La composición de algas verde-azules únicas podía ser dominante a la droga anticáncer siguiente

¿Podía un glob resbaladizo de algas llevar a cabo la llave a la droga anticáncer siguiente? Según la nueva investigación en una composición producida por una comunidad única de algas verde-azules, la respuesta podía ser sí.

La composición en la pregunta se llama el coibamide A, descubierto hace ocho años por el científico Kerry McPhail, Ph.D. del buceo con escafandra, de la universidad de estado de Oregon. Un nuevo estudio muestra que el coibamide A tiene actividad anticáncer potente en ratones y los cultivos celulares que los tumores cerebrales modelo y el cáncer de pecho negativo triple, dos de los tipos más agresivos y difícil-a-invitaciones de cáncer.

“La diversidad química encontrada en naturaleza ha sido siempre una fuente importante de la inspiración para el diseño y el revelado de la droga, pero aunque las propiedades medicinales de instalaciones se hayan reconocido para los millares de años, ambientes marinos sigue siendo relativamente inexplorada,” dijo a Jane Ishmael, Ph.D., profesor adjunto de la farmacología en la universidad de estado de Oregon y el autor importante del nuevo estudio. “Pensamos eso con esta composición, naturaleza hemos encontrado ya una manera de apuntar algunas de las proteínas específicas que son relevantes al incremento de tumores.”

Ishmael presentará esta investigación en la sociedad americana para la reunión anual de la farmacología y de la terapéutica experimental durante la biología experimental 2016.

McPhail, que se especializa en algas verde-azules y se zambulle por todo el mundo en busca de especie interesante, cerco las algas durante un picado en el parque nacional de Coiba de Panamá. Resultó ser un puré-hacia arriba por lo menos de tres especies algáceas que crecen juntas en rocas en áreas con agua rápida. Además de Panamá, han encontrado a las comunidades algáceas similares en el Mar Rojo y de la costa de Suráfrica. Las algas verde-azules, o el cyanobacteria, han existido por lo menos dos mil millones años y son una de las más viejas formas de vida en la tierra.

Después de que McPhail aislara el coibamide A del espécimen algáceo original, fue ejecutado a través de un sistema de detección del Instituto Nacional del Cáncer que busca actividad anticáncer potencial a través de 60 diversos tipos de cáncer. Coibamide A mostró una configuración de la actividad incomparable por cualquier otro compuesto, sugiriendo que puede ser que pueda luchar el cáncer a través de un mecanismo de la acción desemejante el de cualquier droga existente.

La investigación reveló el coibamide A para ser capaz de matar a muchos tipos de células cancerosas, pero Ishmael decidía centrarse estudios subsiguientes en dos pulsa hacia adentro tumores del determinado-cerebro, o glioblastomas, y un subtipo del cáncer de pecho conocido como cáncer de pecho negativo triple.

Los “pacientes con muchos otros tipos de cáncer tienen ya algunas opciones realmente excelentes del tratamiento, así que estábamos interesados en centrarse en algunas de las clases de cáncer que no han tenido tanto éxito con el revelado farmacológico,” dijimos a Ishmael. “Para muchos tumores cerebrales, por ejemplo, hay muy pocas opciones y el pronóstico ha seguido siendo severo durante muchos años.”

Los experimentos de las personas en los cultivos celulares, conducto con el financiamiento de un descubrimiento americano Grant de la asociación del tumor cerebral, mostraron que el coibamide A cortó la capacidad de las células cancerosas de comunicar con los vasos sanguíneos y otras células, muriendo de hambre la célula y accionando eventual su muerte. En un modelo animal para el glioblastoma en el cual las células humanas del tumor se crecen en el flanco de un ratón, el tratamiento con el coibamide A redujo importante talla de tumor. Los pasos siguientes de las personas son probar el coibamide A en un modelo del ratón para el cáncer de pecho negativo triple y en un modelo del ratón para el cáncer de cerebro en el cual las células del glioblastoma se crecen en el cerebro en vez del flanco.

Glioblastomas es determinado difícil de tratar porque estos tumores crecen excepcionalmente rápidamente y no responden bien a la mayoría de las drogas disponibles de la quimioterapia. La cirugía, seguida por la radioterapia, se recomienda generalmente, pero es difícil quitar a hasta la última célula cancerosa y el tumor rebota a menudo. Un reto en las drogas que se convierten para luchar tumores cerebrales es que los agentes deben poder cruzar la barrera hematoencefálica, un mecanismo de filtración que permita solamente que ciertos tipos de substancias entren en el cerebro. No está todavía sin obstrucción si el coibamide A podría cruzar la barrera hematoencefálica, un aspecto que las personas proyectan investigar en el futuro.

Ishmael dijo incluso si el coibamide A sí mismo no puede entrar en el cerebro ni resulta tener efectos secundarios adversos, sabiendo que su estructura y mecanismo de la acción puede ayudar a investigadores a desarrollar las nuevas drogas que los efectos del coibamide a mimética. “Hasta ahora, no hay una droga en el uso clínico o en ninguna juicios clínica que trabaja de esta manera. Lo estamos utilizando para intentar revelar un nuevo camino a la muerte celular del gatillo en estas células cancerosas que tradicionalmente se han considerado muy resistentes a la muerte celular,” dijimos a Ishmael.

Esos esfuerzos de investigación consiguieron recientemente mucho más fáciles cuando los colaboradores en la universidad de Kyoto de Japón desarrollaron un método para producir el coibamide A sintetizadamente. Previamente, las personas de Ishmael habían confiado en las muestras aisladas de los especímenes naturales, que no se podrían crecer en el laboratorio y tuvieron que ser cosechados de ambientes marinos. Con la nueva forma sintetizada del coibamide A ahora disponible, las esperanzas de las personas de moverse adelante rápidamente hacia desarrollar la composición en un medicamento para el cáncer naturaleza-inspirado.

Source:

Federation of American Societies for Experimental Biology (FASEB)