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El estudio del duque encuentra que los tornillos sin fin de la tripa pueden proteger los cerebros de los bebés contra la inflamación crónica

Un estudio de Duke University en ratas encuentra que los tornillos sin fin de la tripa pueden proteger los cerebros de los bebés contra largo plazo que aprenden y los problemas de memoria causados por infecciones recién nacidas.

Las ratas del bebé con las solitarias evitaron la inflamación del cerebro que plagó ratas tornillo sin fin-libres después de la exposición a los gatillos inmunes en edad adulta.

Cuál es más, las ventajas comenzaron temprano, mientras que aún en la matriz. Las ratas de la mujer embarazada con las solitarias pasaron la protección similar conectado a sus perritos tornillo sin fin-libres, los investigadores encontrados.

Las conclusión podrían apuntar a las nuevas maneras de tratar o prevenir la inflamación crónica del cerebro conectó a los desordenes cognoscitivos como enfermedad de Alzheimer, autismo y la depresión.

El estudio aparece en línea en el cerebro, el comportamiento, y la inmunidad del gorrón.

Los estudios anteriores del neurólogo Staci Bilbo del duque y de los colegas mostraron que cuando las ratas consiguen bacterianas las infecciones en una edad muy temprana, incluso a otra parte en la carrocería, las células inmunes en sus cerebros llegan a ser extremadamente sensibles a las infecciones subsiguientes y a la bomba fuera una corriente contínua de las moléculas del mensajero llamadas los cytokines que pueden causar problemas cognoscitivos más adelante en vida.

Pero para Bilbo, que es profesor adjunto de la psicología y neurología y una pieza del duque Institute para las ciencias de cerebro, algo no agregó muy hacia arriba. Dado cómo las infecciones bacterianas golpean con frecuencia, era todavía no entendible porqué una única infección en el momento equivocado enviaría las células inmunes el cerebral en la sobremarcha permanente.

“Hemos hecho frente a infecciones bacterianas en nuestra historia evolutiva entera, probablemente también durante el período neonatal,” Bilbo dijo. “Parecía siempre clase de extraño que el sistema inmune se habría desarrollado para reaccionar exageradamente como eso.”

Eso consiguió el pensamiento de Bilbo. “Éste no es quizá cómo el sistema inmune se desarrolló para trabajar,” ella dijo.

Según qué científicos llaman “la teoría del agotamiento del bioma,” algunas enfermedades autoinmunes e inflamación-relacionadas pueden ser el resultado de demasiado pocas de las formas de vida en las cuales vivió una vez y en la carrocería -- determinado tornillos sin fin de la tripa -- bastante que demasiados.

Las solitarias, los ascárides y otros compañeros agusanados han habitado el caliente mojaron los dobleces de los intestinos animales por más de 100 millones de años, bañándose en un abastecimiento constante de comida y de alimentos.

Sobre millones de años de coexistencia, la teoría va, el sistema inmune aprendido para tolerar éstos vivo-en huéspedes, y adaptado eventual al trabajo con los tornillos sin fin en mente.

La teoría es que ahora, con los tornillos sin fin idos de nuestra tripa, las defensas naturales de la carrocería pueden torcer en espiral de mando.

“Nuestras carrocerías son esencialmente un ecosistema,” dijo el inmunologista y al co-autor Guillermo Parker del duque del estudio.

Parker y Bilbo decidían ver si restablecer el ecosistema interno en la tripa podría traer las células inmunes el cerebral detrás en equilibrio.

Las ratas del laboratorio son ideales para probar la idea, Parker dijo, porque la vida de una rata del laboratorio es notable limpia.

Los científicos comenzaron a criar deformaciones de los roedores para los experimentos del laboratorio hace aproximadamente 150 años. Estos animales se contienen exclusivamente bajo techo, donde sus jaulas y lecho se desinfectan regularmente. Una serie de bombas y de ventilatores cambia el aire de la jaula más que docena veces a la hora. Comen la comida tramitada y sorben el agua tratada, y toman las drogas y los antibióticos de eliminación de los gusanos para mantenerlos libres de parásitos y de patógeno.

“En un sentido real que hemos hecho las mismas cosas a nuestros animales de laboratorio que hemos hecho inadvertidamente a nosotros mismos,” Parker dijo.

Los investigadores hicieron un primer equipo de experimentos que comparaban ratas tornillo sin fin-libres del laboratorio con las ratas que fueron criadas en una granja en donde fueron expuestas a los tornillos sin fin. Cuando infectaron las ratas con las bacterias, encontraron que las ratas granja-aumentadas evitaron la superproducción perjudicial de las proteínas del cytokine conectadas a la disminución cognoscitiva más adelante en vida.

“No vimos la misma inmunorespuesta híper en el cerebro,” Bilbo dijo.

Después, los investigadores estudiaron dos grupos de ratas en el laboratorio. Un grupo consistió en las ratas típicas del laboratorio cuya tripa era tornillo sin fin-libre. El otro grupo era idéntico en dieta, la cubierta, el ejercicio y la genética al primer, excepto ella -- y sus padres antes de ella -- fueron dados deliberadamente solitarias.

Inyectaron a ambos grupos con las bacterias de Escherichia Coli cuando las ratas eran recién nacidos. Una vez que la edad adulta alcanzada los perritos ellos fue dada una segunda inyección, este vez con una substancia química de las membranas celulares de las bacterias sabidas para saltar el sistema inmune en la acción.

Los investigadores entonces vigilaron cambios en los cerebros y el comportamiento de las ratas para ver cómo respondieron al punzón del one-two.

Las ratas tornillo sin fin-libres respondieron al segundo reto inmune con el mismo flujo dañino de cytokines inflamatorios vistos en estudios anteriores.

Pero las ratas agusanadas, y también ratas que nacieron tornillo sin fin-libres pero a los padres tornillo sin fin-infestados, respondidas diferentemente.

Notablemente, las células inmunes en sus cerebros podían responder al segundo gatillo sin entrar la sobremarcha. También no desarrollaron los mismos problemas de memoria más adelante en la vida que lo hicieron sus contrapartes tornillo sin fin-libres.

Después, los investigadores esperan imaginar antes de si o después de nacimiento está alguna vez la época óptima para el tratamiento.

El “embarazo es un tiempo tan interesante para el sistema inmune,” Bilbo dijo. “Quizá por eso trabajó tan bien. Apenas no sabemos todavía.”

Source:

Duke University