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La diagnosis equivocada del desorden obsesivo y de ADHD puede comprometer atención a los pacientes

En la superficie, el déficit obsesivo (OCD) del desorden y de atención/el desorden de la hiperactividad (ADHD) aparece muy similares, con la atención empeorada, memoria, o mando del comportamiento. Pero profesor Reuven Dar de la escuela de la universidad de Tel Aviv de ciencias psicológicas sostiene que estos dos desordenes neurofisiológicos tienen raíces muy diversas - y hay consecuencias enormes si están confundidas desde uno a.

Profesor Dar y el Dr. Amitai Abramovitch del investigador de la persona, que terminaron su doctorado bajo supervisión de profesor Dar, han determinado que a pesar de aspectos, OCD y ACHD son lejos más diferentes que igualmente. Mientras que encontraron a los grupos de pacientes de OCD y de ADHD para tener dificultad el controlar de sus impulsos anormales en una fijación del laboratorio, sólo el grupo de ADHD tenía problemas importantes con estos impulsos en el mundo real.

Según profesor Dar, esto muestra que mientras que OCD y ADHD pueden aparecer similares en un nivel del comportamiento, difiere el mecanismo detrás de los dos desordenes grandemente. La gente con ADHD es riesgo-tomadores impulsivos, reflejando raramente en las consecuencias de sus acciones. En cambio, la gente con OCD es en cuestión demasiado con las consecuencias, causando la vacilación, dificultad en la toma de decisión, y el sobre-mando y el sobre-plan de la tendencia.

Sus conclusión, publicadas en el gorrón de la neuropsicología, drenan una distinción sin obstrucción entre OCD y ADHD y ofrecen pautas más exactas para la diagnosis correcta. La confusión de los dos amenaza a atención a los pacientes acertada, advierte a profesor Dar, observando que los planes del tratamiento para los dos desordenes puedan diferir dramáticamente. El Ritalin, un psicoestimulante prescrito común a los pacientes de ADHD, puede exacerbar real comportamientos de OCD, por ejemplo. Prescrito a un paciente de OCD, empeorará solamente síntomas.

Separación de causa de efecto

Para determinar el lazo entre OCD y ADHD, los investigadores estudiaron a tres grupos de temas: 30 diagnosticados con OCD, 30 diagnosticados con ADHD, y 30 sin diagnosis psiquiátrica. Todos los temas eran masculinos con una edad media de 30. Las pruebas y los cuestionarios neurofisiológicos completos fueron utilizados para estudiar las funciones cognoscitivas que controlan memoria, la atención, y la solucion de problemas, así como las que inhiben los impulsos arbitrarios que los pacientes de OCD y de ADHD parecen tener controlar de la dificultad.

Como profesor Dar y el Dr. Abramovitch predijeron, los grupos de OCD y de ADHD realizaron menos que un grupo de la comparación en términos de memoria, tiempo de reacción, atención y otras pruebas cognoscitivas. Encontraron a ambos grupos también para tener anormalidades en su capacidad de inhibir o de controlar impulsos, pero en mismo maneras diferentes. En situaciones del mundo real, el grupo de ADHD tenía lejos más dificultad el controlar de sus impulsos, mientras que el grupo de OCD podía mejor controlar estos impulsos que incluso el grupo de mando.

Cuando la gente con OCD se describe como siendo impulsiva, esto es una descripción subjetiva y puede significar que no han proyectado al alto nivel usual, explica a profesor Dar.

Ofrecimiento del tratamiento correcto

Es comprensible porqué los síntomas de OCD se pueden confundir desde ADHD, profesor Dar dice. Por ejemplo, un estudiante en una sala de clase podría estar desatento y agitado, y asumido para tener ADHD. En realidad, el estudiante podría ser distraído pensamientos obsesivos o actuando fuera los comportamientos obligatorios que parecen inquietar.

“Es más probable que diagnostiquen a un estudiante joven con ADHD en vez de OCD porque los profesores ven tan mucha gente con problemas de la atención y no a muchas con OCD. Si usted no observa cuidadosamente bastante, usted podría incurrir en una equivocación,” advierte a profesor Dar. Actualmente, diagnostican a 5,2 millones de niños en los E.E.U.U. entre las edades de 3 y 17 con ADHD, según los centros para el control y prevención de enfermedades, haciéndole uno de los desordenes neuro-de desarrollo lo más común posible diagnosticados de niños.

La diagnosis correcta es crucial para la trayectoria del bienestar y del futuro del paciente, no apenas para la opción de la medicación, pero también para el tratamiento psicológico y del comportamiento, y la percatación y la educación para las familias y los profesores.