La lectura de árabe es más desafiadora al cerebro

División del trabajo entre los 2 lados del cerebro durante la lectura de otros idiomas: El cerebro que tramitaba la implicación en decodificar del árabe era diferente a la implicación en inglés de lectura; hace aprendiendo árabe más desafiador

Programas de lectura cuya lengua materna es árabe tiene más retos el leer en árabe que las personas de habla inglesa hebreas o nativas tienen lectura de sus lenguas maternas, porque las dos mitades del cerebro dividen el trabajo diferentemente cuando el cerebro tramita árabe que cuando tramita hebreo o inglés. Ése es el resultado de un nuevo estudio conducto por la universidad dos de los investigadores de Haifa, del Dr. Raphiq Ibrahim del centro de investigación de Edmundo J. Safra Brain para el estudio de discapacidades de aprendizaje y del departamento de las discapacidades de aprendizaje, y de profesor Zohar Eviatar del departamento de la psicología.

“Emerge que la contribución de las dos mitades del cerebro a tramitar lenguaje escrito depende de la estructura gráfica y lingüística de estos lenguajes,” observó al Dr. Ibrahim.

Las dos mitades del cerebro, llamadas los hemisferios, regulan diversos tipos de actividades: El hemisferio correcto se especializa más en el tramitación de tareas espaciales y (configuración) el tramitación holístico de mensajes, mientras que el hemisferio izquierdo es responsable de tramitar mensajes verbales y del tramitación local de mensajes.

Para examinar la acción recíproca entre los dos hemisferios mientras que la lectura hebrea, inglés y árabe, dos experimentos conducto con los temas divididos en tres grupos: ésos con árabe como su lengua materna, ésos con inglés como su lengua materna y ésos con el hebreo como su lengua materna. Probaron a cada grupo en su lengua materna.

En el primer experimento, las palabras y los pseudowords (cadenas de cartas que no tienen ningún significado literal) fueron presentados en una pantalla, y los temas fueron pedidos imaginar si el estímulo era una palabra real; su tiempo de reacción, exactitud, y sensibilidad fueron medidos con cada tecla pulsada.

En el segundo experimento, los temas fueron presentados con diversas palabras en la derecha o el izquierdo de la pantalla, que ordena la información para ser tramitada por el hemisferio opuesto (es decir, cuando la palabra apropiada o de absurdo se revisa a la derecha de la pantalla, será tramitada por el izquierdo el cerebro, y vice versa, de un escenario llamado “unilateral”). Las diversas palabras entonces fueron mostradas a ambos lados de la pantalla, mientras que bajo palabra del objetivo había un símbolo que indicó que ésta era la palabra que deben tratar, mientras que el otro estímulo apareció en el otro lado de la pantalla para distraer el tramitación del cerebro (este escenario se llama “bilateral”).

Una comparación de ambos experimentos establece el grado de acción recíproca entre los dos hemisferios durante el tramitación del cerebro del lenguaje que es verificado.

Los resultados muestran eso para los programas de lectura de hebreo y de inglés, ambos hemisferios del cerebro están implicados independientemente en la tarea de la lectura, tal que ninguno de los dos lados es relacionados en el otro. Por el contrario, para los programas de lectura árabes, emergió que el hemisferio correcto no podía funcionar independientemente en las asignaciones de lectura sin usar los recursos del hemisferio izquierdo.

Según el Dr. Ibrahim, la significación de las conclusión es ésa a pesar de las semejanzas entre árabe y hebreo, al leer el anterior el cerebro derecho no puede funcionar independientemente y la carga cognoscitiva llega a ser especialmente pesada, haciéndola más difícil leer el lenguaje, incluso para los cuya lengua materna sea árabe.

“Esto prueba que el lenguaje árabe no se comporta como otros lenguajes cuando se trata cualquier cosa conectada con decodificar sus símbolos gráficos,” dijo al Dr. Ibrahim.

“Los resultados del estudio muestran de nuevo que en el nivel de la lectura de la palabra la forma estructural de la ortografía árabe, es decir, los contornos gráficos del lenguaje escrito, activa el sistema cognoscitivo diferentemente. Así, la pregunta se plantea otra vez si en el mundo moderno las que hablan ciertos lenguajes tienen una ventaja sobre los que hablen otros lenguajes; y el papel de la pedagogía en perfeccionar habilidades de lectura entre programas de lectura regulares y ésos que tienen dificultad se trae de nuevo a la delantera.”