La nueva investigación revela cómo un hongo mortal crece y mata a las células inmunes

La nueva investigación de la universidad de Toronto tiene científicos el repensar de cómo un hongo mortífero crece y mata a las células inmunes. El estudio hace alusión a una nueva aproximación a la terapia para los albicans de la candida, una de las causas mas comunes de las infecciones de la circulación sanguínea.

Previamente, los científicos pensaron que los albicans de la candida se extendieron cambiando de una célula única, redonda a una cadena larga de células, o de filamentos. Pensaron este cambio de la forma permitió que el hongo se moviera a través de la circulación sanguínea y permitió sus filamentos penetrar tejidos y destruir las células inmunes.

Pero el nuevo estudio, publicado hoy en comunicaciones de la naturaleza, muestra que un poco de azúcar en la superficie de células fungicidas acciona la muerte de las células inmunes que matarían de otra manera al hongo.

“No es el forma-cambio por sí mismo que permite al hongo matar a la célula inmune, pero qué suceso junto con ella,” dice a profesor Leah Cowen, investigador del guía en el estudio que espera la silla de la investigación de Canadá en genómica microbiana y enfermedad infecciosa en U del departamento del t de la genética molecular. “La adición de las proteínas glycosylated, que son proteínas con un azúcar sujetado, remodela la superficie de las células fungicidas.”

Cowen y su laboratorio encontraron que los albicans de la candida pueden matar a las células inmunes incluso después han muerto sus células. Permitieron las células inmunes llamadas los macrófagos consumir el hongo, y después de una hora quitaron las células fungicidas de los macrófagos. Entonces expusieron nuevos macrófagos a las células fungicidas que habían sido consumidas y a las que no tenían, y compararon los resultados.

“Las células fungicidas que nunca fueron internadas por los macrófagos no podrían matar a los macrófagos frescos, pero las que habían estado dentro de un macrófago podrían matar maravillosamente,” dicen Cowen. Eso que encontraba era una pista. Los investigadores razonaron que el cambio en las células fungicidas que las giraron en asesinos estaba probablemente en su superficie, puesto que las células muertas tienen procesos internos no activos.

Los investigadores entonces utilizaron una enzima llamada Endo H para cortar con tijeras de los azúcares en las proteínas glycosylated sujetadas a las células fungicidas muertas. El cambio cegó totalmente la capacidad del hongo de matar -- un avance fuerte en una nueva y necesaria estrategia terapéutica para los albicans de la candida.

Global, los hongos matan más de 1,5 millones de personas de al año. En los E.E.U.U., los hongos de la candida explican el casi 90 por ciento de infecciones por hongos hospital-detectadas, y en Canadá son el tercero la mayoría de la causa común de las infecciones de la circulación sanguínea en Unidades de Cuidados Intensivos. El más de 40 por ciento de gente con una infección sistémica de los albicans de la candida morirá.

Una terapia que apunta la capacidad de células fungicidas de superar en el [email protected] el sistema inmune sería prometedora, dice Cowen, porque puede ser que disminuya efectos sobre microbios sanos y los evite estimular resistencia a los medicamentos.

También, algunos antis-fungals en el revelado -- incluyendo uno en el laboratorio de Cowen -- se obstaculizan porque las proteínas del objetivo están presentes en hongos y seres humanos. Eso significa que una droga tiene que distinguir entre las versiones fungicidas y humanas del objetivo. “Si usted desarrolla una droga que apunte algo que se encuentra solamente en hongos, es menos probable tener efectos secundarios en un ser humano,” dice Cowen.

En sus comunicaciones de la naturaleza estudie, Cowen utilizó una biblioteca potente del mutante de los albicans de la candida, que la compañía farmacéutica Merck recientemente hizo pública. La biblioteca permitió Cowen y a sus personas probar la función de casi todos los genes en el genoma de los albicans de la candida, donde antes de que podrían probar el apenas 10 por ciento. “Nos permitió realmente acercarnos a este patógeno de una perspectiva holística y evaluar el papel de todos sus genes en enfermedad,” dice Cowen.

Los investigadores utilizaron la biblioteca para hacer el primer análisis de la genoma-escala de la capacidad del hongo de desformar y de crecer, y descubrieron más de 800 reguladores de este proceso, que publicaron hoy con sus otras conclusión.

“Es fresco porque tenemos una tonelada de nueva biología a explorar, los centenares de objetivos posibles de la droga y un nuevo aprecio de cómo los patógeno fungicidas obran recíprocamente con los sistemas inmunes,” dice Cowen. “Ha sido mucha diversión.”

Source:

University of Toronto