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La baja de sueño exagera marcado reactividad emocional en gente con desordenes de ansiedad

La nueva investigación muestra que la baja de sueño exagera marcado el grado al cual anticipamos acciones emocionales inminentes, determinado entre la gente altamente ansiosa, que es especialmente vulnerable.

Dos características comunes de los desordenes de ansiedad son baja de sueño y una amplificación de la reacción emocional. Los resultados del nuevo estudio sugieren que estas características puedan no ser independiente de otra pero pueden obrar recíprocamente en lugar de otro.

Investigadores del sueño y laboratorio en la Universidad de California, Berkeley, exploración usada de Neuroimaging del cerebro en 18 adultos sanos en dos sesiones separadas, una después del sueño normal de una noche y un segundo después de una noche de la privación del sueño. Durante ambas sesiones, expusieron a los participantes a una tarea emocional que implicó un período de anticipar una experiencia potencialmente negativa (una imagen visual desagradable) o una experiencia potencialmente benigna (una imagen visual neutral).

Las exploraciones del fMRI mostraron que la privación del sueño amplificó importante la acumulación de la actividad de anticipación en centros emocionales profundos del cerebro, especialmente el amygdala, una parte del cerebro asociado a la respuesta a las experiencias negativas y desagradables. En algunos de estos centros emocionales del cerebro, la privación del sueño accionó perjudicial un aumento en la reacción de anticipación por el más de 60 por ciento.

Además, los investigadores encontraron que la fuerza de este efecto de la privación del sueño fue relacionada con cómo naturalmente es ansioso eran los participantes. Esa gente que era más ansiosa mostró la vulnerabilidad más grande a los efectos agravantes de la privación del sueño. Los resultados sugieren que la ansiedad pueda elevar importante la disfunción emocional y arriesgar asociado con sueño escaso.

La “anticipación es un proceso fundamental del cerebro, un mecanismo común de la supervivencia a través de la especie numerosa,” dijo a Andrea Goldstein, autor importante del estudio y estudiante de tercer ciclo en el sueño y el laboratorio de Neuroimaging. “Nuestros resultados sugieren que apenas una noche de la baja de sueño altere importante el funcionamiento óptimo de este proceso esencial del cerebro, especialmente entre individuos ansiosos. Esto es quizás nunca más relevante en vista de la erosión continuada del tiempo de sueño que continúa ocurrir a través de sociedad.”