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La serie de la lanceta examina aguantar el impacto radiológico, psicológico de desastres nucleares

En el aniversarioth 70 de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, de una serie de tres partes publicada en las miradas de The Lancet en aguantar el impacto radiológico y psicológico de desastres nucleares, incluyendo el accidente más reciente en la central nuclear de Fukushima Daiichi en Japón en 2011. La serie ofrece la información vital para la formulación de planes de la salud pública de los desastres futuros para proteger a millones de gente que viva en las áreas que rodean las 437 centrales nuclear que son mundiales en funcionamiento.

Aunque los accidentes de la central nuclear sean infrecuentes, durante los últimos 60 años, cinco accidentes nucleares severos clasificados como nivel 5 o más alto han tomado el lugar-Kyshtym (Rusia, 1957), los montones de la escala de vientos (Reino Unido, 1957), tres Mile Island (los E.E.U.U., 1979), Chernóbil (Rusia, 1986), y Fukushima (Japón, 2011).

En uno de los papeles de la serie, los expertos de la protección radiológica llevados por el Dr. Koichi Tanigawa de la universidad médica de Fukushima, Japón, discuten un aspecto a menudo pasado por alto de la carga psicológica de los desastres- nucleares de ésos viviendo en las regiones afectadas por el accidente. En 2006, el parte del foro de la O.N.U Chernóbil concluyó que el problema de salud público más serio del accidente era los efectos nocivos sobre salud mental, un efecto hecho peor por la comunicación pobre sobre los riesgos para la salud asociados a los niveles de radiación denunciados. Los índices de depresión y de trastorno por estrés postraumático siguen elevados 20 años después del accidente. Los problemas similares fueron considerados después de Fukushima, con la información de la encuesta sobre administración de salud de Fukushima que la proporción de adultos con la señal de socorro psicológica (14,6%) era casi cinco veces más arriba entre los evacuados del desastre comparados a la población en general (el 3%). Los autores también destacan cómo el desplazamiento relanzado de la evacuación y del largo plazo dio lugar a los problemas severos de la atención sanitaria para el más vulnerable, con muertes entre personas mayores del aumento triple en los primeros tres meses que siguen la evacuación.

Según el Dr. Tanigawa:

Aunque la dosis de radiación al público de Fukushima fuera relativamente inferior, y se preveen los efectos sobre la salud físicos no perceptibles, los problemas psicológicos y sociales, proviniendo en gran parte las diferencias en percepciones del riesgo, han tenido un impacto devastador el las vidas de la gente.

El accidente de Fukushima dio lugar a la evacuación de 170000 residentes dentro de un radio de los 30km de la central eléctrica, con todo por lo menos una mitad de las centrales el nuclear del mundo 437 tiene más personas el vivir dentro de eso radius-21 de estos sitios para tener más de 1 millones de personas de y seis tienen más de 3 millones de personas de (eg., la instalación de Kuosheng de Taiwán tiene 5,5 millones de personas de).

En otro papel de la serie, profesor Akira Ohtsuru de la universidad médica de Fukushima, Japón, y los colegas discuten qué se puede hacer para proteger a millones de residentes que pudieron ser expuestos a la radiación tras otro accidente nuclear, y de cómo disminuir potencial daña a su salud física y mental. Los ejemplos incluyen la respuesta a las preocupaciones parentales por los riesgos de cáncer por niños y los evacuados de ayuda' ajustan a los nuevos lugares.

Según los autores, las lecciones de Fukushima necesitan ser aprendidas. “Una de las tareas dominantes de los servicios médicos es comunicar seguro eso en la mayoría de los accidentes nucleares muy que exponen a pocas personas a una dosis peligrosa para la vida de la radiación. Los médicos deben desempeñar un papel dominante en residentes de ayuda' entienden los riesgos para la salud. La evacuación de una población grande de gente vulnerable en clínicas y hospitales de reposo también necesitará la formulación de planes cuidadosa y el apoyo médico adecuado. Además, el blindaje para la enfermedad mental en los residentes vueltos a poner de sus hogares y ofrecer atención sanitaria mental serán esenciales.”

En otro papel de la serie, los investigadores llevados por profesor Kenji Kamiya, vicepresidente de la universidad de Hiroshima, Japón, denuncian sobre el impacto a largo plazo de la salud de la exposición de radiación de los dos desastres nucleares más grandes de bombardeos atómicos de la historia- de Hiroshima y de Nagasaki y del accidente nuclear de Chernóbil en Ucrania en 1986.

Pruebas del estudio japonés de la vida que seguido 94000 sobrevivientes de la bomba atómica a partir de 1950, 5 años después de los bombardeos al día actual, revelan un riesgo creciente sin obstrucción del curso de la vida de cáncer en sobrevivientes. El riesgo fue encontrado para ser proporcional a la dosis para los cánceres sólidos, y un riesgo más alto fue encontrado en ésos expuestos como niños o adultos jovenes. Después de Chernóbil, un riesgo creciente de cáncer de tiroides de la niñez entre ésos con exposiciones internas de la radiactividad consumidora en comida también fue considerado en áreas afectadas. Los efectos hereditarios en los niños de sobrevivientes todavía no se han descubierto.

Los autores presentan pruebas críticas que el riesgo de cáncer aumenta importante después de que la exposición a las dosis moderadas y altas de la radiación (hacia arriba de 0.1-0.2Gy), solamente él siga siendo no entendibles si el riesgo está aumentado en dosis más inferiores (0.1Gy o menos). Dado los efectos el desconocido en dosis más inferiores, concluyen eso, la “investigación en curso es vital no sólo entender los efectos sobre la salud potenciales de desastres nucleares, pero desarrollar límites y los patrones de la protección contra la radiación para las exposiciones profesionales y médicas.”