Los investigadores animan los esfuerzos que benefician a salud pública y al ambiente

El número de días extremadamente calientes en ciudades del este y del Mid West de los E.E.U.U. se proyecta para triplicar por mediados de siglo, según un nuevo estudio llevado por la universidad de los investigadores de Wisconsin-Madison y publicado hoy en el gorrón de American Medical Association.

Milwaukee y New York City podían experimentar tres veces tantos 90 días de grado en 2046; Dallas podía ver dos veces tantos días el rematar de 100 grados. El nuevo análisis ofrece datos del clima a través de la lente de la salud pública, en un estudio que represente una síntesis de la última ciencia en la intersección del cambio de clima y de la salud humana.

En la presentación de su síntesis, los autores del estudio intentan animar los esfuerzos que benefician a la salud del planeta y a la salud de la gente, las supuestas co-ventajas de reducir el consumo de combustible fósil y la adaptación a los cambios que están ya en curso.

El “cambio de clima está afectando ya a salud global,” dice Jonatán Patz, director del instituto de la salud de UW-Madison y del autor importante globales del nuevo estudio. “Las buenas noticias son que las subsidios por enfermedad sin obstrucción están inmediatamente disponibles, de las estrategias con poco carbono que podrían resultar hoy en un aire más limpio o a las opciones de un transporte más activo que pueden perfeccionar la buen salud, final salvares vidas y enfermedad que evita. ”

Patz presentará el artículo hoy en la acción de la sociedad civil en la acción en cambio de clima y la salud en Nueva York. Inspector general de sanidad Boris Lushniak de los E.E.U.U. que actúa; Maria Neira, director (WHO) de la Organización Mundial de la Salud para la salud pública y el ambiente; Gina McCarthy, administrador de la Agencia de Protección Ambiental de los E.E.U.U.; y muchos otros también participarán en la acción.

El estudio también incluye a los profesores adjuntos Tracey Holloway y Daniel Vimont de UW-Madison, en el instituto de Nelson para los estudios ambientales y el departamento de ciencias atmosféricas y oceánicas; Howard Frumkin de la universidad de Washington; y Andrew Haines de la escuela de Londres de la higiene y del remedio tropical. Revisa la ciencia detrás de algunos de la corriente y de los riesgos para la salud clima-relacionados proyectados.

Ésos incluyen olas y tormentas más extremas de calor, los riesgos crecientes de la enfermedad flotante e infecciosa, riesgos para la salud más crónicos relacionados con la contaminación atmosférica, y los riesgos crecientes del desnutrición y obesidad-relacionados de dietas malsanas, carbono-intensivas.

El “cambio de clima es un reto enorme de la salud pública porque afecta a nuestra salud con caminos múltiples,” dice Patz, también profesor en el instituto de Nelson y el departamento de las ciencias de la salud de la población en UW-Madison. “Pero si los riesgos son tan interdependientes, así pues, también, son las oportunidades.”

Estas oportunidades incluyen mejorías a la calidad del aire, tal como reducciones directas en ozono malsano, o niebla con humo. El estudio destaca una asociación cercana entre el número de días extremadamente calientes y el número de días del alto-ozono en los últimos años en ciudades como Chicago, Milwaukee y Madison, Wisconsin.

Esto es “constante con las articulaciones bien conocidas entre el clima y el ozono en zonas urbanas, y sirve como camino importante para los impactos de la salud del cambio de clima,” Holloway dice.

El análisis también presenta varias estrategias basadas en la ciencia para reducir el consumo global de combustibles fósiles mientras que perfecciona salud. Éstos incluyen el diseño de ciudades sostenibles, la consumición de menos carne, la promulgación de mejores planes de acción del carbono (los costos cuyo podrían ser más que compensada por las subsidios por enfermedad potenciales que permiten) y ascender transporte activo como recorrer o biking para trabajar.

Las “demostraciones de las pruebas allí son una subsidio por enfermedad importante en transporte activo, determinado en el área de la enfermedad crónica,” Patz dice. “Y con enfermedad actual tiende en la industrialización de las naciones, quemando menos combustible fósil puede rendir los dividendos potencialmente grandes para la salud pública.”

El nuevo estudio confió en personas interdisciplinarias de expertos en salud pública, calidad del aire y ciencia del clima y ofrece oportunidades a través de sectores.

“Estas conclusión se integran con con los estudios recientes (WHO) de la Organización Mundial de la Salud que determinaron subsidios por enfermedad importantes de la cubierta con poco carbono, transporte y agricultura,” dicen al experto Carlos Dora de la política sanitaria del WHO. “Muchas de estas ventajas vienen de reducciones en la contaminación atmosférica, pero las estrategias con poco carbono también pueden aumentar actividad física, reducir daños del tráfico y perfeccionar seguridad alimentario.”

Patz es optimista sobre progresos de plan de acción recientes y él dice que el artículo presenta “una heliografía” para las subsidios por enfermedad pública posibles “si adquirimos realmente cambio de clima.”