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El programa educativo de medio día puede ayudar a educar a mujeres en efectos secundarios de la cirugía de la prevención de cáncer

Más mujeres están teniendo ovario-eliminación de cirugía como medida preventiva de cáncer, pero muchas están a menudo inconscientes de los efectos secundarios sexuales o psicológicos del procedimiento. Un nuevo estudio de los investigadores en el Dana-Farber Cancer Institute muestra que un programa educativo de medio día puede ayudar con éxito a ocuparse de estas entregas educando a mujeres en cómo dirigirse a ellas.

El programa enseñó las mujeres a cómo manejar algunas de las dificultades físicas y emocionales que pueden seguir la ovario-eliminación de cirugía y ayudaron a muchos participantes a reanudar actividad sexual satisfactoria y a reducir sensaciones de la ansiedad y de la depresión, los investigadores encontrados. El estudio, publicado hoy en el gorrón del remedio sexual, subraya la necesidad de informar a mujeres sobre las repercusiones de este tipo de cirugía y, permítalas crítico saben que tales problemas se puedan tratar de con éxito.

“Para las mujeres que heredan las mutaciones genéticas que las ponen en el riesgo creciente para el cáncer ovárico, ooforectomía - retiro quirúrgico de los ovarios - puede bajar afiladamente ese riesgo. Pero el procedimiento puede tener efectos secundarios potencialmente difíciles,” dijo el primer autor del estudio, Sharon Bober, doctorado, fundador y director, programa de salud sexual en Dana-Farber. Los “pacientes experimentan a menudo problemas tales como sequedad vaginal, que pueden hacer cópula difícil o dolorosa, una disminución de la líbido, un cambio en imagen de la carrocería, y una baja de un sentido de la vitalidad o de la feminidad. En este estudio, intentamos ver si un programa de educación y formación podría perfeccionar el funcionamiento sexual y relevar señal de socorro en estos pacientes.”

El estudio implicó a 37 pacientes de la ooforectomía que llevaron mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2, que los predispusieron al pecho que se convertía o al cáncer ovárico. Todos asistieron a una sesión educativa de medio día diseñada por Bober que les enseñó a cómo manejar los efectos secundarios del procedimiento, perfeccionar su uno mismo-imagen, y técnicas de la relajación de la práctica. Eso fue seguida por dos sesiones del asesoramiento del teléfono.

Al inicio del programa y de dos meses después de su conclusión, los participantes terminaron los cuestionarios sobre su bienestar sexual y emocional. Denunciaron la mejoría importante en salud sexual, un aumento en deseo sexual y la satisfacción, y una disminución del dolor asociado a cópula. También denunciaron aserrar al hilo menos ansiedad.

“Encontramos que además de detectar nuevos habilidades y conocimiento, los participantes encontraron útil estar en una fijación con otras que han pasado con que una experiencia similar,” Bober comentó. “Esperamos estudiar si esta aproximación pueda ser efectiva en una escala más grande, quizás contratando a pacientes a un programa en Internet.”

Source:

Dana-Farber Cancer Institute