación de la recompensa pudo hacerles para beber demasiado.”

Antes de beber, los temas fueron dados las inyecciones del carfentanil radioactivo marcado con etiqueta, nacrótico-como la droga que ata selectivamente a los sitios en el cerebro llamado los receptores del opiáceo, donde los endorphins también atan. Pues el carfentanil radioactivo era radiación encuadernada y emitida, los sitios del receptor “se encendieron hacia arriba” en proyección de imagen del ANIMAL DOMÉSTICO, permitiendo que los investigadores correlacionen sus situaciones exactas.

Los temas eran entonces cada uno dado una bebida del alcohol, seguida por una segunda inyección del carfentanil radioactivo, y explorada otra vez con proyección de imagen del ANIMAL DOMÉSTICO. Mientras que los endorphins naturales liberados bebiendo estuvieron limitados a los sitios del receptor del opiáceo, evitaron que el carfentanil estuviera limitado. Comparando áreas de la radiactividad en las primeras y segundas imágenes del ANIMAL DOMÉSTICO, los investigadores podían correlacionar las situaciones exactas - áreas de una radiactividad más inferior - donde los endorphins fueron liberados en respuesta a la consumición.

Los investigadores encontraron que los endorphins liberaron en respuesta a lazo de consumición a un tipo específico de receptor del opiáceo, el receptor de MU.

Este resultado sugiere una aproximación posible a perfeccionar la eficacia del tratamiento para el abuso de alcohol con el diseño de mejores medicaciones que el naltrexone, dijo los campos, que colaboraron con Mitchell en el diseño y el análisis del estudio.

Los campos explicaron ese naltrexone, que evita el atar en los sitios del receptor del opiáceo, no se validan extensamente como tratamiento para la dependencia del alcohol - “no porque no es efectiva en reducir la consumición, sino que porque algunas personas paran el tomar de ella porque no tienen gusto de la manera hace que asierran al hilo,” él dijo.

“Naltrexone ciega más de un receptor del opiáceo, y necesitamos saber qué acción que ciega reduce el beber y qué causas los efectos secundarios indeseados,” él dijo. “Si entendemos mejor cómo los endorphins controlan la consumición, tendremos una mejor ocasión de crear terapias apuntadas para el apego de la substancia. Este papel es un paso importante en esa dirección porque implica específicamente el receptor del opiáceo de MU en recompensa del alcohol en seres humanos.”

Source:

University of California, San Francisco