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Los Investigadores exploran dietas genético-adaptadas

Los Genes son la última tendencia en nutrición, por lo menos yendo por la legión que brota de compañías del Internet que ofrecen las dietas adaptadas a nuestro maquillaje genético. Estos servicios son relativamente asequibles y simples utilizar.

Las Tarifas son típicamente alrededor 100 euros, y todas lo que usted necesita hacer son punta en un tubo, enviarlo detrás y abrir una sesión un Web site algunos días después. Algunos Web site incluyen ayuda alejada de los nutricionistas certificados.

Las compañías Genéticas de la nutrición insisten sobre las ventajas de su aproximación. El asiento científico para las dietas DNA-adaptadas viene de genómica alimenticia, o del nutrigenomics, un campo de la investigación importante que observa las acciones recíprocas entre los genes, la comida, el metabolismo y la salud.

Los estudios Recientes han encontrado por lo menos 140 ubicaciones en el genoma humano implicado en grasa y peso corporal que controlaban. Sin Embargo, hay prueba científica escasa de utilizar el uso de la DNA en práctica dietética, porque muy pocos estudios han observado específicamente en la materia.

“Para conseguir las respuestas seguras, usted necesita hacer juicios clínicas con centenares de gente durante algunos años, con los costos que están en millones de euros, que es fuera del alcance para la mayor parte de los lanzamientos en este asunto,” dice a Juan Mathers, Profesor de la Nutrición Humana en la Universidad de Newcastle.

Mathers era investigador principal en la juicio más grande del nutrigenomics, el proyecto de investigación Food4Me del mundo, que implicó a 500 voluntarios en Europa. Algunos recibieron recomendaciones dietéticas estándar; otros siguieron un programa personalizado, y dieron un tercer grupo el consejo personalizado que tuvo en cuenta los resultados de las pruebas de la DNA.

Seis meses más adelante, todo el ésos que recibían consejo personalizado comían importante más sano que ésos en una dieta estándar. Sin Embargo, no había diferencia entre ésos en el grupo que observaba su DNA y los que no lo hicieron.

Mathers sostiene que la aproximación personalizada, sin importar la información de la DNA, era el clave al éxito. “Si usted me pregunta si vale el incluir la DNA prueba en práctica alimenticia, mi respuesta es: no estamos allí todavía,” él dice.

Sus conclusiones son similares a las de la Academia de la Nutrición y de la Dietética, la organización más grande del mundo de los profesionales de la nutrición. Un manifiesto de la Academia afirmó que “el uso de la prueba nutrigenetic de asesorar dietético no está listo para la práctica rutinaria de la dietética”. Los resultados de Food4Me se han sometido para la publicación a un gorrón par-revisado, dicen Mathers.

Sin Embargo, dos otros estudios citados con frecuencia por las compañías nutrigenomic reconocieron la ventaja de dietas genético-adaptadas.

En una juicio en la Universidad de Toronto publicó en 2014, la gente que recibió consejo DNA-adaptado bajó su consumo del sodio considerablemente más que ésos en una dieta sodio-escasamente estándar.

En el mismo año, un grupo en el Hospital de Burlo Garofolo en Italia reclutó a 191 personas obesas y encontró que ésas usando una dieta DNA-correspondida con perdieron el 33 por ciento más peso que los que fueron destinadas a un grupo caloría-que contaba estándar.

Los Investigadores presentaron sus conclusión en una reunión científica y ahora están verificando los resultados en grupos más grandes, dicen a Pablo Gasparini, que co-fue autor del estudio. Dado los resultados de Food4Me sin embargo, es difícil informar si la ventaja en estas dos juicios vino de personalizar la dieta o de incluir DNA-basó real consejo.

“Hay una necesidad de estudios más grandes, con todo pienso que hay un valor adicional para usar la información genética en dietas,” dice a Gasparini, que es genetista en el Hospital de Burlo Garofalo y la Universidad de Trieste y un consultor para un lanzamiento nutrigenomic.

Él drena la atención algo descuidado a menudo en nutrición: nuestro paladar. Gasparini y sus personas viajaron por dos años en Europa y a lo largo del Camino De Seda en Asia que recopilaba la información sobre las preferencias de la comida de 4.000 personas así como muestras de su DNA.

El estudio reveló una serie de variaciones genéticas implicadas en tener gusto/el tener aversión de docena comidas, incluyendo las alcachofas, el tocino, el bróculi, el café, el chocolate oscuro y el vino blanco.

Según Gasparini, una mejor comprensión de estos genes nos ayudaría a diseñar dietas personalizadas más acertadas porque serían más de un golpe con nuestras papilas gustativas. “Un obstáculo importante en dietas es que si ella no es aceptable, la gente no las sigue a largo plazo,” él dice.

Los estudios están conectando Cada vez más variaciones individuales en la DNA a las diferencias en cómo tramitamos y metabolizamos la comida; con todo todavía faltamos la comprensión básica sobre la genética de la obesidad y cómo una dieta obra recíprocamente con nuestro genoma.

Mathers y Gasparini están de acuerdo que esta falta de conocimiento es el atascamiento más grande de las aplicaciones prácticas del nutrigenomics. El Futuro estudia, extendió al genoma entero en vez de únicos genes, será esencial, dice Mathers.

Gasparini esfuerzo que las pruebas de la DNA pueden ser útiles solamente si son parte de un programa alimenticio completo, personalizado: “Una dieta basada solamente en la DNA es el equivalente de un horóscopo,” él advierte.

Fuente: http://www.youris.com/