Los investigadores del instituto de Salk curan los corazones heridos de ratones vivos

Los investigadores en el instituto de Salk han curado los corazones heridos de ratones vivos reactivando la maquinaria molecular inactiva larga encontrada en las células de los animales, el encontrar que podría ayudar a pavimentar la manera a las nuevas terapias para los desordenes de corazón en seres humanos.

Los nuevos resultados, publicados el 6 de noviembre en la célula madre de la célula del gorrón, sugieren que aunque los mamíferos adultos no regeneren normalmente el tejido dañado, pueden conservar una capacidad latente como mantenimiento del revelado como sus antepasados distantes en el árbol evolutivo. Cuando los investigadores de Salk cegaron pensamiento de cuatro moléculas para suprimir estos programas para regenerar órganos, vieron una mejoría drástica en la regeneración del corazón y la cura en los ratones.

Las conclusión ofrecen el prueba-de-concepto para un nuevo tipo de tratamiento clínico en el combate contra la enfermedad cardíaca, que mata a cerca de 600.000 personas cada año en el Estado-más unido que los SIDA y todos los tipos del cáncer combinados, según los centros para el control y prevención de enfermedades de los E.E.U.U.

La “regeneración del órgano es un fenómeno fascinador que recapitula aparentemente los procesos observados durante el revelado. Sin embargo, a pesar de nuestra comprensión actual de cómo los ingresos de la embriogénesis y del revelado, los mecanismos que prevenían la regeneración en mamíferos adultos han seguido siendo evasivos,” dice a Juan Carlos mayor Izpisua Belmonte, profesor del estudio autor en el laboratorio de la expresión génica en Salk.

Dentro de los genomas de cada célula en nuestras carrocerías, tenemos qué información necesitamos para generar un órgano. El grupo de Izpisua Belmonte se ha centrado durante muchos años en la aclaración de las moléculas dominantes implicadas en el revelado embrionario así como esas reacciones curativas potencialmente subyacentes en organismos regeneradores tales como los zebrafish.

De hecho, en 2003, el laboratorio de Izpisua Belmonte primero determinó las señales que precedían la regeneración del corazón de los zebrafish. Y en una naturaleza 2010 de papel, los investigadores descritos cómo la regeneración ocurrió en los zebrafish. Bastante que las células madres que invadían el tejido herido del corazón, las células cardiacas ellos mismos invertían a precursor-como el estado (un proceso llamado “dedifferentiation "), que, a su vez, permitió que proliferaran en tejido.

Aunque en teoría puede ser que haya parecido como el paso lógico siguiente preguntar si los mamíferos evolutionarily habían conservado a los jugadores moleculares adecuados uces de los para esta clase de reprogramación regeneradora, era en la práctica un riesgo científico, revoca a Ignacio Sancho-Martínez, investigador postdoctoral en el laboratorio de Izpisua Belmonte.

“Cuando usted habla sobre estas cosas, la primera cosa que viene a las mentes de la gente es que usted está loco,” él dice. “Es una idea de sondeo extraña, puesto que asociamos la regeneración a las salamandras y a los pescados, pero no mamíferos.”

La mayoría de los otros estudios han observado a los corazones de los mamíferos neonatales para las pistas moleculares sobre la proliferación, inútilmente. “En lugar de otro, pensamos, “si los pescados saben hacerla, debe haber algo que pueden enseñarnos que sobre él, “” dice a primer autor Aitor Aguirre, investigador postdoctoral del estudio en el grupo de Izpisua Belmonte.

Las personas decidían centrarse en microRNAs, en parte porque estas hileras cortas del mando del ARN la expresión de muchos genes. Realizaron una pantalla completa para los microRNAs que cambiaban en sus niveles de la expresión durante la cura del corazón de los zebrafish y que también fueron conservados en el genoma mamífero.

Sus estudios destaparon cuatro moléculas en particular-MiR-99, MiR-100, Let-7a y Let-7c-that ajustó sus consideraciones. Todos fueron reprimidos pesado durante daño del corazón en zebrafish y estaban también presentes en ratas, ratones y seres humanos.

Sin embargo, en estudios de células mamíferas en un plato de cultura y estudios de ratones vivos con daño del corazón, el grupo consideró que los niveles de estas moléculas eran altos en adultos y no disminuyeron con daño. Las personas utilizaron tan los virus adeno-asociados específicos para que el corazón apunte cada uno de esos cuatro microRNAs, suprimiendo sus niveles experimental.

La inyección de los inhibidores en los corazones de los ratones que habían sufrido un ataque del corazón accionó la regeneración de células cardiacas, perfeccionando los aspectos físicos y funcionales numerosos del corazón, tales como el espesor de sus paredes y de su capacidad de bombear sangre. El marcar con una cicatriz causado por el ataque del corazón fue reducido mucho con el tratamiento comparado a los mandos, los investigadores encontrados.

Las mejorías eran tres y seis meses todavía obvios después del tiempo largo del tratamiento-uno en la vida de un ratón. “La buena cosa es que el éxito no fue limitado al a corto plazo, que es muy común en biología regeneradora cardiaca,” Sancho-Martínez dice.

El nuevo estudio se centró solamente en un puñado de 70 algunos candidatos del microRNA que giraron hacia arriba en la pantalla inicial del grupo. Estas otras moléculas también harán probablemente una parte en la proliferación de célula del corazón, las cicatrices de la cura y ascender la formación de nueva sangre buque-todos procesos críticos para la reparación del corazón, Sancho-Martínez dice. Los datos están disponibles de modo que otros grupos de investigación puedan centrarse en las moléculas que las interesan.

El paso siguiente para las personas de Izpisua Belmonte es trasladarse a animales más grandes y considerar si la “reprogramación regeneradora” puede trabajar en corazones más grandes, y por períodos extendidos después del tratamiento, dice a Sancho-Martínez. Y, aunque el empaquetado del virus desapareciera de las carrocerías de los animales por 2 semanas después del tratamiento, los científicos están trabajando en una nueva manera de entregar los inhibidores para evitar la necesidad de virus en conjunto.

Source:

Salk Institute for Biological Studies