Advertencia: Esta página es una traducción de esta página originalmente en inglés. Tenga en cuenta ya que las traducciones son generadas por máquinas, no que todos traducción será perfecto. Este sitio Web y sus páginas están destinadas a leerse en inglés. Cualquier traducción de este sitio Web y su páginas Web puede ser imprecisa e inexacta en su totalidad o en parte. Esta traducción se proporciona como una conveniencia.

El ejercicio protege a gente contra la depresión después de ataque del corazón

Los investigadores saben que el ejercicio aumenta las ocasiones de una persona de sobrevivir un ataque del corazón. Ahora resulta que los hábitos del ejercicio también afectan a cómo la carrocería maneja las consecuencias de un ataque del corazón.

La depresión es tres veces más común entre la gente que ha experimentado un ataque del corazón comparado a la gente que nunca ha sido afligida por una. Pero el nuevo estudio muestra que esa gente que ejercita regularmente durante mucho tiempo antes de que ocurra un ataque del corazón sea lejos menos probable ser depreso luego.

La “actividad física protege a gente contra la depresión después de un ataque del corazón,” dice al profesor adjunto Linda Ernstsen. Ella es el autor importante de un artículo sobre los resultados de su investigación, que provienen su trabajo postdoctoral en el departamento noruego de la universidad de ciencia y tecnología (NTNU) de la ciencia del oficio de enfermera.

La conexión entre la salud y la forma de vida

Como su punto de partida, los investigadores utilizaron los estudios de la CAZA de Nord-Trøndelag que cerco datos de un total de 120.000 personas durante tres períodos (1984-86, 1995-97 y 2006-08).

Los levantamientos topográficos han dado a investigadores volúmenes de datos grandes al trabajo con, que les da la ventaja de considerar cómo la salud de un grupo de personas grande ha cambiado en un cierto plazo. Estos datos se pueden entonces enlazar a los hábitos de la forma de vida y del ejercicio, entre otras cosas. La capacidad de conectar estos datos con los datos de registros de la salud como el registro noruego del infarto del miocardio también hace los resultados más seguros.

Los investigadores estudiaron a los individuos de mediana edad y más viejos que habían participado en los tres de los estudios de la CAZA, y que experimentaron su primer ataque del corazón después de la participación en el segundo estudio de la CAZA (1984-86) y antes de que participaran en el tercer estudio (2006-08).

De esta manera, los investigadores podían ver cómo los hábitos del ejercicio durante varios años afectaron a cómo la gente aserraba al hilo después de un ataque del corazón.

Los investigadores confiaron en las pautas noruegas de la actividad física como la dimensión de si la gente entrenó o no. El grupo de estudio que fue caracterizado como físicamente activo ejercitó una condición atmosférica mínima de 150 minutos por semana con intensidad moderada o de 75 minutos con de intensidad alta, que está de acuerdo con las pautas noruegas.

El peor nunca ha estado ejercitando

El grupo de la muestra del estudio de 189 individuos es obviamente pequeño, y los investigadores están teniendo cuidados de no exagerar ningunas reclamaciones. Pero la tendencia todavía parece muy sin obstrucción.

Por término medio, el tercer estudio de la CAZA deprimió al 11 por ciento de todos los participantes, pero éste varió grandemente dependiendo de hábitos anteriores del entrenamiento. Los investigadores dividieron a los participantes del levantamiento topográfico en cuatro grupos:

Entre la gente que nunca había ejercitado, sobre el 17 por ciento eran deprimido después de un ataque del corazón. Éste era con mucho el grupo más deprimido.

Entre los que ejercitaron durante el primer período del estudio, pero quién había parado en el segundo, el 12,5 por ciento era deprimido después de un ataque del corazón.

Participantes con quienes no ejercitó para comenzar, pero quién entrenó durante el segundo período del estudio, ido mejor, con el solamente 9,1 por ciento sufriendo de la depresión tras el ataque del corazón.

Participantes que ejercitaron constantemente en ido mejor, con el solamente 7,5 por ciento sufriendo de la depresión.

Nunca demasiado tarde comenzar a ejercitar

Los investigadores encontraron que esa gente que ejercitó regularmente durante varios años eran menos que medios como probablemente a llegar a ser deprimidos después de un ataque del corazón que los que nunca ejercitaron

El levantamiento topográfico también ofrece la razón para el optimismo. Ayuda si usted ha ejercitado y está en buena forma del entrenamiento anterior en vida, incluso si usted ha parado desde entonces. Pero es al parecer incluso mejor haber comenzado el ejercicio regularmente en una más vieja edad, incluso si usted consigue del sofá atrasado en vida.

“Nunca es demasiado atrasado comenzar a ejercitar,” Ernstsen dice.

Muchos investigadores implicados

Un grupo grande de científicos está detrás de este estudio. El autor importante Ernstsen ha colaborado con los científicos americanos, investigadores de los estudios de la CAZA y de K.G. Jebsen Centre de NTNU para el ejercicio en el remedio (CERG).

La característica única del estudio es que proporciona pruebas que nuestros hábitos durante muchas décadas tienen consecuencias cuando ocurre la enfermedad seria. El estudio no puede decir cualquier cosa sobre las causas de la depresión. Pero las conclusión indican que la actividad física está asociada en un cierto plazo al acontecimiento de la depresión. Aparecería tan que la nueva investigación nos da una más razón para ejercitar.

Source:

Norwegian University of Science and Technology