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Los médicos no deben prescribir reforzadores cognoscitivos a la gente sana

Los médicos no deben prescribir reforzadores cognoscitivos a los individuos sanos, declaran un parte que es publicado hoy en el gorrón médico canadiense de la asociación (CMAJ). El Dr. Eric Racine y su equipo de investigación en los IRCM, los autores del estudio, ofrece su recomendación basada en la integridad profesional de los médicos, las ventajas inciertas de las drogas y la daña, y los recursos limitados de la atención sanitaria.

Los estimulantes de la receta y otros neuropharmaceuticals, prescritos generalmente para tratar desorden de déficit de atención (ADD), son de uso frecuente por la gente sana aumentar la concentración, la memoria, la vigilancia y el humor, un fenómeno descrito como aumento cognoscitivo.

Los “individuos toman estimulantes de la receta para realizarse mejor en escuela o en el trabajo,” dice al Dr. Racine, especialista del neuroethics de Mont-ral y director de la unidad de investigación de Neuroethics en los IRCM. “Sin embargo, porque estas drogas están disponibles en Canadá por la receta solamente, la gente debe pedirlos de sus doctores. Los médicos son así tenedores importantes en este discusión, dado los riesgos y las reglas de medicamentos de venta con receta y el potencial para las peticiones de los pacientes para tales reforzadores cognoscitivos.”

La incidencia de los reforzadores cognoscitivos usados por los estudiantes en campus universitarios coloca a partir del 1 por ciento al 11 por ciento. Tomando tales estimulantes se asocia a riesgos de dependencia, de problemas cardiovasculares, y de psicosis.

Las “pruebas actuales no han mostrado que las ventajas deseadas del funcionamiento mental aumentado están logradas con estas substancias,” explican a Cynthia Forlini, primer autor del estudio y estudiante doctoral en unidad de investigación del Dr. Racine. “Con las ventajas y el claro inciertos daña, él es difícil soportar la noción que los médicos deben prescribir una medicación a un individuo sano para los propósitos del aumento.”

Los “médicos en Canadá ofrecen recetas a través de un sistema sanitario de financiación pública de las demandas que se despliegan para el cuidado,” agrega a ms Forlini. Los “reforzadores cognoscitivos que prescriben pueden por lo tanto no ser un uso apropiado de recursos. La preocupación es que las que necesitan la medicación por motivos de salud pero no pueden permitirse la estarán en desventaja.”

“Una discusión internacional de la bioética ha alisado en los éticas del aumento cognoscitivo y el papel de médicos en estimulantes que prescriben a la gente sana,” concluye al Dr. Racine. “Esperamos que nuestro análisis incite la reflexión en la comunidad médica canadiense sobre estos reforzadores cognoscitivos.”