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Los estudios encuentran papel principal de los juegos del ambiente en dar forma el sistema inmune

Como huellas dactilares, los sistemas inmunes varían de personal. Y aunque todos heredemos un equipo único de los genes que nos ayudan a responder a las infecciones, los estudios recientes han encontrado que nuestra historia y ambiente-como donde y con la cual vivo-somos responsables del 60% al 80% de las diferencias entre los sistemas inmunes individuales, mientras que las genéticas explican el descanso. En una revista el 29 de septiembre publicado en tendencias en inmunología, tres inmunologistas discuten la ciencia emergente de qué formas nuestros sistemas inmunes y cómo puede ser que sea aplicada.

“Apenas como ella tardó un rato para quebrar la clave genética, finalmente estamos comenzando a quebrar la clave inmune, y nos estamos alejando de la idea simplista que hay solamente un tipo de sistema inmune,” decimos al autor importante Adrian Liston, jefe del laboratorio de translación de la inmunología de VIB-KU Lovaina en Bélgica. La “diversidad apenas no se programa en nuestros genes-- emerge de cómo nuestros genes responden al ambiente.”

Las infecciones a largo plazo son responsables la mayor parte de las diferencias entre los sistemas inmunes individuales. Por ejemplo, cuando una persona tiene herpes o tejas, el virus tiene más oportunidades de obrar recíprocamente con el sistema inmune. Estas acciones recíprocas cambian despacio el maquillaje celular de su sistema inmune y lo hacen más sensible a ese virus específico pero también más fácil para que otras infecciones se deslicen más allá de sus defensas. La gente sin estas infecciones no experimenta estos cambios celulares, e incluso con el frío o la fiebre ocasional, sus sistemas inmunes tirante relativamente estables en un cierto plazo.

La anomalía es cuando una persona es mayor. Los investigadores no han determinado exactamente porqué la edad desempeña un papel principal en la fabricación de nuestros sistemas inmunes individuales más únicos, pero han mostrado que el envejecimiento cambia cómo nuestro sistema inmune responde a las amenazas. Pues conseguimos más viejos, un órgano llamó el timo para gradualmente el producir de las células de T, que se hacen para ayudar a luchar lejos la infección. Sin nuevas células de T, una más vieja gente es más probable conseguir enferma y menos probable de responder a las vacunas.

Más allá de las células de T, el envejecimiento también parece cambiar ampliamente la manera que nuestros sistemas inmunes reaccionan.
“Muchas enfermedades que nos asociamos al envejecimiento tienen un componente inflamatorio, que sugiere allí son probablemente implicación inmune,” dice a Michelle Linterman, investigador en el instituto de Babraham y el co-autor de la revista. La “comprensión de cómo el sistema inmune cambia con edad va a ser enorme importante para tratar enfermedades relativas a la edad en el futuro.”

Las diferencias se pueden vencer, sin embargo; los estudios de la gente que vivía juntos han mostrado que la calidad del aire, la comida, los niveles de tensión, las configuraciones de sueño, y las opciones de la forma de vida tenían un efecto combinado fuerte sobre nuestras inmunorespuestas. Por ejemplo, los pares de fuerzas que cohabitan tienen sistemas inmunes más similares comparados al público en general.

Liston y sus colaboradores, Linterman y Edward Carr del instituto de Babraham, quisieran después explorar cómo el cambio de nuestro ambiente podría dar forma útil nuestro sistema inmune y potencialmente afectar a nuestra salud. “Para ocuparse vanamente con la clave inmune, primero necesitamos entender realmente las influencias que dan forma el sistema inmune,” decimos Liston. “Por eso es real grande que el ambiente es más importante que genética, porque podemos jugar con el ambiente.”

Source:

VIB - Flanders Interuniversity Institute for Biotechnology