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La presencia de tophi en gente con gota puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular

La presencia del tophi - depósitos cristalinos de ácido úrico encontrados en la superficie de las juntas o en la piel y el cartílago - en gente con gota puede aumentar su riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular, según la investigación presentada esta semana en la universidad americana de la reunión anual de la reumatología en San Francisco.

La gota es una forma dolorosa y potencialmente que incapacita de la artritis que se ha reconocido desde épocas antiguas. Los síntomas iniciales consisten en generalmente episodios intensos de la hinchazón dolorosa en únicas juntas, lo más a menudo posible en los pies (especialmente el dedo gordo). La gota es causada por los cristales monosódicos del urate que se precipitan en y alrededor de las estructuras comunes. Los ataques agudos de la gota se tratan con las medicaciones antiinflamatorias, tales como NSAIDs, colquicinas y corticosteroides. Los agentes que bajan niveles del ácido úrico del suero, tales como allopurinol y febuxostat, se utilizan para prevenir bengalas de la enfermedad.

La enfermedad cardiovascular es una complicación común de muchas enfermedades reumáticas. A pesar de esto, ha habido pocos o incluso ningúns estudios que observan riesgo cardiovascular en los diversos escenarios de la gota, así que investigadores basados en Bulgaria embarcada recientemente en un estudio que hizo apenas esto.

“Más que la mitad de las muertes en el mundo son causadas por enfermedades cardiovasculares, y la inflamación crónica es un factor de riesgo probado,” dice al principal investigador en el estudio, Rada Gancheva, Doctor en Medicina, residente en la clínica de la reumatología de la universidad; St. Iv. Rilski; Sofía, Bulgaria. “Por lo tanto, en las últimas décadas los esfuerzos de científicos se han centrado en la detección temprana de los factores de riesgo y de las posibilidades para influenciarlas. Algunos investigadores consideran que el ácido úrico del alto suero es tal factor de riesgo. Otros giraron su atención a la gota, y probaron que entre los ataques de la gota la inflamación crónica está mantenida. Analizando estos estudios - y basado en datos que el tophi gotoso no es masas pasivas, solamente granulomas bastante activos - decidíamos examinar los diversos escenarios de la gota y comparar los resultados.”

Las personas del Dr. Gancheva reclutaron a 170 personas a su estudio y las dividieron en cuatro grupos. El primer grupo incluyó a 35 personas - 20 cuyo eran las mujeres; 15 eran hombres - con una edad media de 61 y una diagnosis de la osteoartritis. Este grupo tenía el riesgo convencional de la enfermedad cardiovascular factor-tal como tensión arterial alta, la diabetes mellitus, la obesidad, el dyslipidemia, la tolerancia reducida de la creatinina, y fumar - y tenía niveles normales de ácido úrico del suero y ninguna historia de los ataques de la gota. Consideraban a este grupo el grupo de mando, y compararían a los otros grupos a ellos.

Los otros tres grupos estaban todos en los escenarios de desarrollar o del tener gota. El segundo grupo incluyó a 41 personas (18 mujeres y 23 hombres) con los niveles elevados de ácido úrico del suero (llamado hyperuricemia asintomático) con una edad media de 55 años. El tercer grupo incluyó a 52 personas (siete mujeres y 45 hombres) con la gota que no tenía tophi presente con una edad media de 56. El cuarto grupo incluyó a 42 personas (una mujer y 41 hombres) con una edad media de 59 quién tenía gota y tenía presente del tophi.

Todos los pacientes experimentaron una sonografía multimodal compleja que incluyó el examen de los riñones y la medición del índice resistente renal (que refleja el flujo de sangre del intrarenal); ecocardiografía para fijar la hipertrofia ventricular izquierda y la función diastólica del corazón; y examen de las arterias carótidas comunes para la determinación del espesamiento, de atiesarse de arterias carótidas y del flujo de sangre.

Los investigadores analizaban los resultados de la prueba de los participantes para ver cómo los pacientes en los tres escenarios de la gota compararon con uno a y con los pacientes que tenían osteoartritis cuando vino a los riesgos cardiovasculares. No había diferencias importantes entre los cuatro grupos de pacientes en la frecuencia de la hipertensión mellitus, arterial de la diabetes, de acciones cardiovasculares, de la insuficiencia renal crónica y de la obesidad. Sin embargo, el porcentaje de fumadores era importante más inferior en el grupo con hyperuricemia asintomático y el 100 por ciento de los pacientes con gota (sin tophi y con tophi) tenía dyslipidemia.

Conducto la regresión logística para explicar estas diferencias, las personas del Dr. Gancheva encontraron que la presencia de tophi en gota aumentó independientemente el riesgo de desarrollar arterias carótidas más gruesas y más rígidas, un marcador para el riesgo creciente de enfermedad cardiovascular. De hecho, la presencia de tophi aumentó el riesgo de arterias carótidas más rígidas hipertensión tres veces más que arterial. Según el Dr. Gancheva, “estos datos sugieren que la presencia de tophi pueda consultar un riesgo independiente para la enfermedad cardiovascular que proporcional e incluso mayor que eso para la hipertensión.” De acuerdo con estas conclusión, el Dr. Gancheva dice, “con más estudios como éste, con una aproximación tan integrada, creemos que las consideraciones para la evaluación del riesgo cardiovascular en gota se podrían establecer y aplicar fácilmente por los médicos para asegurar mejor la calidad del cuidado para la gente con gota.”

Source:

American College of Rheumatology