El gen de Plexin D1 determina la distribución de las grasas de cuerpo en seres humanos

Los Científicos han sabido que por algún tiempo esa gente que llevan mucho peso alrededor de sus vientres es más probable desarrollar la diabetes y la enfermedad cardíaca que las que tengan caballetes y muslos más grandes. Pero cuál no ha estado sin obstrucción es porqué la grasa acumula en diversos lugares para producir estas dimensiones de una variable clásicas de la “manzana” y de la “pera”.

Ahora, los investigadores han descubierto que un gen llamado Plexin D1 aparece controlar donde se salva la grasa y cómo se dan forma las células gordas, los factores sabidos en salud y el riesgo de enfermedad futura.

Actuando en un modelo que emergió en un estudio anterior de las relaciones de transformación del combés-a-caballete en 224.000 personas, el estudio, que aparece 23 de marzo en los Procedimientos de la National Academy Of Sciences, Encontrado que los zebrafish que faltaban el gen de Plexin D1 tenían grasa menos abdominal o visceral, la clase que presta a algunos seres humanos una dimensión de una variable característica de la manzana. Los investigadores también mostraron que estos zebrafish del mutante fueron protegidos contra resistencia a la insulina, un precursor de la diabetes, incluso después la consumición de una dieta de alto grado en grasas.

“Este trabajo determina un nuevo camino molecular que determine cómo la grasa se salva en el cuerpo, y como consecuencia, salud metabólica total de las influencias,” dijo a Juan F. Rawls, Ph.D., autor mayor del estudio y profesor adjunto de la genética molecular y de la microbiología en la Facultad de Medicina de Duke University. “Moviéndose hacia adelante, los componentes de ese camino pueden convertirse en objetivos potenciales para dirigir los peligros asociados a la acumulación gorda visceral.”

A Diferencia de la grasa subcutánea que se sienta debajo de la piel de los caballetes, de los muslos, y de la parte posterior de individuos en forma de pera, mentiras viscerales de la grasa profundamente dentro del midsection, cuña entre los órganos vitales como el corazón, el hígado, el intestino, y los pulmones. De allí, el tejido emite las hormonas y otras substancias químicas que causan la inflamación, accionando enfermedades metabólicas como la tensión arterial alta, ataque del corazón, el recorrido, y la diabetes.

A Pesar De las implicaciones sin obstrucción de la salud de la distribución de las grasas de cuerpo, se sabe relativamente poco sobre la base genética de la dimensión de una variable del cuerpo. Un estudio internacional grande que apareció en Naturaleza en febrero comenzó a completar esta separación buscando regiones del genoma humano asociado a un métrico común conocido como la relación de transformación del combés-a-caballete, que utiliza mediciones de combés como poder para las mediciones gordas y del caballete viscerales como poder para la grasa subcutánea. Los investigadores analizaban muestras a partir de 224.000 personas y las docenas encontradas de manchas calientes conectadas a su relación de transformación del combés-caballete, incluyendo algunos cercanos un gen llamaron Plexin D1 que se conoce para ser implicado en vasos sanguíneos del edificio.

Rawls y su becario postdoctoral James E. Minchin, Ph.D., eran curiosos sobre cómo un gen para los vasos sanguíneos crecientes pudo controlar el almacenamiento y la dimensión de una variable de células gordas. Cuando eliminaron el gen de Plexin D1 en ratones, todos los animales del mutante murieron en el nacimiento. Giraron Tan a otro organismo modelo, el zebrafish, para conducto el descanso de sus experimentos. Porque estos pequeños pescados del acuario son transparentes para mucha de sus vidas, los investigadores podrían visualizar directamente cómo la grasa fue distribuida diferentemente entre los animales que genético habían sido dirigidos todavía para faltar Plexin D1 y ésos con el gen intacto.

Usando un tinte químico que fluorescente manchó todas las células gordas, los investigadores podrían ver que los zebrafish del mutante tenían grasa menos visceral que sus contrapartes normales. También notaron que la dimensión de una variable o la morfología de las células gordas ellos mismos era diferente. Los zebrafish sin el gen de Plexin D1 tenían el tejido gordo visceral que fue compuesto de más pequeño, solamente células más numerosas, una característica sabida para disminuir el riesgo de resistencia a la insulina y la enfermedad metabólica en seres humanos. En cambio, sus hermanos normales tenían contener gordo visceral del tejido más grande, pero menos células gordas de la clase sabida para ser más probables escaparse las substancias inflamatorias que contribuyen a la enfermedad.

Para determinar cómo estas conclusión se relacionaron con la enfermedad metabólica, Minchin puso los zebrafish en una dieta de alto grado en grasas. Después de algunas semanas de agregar las yemas de huevo a su perro chino típico, Minchin encontró que las diferencias en la distribución gorda entre el mutante y los zebrafish normales llegaron a ser aún más pronunciadas. Él entonces dio a pescados una prueba de tolerancia de glucosa para ver cómo sus cuerpos respondieron al azúcar. Los mutantes hicieron un mejor trabajo del azúcar del claro fuera de su circulación sanguínea y parecían ser protegidos contra resistencia a la insulina que se convertía, un factor de riesgo para la diabetes y enfermedad cardíaca.

Alentando las conclusión de los zebrafish, los colaboradores en el Instituto de Karolinska en Suecia analizaban muestras pacientes humanas y mostraron que los niveles de Plexin D1 eran más altos en individuos con el tipo - la diabetes 2, sugiriéndolo puede desempeñar un papel similar en seres humanos.

“Pensamos que Plexin D1 está funcionando dentro de los vasos sanguíneos para modelar el ambiente en tejido gordo visceral,” dijimos a Minchin, que era autor importante del estudio. Es decir, los genes que construyen los vasos sanguíneos también están fijando las estructuras para contener las células gordas. “Y este papel sesga la distribución y dimensión de una variable de la grasa en una dirección u otra,” él dijo. “Es probablemente apenas una de muchos de diversos genes que cada uno contribuya a la dimensión de una variable total del cuerpo y a la salud metabólica.”

Los investigadores están explorando activamente para otros genes así como factores ambientales que estén implicados en la biología de las grasas de cuerpo, otra vez usando modelos de los zebrafish.

“Nuestros resultados indican que la configuración genética de la distribución de las grasas de cuerpo está compartida entre el pescado y los seres humanos, que representa cerca de 450 millones de años de divergencia evolutiva,” a Rawls dijeron. “Para Que estos caminos sean conservados durante tanto tiempo sugiere que están sirviendo un papel importante.”

Fuente: Duke University

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Duke University