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El investigador de SLU apunta reducir la neuropatía periférica quimioterapia-inducida

Un investigador de la universidad del Saint Louis conocido para su investigación del dolor está trabajando para reducir un efecto secundario de la quimioterapia dolorosa, gracias a una concesión $126.500 del fondo del primero de mayo, una organización dedicada a aliviar la incidencia, grado y consecuencia del dolor físico humano. Los investigadores creen que una solución al problema de la neuropatía periférica quimioterapia-inducida (CIPN) no sólo perfeccionaría dramáticamente la calidad de vida para las víctimas, pero también salvarían vidas permitiendo que el tratamiento contra el cáncer continúe en los niveles óptimos.

Daniela Salvemini, Ph.D., profesor adjunto de la ciencia farmacológica y fisiológica en SLU, examinará la manera en la cual dos moléculas determinadas están implicadas en el revelado del dolor causado por las drogas de la quimioterapia. El trabajo de Salvemini pone la base para manejar o para prevenir CIPN y para desarrollar nuevas terapias para eliminar o para limitar síntomas. CIPN es una de la mayoría de las causas comunes de la reducción de la dosis y de la discontinuación de cuál es de otra manera una terapia salvavidas.

la neuropatía periférica Quimioterapia-inducida es un efecto secundario experimentado por muchos que estén tomando las drogas antitumores de la quimioterapia. Puede aparecer como zumbar o entumecimiento en las manos y los pies, shooting o dolor ardiente en los limbos, o puede aserrar al hilo como extremos calientes o fríos de la temperatura. Los síntomas pueden resolver dentro de semanas o de meses de parar el tratamiento de quimioterapia o pueden durar por años.

Acompañado por dolor neuropático crónico, CIPN es un efecto de agentes antitumoral ampliamente utilizados en varias clases de drogas, incluyendo el taxane (e.g., paclitaxel), los alcaloides platino-complejos (e.g., oxaliplatin), del vinca (e.g., vincristine) y las clases del proteasome-inhibidor (e.g., bortezomib). Porque los oncólogos pueden ser forzados a limitar dosis para manejar efectos secundarios, CIPN reduce el éxito de las drogas de la quimioterapia. El dolor también puede causar señal de socorro psicológica, la fatiga, los trastornos del sueño, el déficit cognoscitivo y la actividad disminuida, que disminuyen la calidad de vida para los pacientes bajo tratamiento, así como ésas en la remisión.

“Hasta hace poco tiempo, no hemos tenido una comprensión fuerte de cómo las drogas antitumores están causando este dolor, y así que no hemos podido desarrollar terapias efectivas para pararlo,” Salvemini dijo. “Ahora, sin embargo, hemos descubierto que dos caminos críticos están implicados en el revelado del dolor inducido quimioterapia, del camino del peroxynitrite y de la ceramida al camino metabólico de sphingosine-1-.”

Cegar CIPN puede permitir más vidas ser salvado permiso la administración de dosis más grandes, potencialmente más efectivas de drogas citotóxicas a los enfermos de cáncer. Además, el impacto en calidad de vida sería enorme, dice Salvemini.

La capacidad de reducir o de eliminar este síntoma entre sobrevivientes del cáncer también bajaría los costos enormes asociados a la medicación narcótica y neuropática necesaria para manejar el dolor crónico. Además, muchos pacientes con CIPN no pueden trabajar porque no pueden impulsar un vehículo o sufren los efectos secundarios de las drogas necesarias para controlar los síntomas, que pueden impedir su juicio y funcionamiento profesional. Por este motivo, la productividad del lugar de trabajo sería perfeccionada, también.

En la última investigación, Salvemini descubrió el peroxynitrite, una molécula que es muy importante en el revelado del dolor y de la inflamación. Más recientemente, ella y sus colegas encontraron que el peroxynitrite y los sphingolipids tales como sphingosine-1-phosphate están implicados en el revelado del dolor causado por las drogas comunes de la quimioterapia, incluyendo paclitaxel, oxaliplatin y bortezomib.

Ahora, financiado por la concesión del primero de mayo, Salvemini estudiará las dos moléculas para ver si pueden ser utilizadas como biomarkers para CIPN. Un biomarker, el término para cualquier substancia que se pueda medir para determinar un estado biológico determinado, permitiría que los doctores supieran cuándo comenzar e interrumpir las drogas para CIPN duelen. En efecto, las moléculas servirían como herramienta de medición objetivo.

“Porque el dolor puede ser tan debilitante, tratan a muchos pacientes con las medicaciones para el dolor crónicas, como neurontin y el narcótico,” Salvemini dijo. “Uno de los aspectos más útiles de un biomarker seguro es que permitiría que los doctores iniciaran una intervención antes de que los síntomas se conviertan y continuarla hasta el paciente la necesita no más.”

Quizás más importantemente, aunque, es el potencial de apuntar el peroxynitrite y sphingosine-1-phosphate como manera de desarrollar nuevas terapias. Si los investigadores pueden cegar la producción, el metabolismo o las acciones de estas dos moléculas, Salvemini teoriza, con un ciertas pruebas de ella investigación anterior, el dolor puede ser parado, también.

Si los escenarios iniciales del estudio actual prueban acertado, Salvemini conducto un estudio del prueba-de-concepto en colaboración con el centro del cáncer de la universidad del Saint Louis.

“Esto es un problema clínico serio porque reduce importante la calidad de vida de pacientes afectados y uso adicional de los límites de las drogas de la quimioterapia que tienen este efecto secundario,” dijo Friedrich Schuening M.D., director de la hematología y de la oncología en el centro del cáncer de la universidad del Saint Louis. “Si este efecto secundario podría ser prevenido o por lo menos ser demorado, éste permitiría uso continuado de la quimioterapia de otra manera efectiva y perfeccionaría calidad de vida.”

Porque las terapias antis de sphingosine-1-phosphate están ya clínico disponibles, esta investigación tiene el potencial de hacer un impacto importante en el alivio del sufrimiento humano pronto, Salvemini dice.

Source:

Saint Louis University