Los mecanismos adaptantes nuevos en hibernar animales pueden ofrecer pistas para atenuar daño cardiaco

Las adaptaciones nuevas descubiertas en hibernar animales pueden revelar maneras de atenuar los daños asociados a los recorridos, a los ataques del corazón y a los trasplantes de órgano, según investigadores en la universidad de Alaska Fairbanks y de Duke University.

Describieron las adaptaciones en un papel publicado en la aplicación de junio el Anesthesiology del gorrón.

“Ésta ha sido una sociedad importante y emocionante que promete cambios transformativos a cómo se ofrecen el trauma y el cuidado quirúrgico,” dijo Brian Barnes, el co-autor del estudio, el investigador de largo tiempo de la hibernación y al director del instituto de UAF de la biología ártica. “Viene de una mejor comprensión de cómo las ardillas de tierra árticas y los osos negros hibernan en Alaska.”

Una persona tarda típicamente un tiempo largo para recuperarse de trasplante cardiaco de la cirugía o de órgano. Esto está en parte porque se daña cuando el flujo de sangre cesa o se reduce el tejido del órgano cuando un corazón para o se quita un órgano. El tejido también se daña cuando se restablece el flujo de sangre y la maquinaria metabólica de la carrocería no puede manejar con seguridad la embestida de vuelta de la sangre oxigenada.

La protección de los tejidos que seguían fallo cardiaco o el trasplante de órgano ha seguido siendo un objetivo científico evasivo, a pesar de la investigación importante y datos prometedores.

En 2009, Barnes, un zoophysiologist, y el Dr. Mihai Podgoreanu, jefe de Division de duque del Anesthesiology de Cardiothoracic, comenzaron a colaborar para determinar cómo un corazón ártico de la ardilla de tierra que hiberna puede sobrevivir cuál es relacionado con los fallos cardiacos relanzados.

A diferencia de otros animales, las ardillas de tierra árticas pueden bajar su metabolismo al 2 por ciento de su régimen normal, que permite que él esencialmente cierre funciones corporales que no necesitan y, que no ponen importantemente sus órganos en un estado de la animación suspendida.

Barnes, Podgoreanu y los colegas del duque y de UAF cerco y analizaban las proteínas asociadas al músculo cardíaco de enfriado, hibernando las ardillas de tierra árticas en las cuales el flujo de sangre había sido cortado. Relanzaron los análisis en las proteínas del corazón de las ardillas de tierra árticas y de las ratas del verano activo, que no hibernan.

Comparando las diversas proteínas produjo y los cambios metabólicos dentro de cada animal, determinaron los mecanismos adaptantes internos nuevos por los cuales las ardillas de tierra hacen frente a frío y a otros factores de ansiedad y cómo esos mecanismos se relacionan con los problemas del flujo de sangre asociados a cirugía cardiaca.

Un tal mecanismo es la capacidad de hibernators de utilizar exclusivamente los lípidos, que incluyen las grasas, vitaminas y hormonas, como combustible metabólico en vez de los hidratos de carbono ardientes, como los seres humanos hacen durante cirugías.

La comprensión de este modelo único de la adaptabilidad metabólica extrema puede ayudar a científicos a desarrollar las estrategias que permiten a doctores “cambiar” el metabolismo de un paciente que ha sufrido un recorrido, un daño cardiaco o una hipotermia para asemejarse al de un hibernator y de tal modo para perfeccionar supervivencia y la recuperación.

Los autores anticipan que el conocimiento ganado de este estudio se podría aplicar a la protección del órgano en nonhibernators y final en los pacientes que experimentaban cirugía y el trasplante de corazón, y para las víctimas del fallo cardiaco, del trauma y de la hipotermia.

Source:

University of Alaska Fairbanks