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Malaria que lucha alterando sabor humano

Un nuevo estudio de los investigadores de Johns Hopkins sugiere que un área especializada del cerebro del mosquito mezcle gustos con los olores para crear sabores únicos y preferidos. Las conclusión avance la posibilidad, dicen, de determinar una substancia que haga “sabor humano” repulsivo a la especie del malaria-cojinete de los mosquitos, así que en vez del banquete en nosotros, guardan la enfermedad a ellos mismos, potencialmente el salvar las 450.000 vidas estimadas al año mundial.

mosquito femenino de los gambiae de los anófelesUn parte sobre la investigación apareció en línea el 3 de octubre en las comunicaciones de la naturaleza del gorrón. La malaria es una enfermedad infecciosa del parásito de los seres humanos y de los animales transmitidos por la mordedura del mosquito femenino de los gambiae de los anófeles. En 2015, los expertos la estiman afectada 214 millones de personas de, sobre todo en África, a pesar de décadas de esfuerzos de la erradicación y del mando del mosquito. No hay vacuna de la malaria, y aunque la enfermedad sea curable en primeros tiempos, tratamiento es costoso y difícil de entregar en lugares donde está endémico.

“Todos los mosquitos, incluyendo el que transmite malaria, utilizan su sentido del olfato de encontrar un ordenador principal para una harina de sangre. Nuestra meta es permitir los mosquitos informarnos qué olores encuentran repulsivos y utilizan ésos para guardarlos de mordernos,” dice al alfarero de Christopher, Ph.D., profesor adjunto de la neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad John Hopkins.

Porque el olor es esencial para la supervivencia del mosquito, cada mosquito tiene tres pares de “narices” para detectar olores: dos antenas, dos palps maxilares y labella dos. Los palps maxilares son los accesorios gruesos, confusos que resaltan de la región más inferior de la culata de cilindro del mosquito, más o menos paralelos a su probóscide, la vaina larga, flexible que guarda su “aguja que introduce” bajo los abrigos hasta que esté necesitada. En mismo el extremo de la probóscide está el labella, dos pequeñas regiones que contengan ambas neuronas “gustativas” que tomen gustos y las neuronas olfativas para reconocer odorantes.

Para entender mejor cómo. los mosquitos de los gambiae que causan malaria reciben y tramitan la información olfativa de tan muchas regiones sensoriales, las personas del alfarero quisieron ver adonde las neuronas olfativas de esas regiones entran en al cerebro.

Utilizaron una técnica genética potente - nunca antes de realizado en mosquitos, según alfarero - para hacer cierto verde del “resplandor” de las neuronas. La escritura de la etiqueta que brillaba intensamente del verde fue diseñada para aparecer específicamente en las neuronas que reciben olores complejos a través de las proteínas llamadas los receptores odorantes (ORs), puesto que O las neuronas se saben para ayudar a distinguir a seres humanos de otros animales de sangre caliente en los mosquitos del aegypti del aedes, que llevan el virus de Zika.

“Esto es la primera vez que los investigadores manejaron apuntar específicamente las neuronas sensoriales en mosquitos. Previamente, tuvimos que utilizar moscas como poder para todos los insectos, pero ahora podemos estudiar directamente el sentido del olfato en los insectos que extienden malaria,” ahora decimos Olena Riabinina, Ph.D., el autor importante del estudio y becario postdoctoral en la universidad imperial Londres. “Nos sorprendimos agradable como de bien nuestra técnica genética trabajada y cómo fácil ahora es considerar las neuronas olor-que descubren. La facilidad de la identificación simplificará definitivamente nuestra tarea de estudiar estas neuronas en el futuro.”

Como se esperaba, el alfarero dice, O las neuronas de las antenas y de los palps maxilares fueron a las áreas simétricas del cerebro llamado los lóbulos antenales, apenas como hacen en moscas. Pero sorprendieron al alfarero muy cuando él vio que O las neuronas del labella fueron a la supuesta zona subesophageal, que, él dice, había sido asociado nunca antes al sentido del olfato en cualquier mosca o insecto; había sido asociado solamente al sentido del gusto.

“Eso que encuentra sugiere que quizás los mosquitos apenas no tienen gusto de nuestro olor, pero también nuestro sabor,” dice al alfarero. “Es probable que los odorantes que vienen lejos nuestra piel sean tomados por el labella e influencian el gusto preferido de nuestra piel, especialmente cuando el mosquito está buscando un lugar para morder.”

Alfarero. “Es probable que los odorantes que vienen lejos nuestra piel sean tomados por el labella e influencian el gusto preferido de nuestra piel, especialmente cuando el mosquito está buscando un lugar para morder.”

El alfarero dice que el encontrar potencialmente ofrece a investigadores una más manera de repeler mosquitos. Las antenas y los palps maxilares se especializan más para tomar señales de largo alcance, mientras que el labella entra en el contacto directo con nuestra piel. De hecho, el alfarero dice, antes de inyectar su probóscide acicular, mosquitos utilice el labella para sondar alrededor en la piel de una víctima. “No sabemos realmente porqué hacen que, solamente sospechamos que están buscando las señales de entrada sensoriales que hacen alusión a de fácil acceso a un vaso sanguíneo,” él dicen. “Esto sugiere que una combinación de repulsivos podría mantener mosquitos de mordernos dos maneras. Uno podría apuntar las neuronas antenales y reducir la probabilidad que vienen demasiado cerca, mientras que otras podrían apuntar las neuronas labellar y hacer que los mosquitos giran de distancia en repugnancia - antes de chupar nuestra sangre - si consiguieron bastante cercanos a la tierra en nosotros.”

El alfarero genético bipartito del sistema ideado para generar las neuronas que brillan intensamente hará mucho más fácil para el suyo y otros laboratorios para mezclar y para igualar mosquitos genético alterados para generar nuevos rasgos, él dice. Su grupo ha creado ya una deformación del. mosquitos de los gambiae cuyo O verde del resplandor de las neuronas sobre la activación. Los científicos pueden ver así qué neuronas se encienden hacia arriba en respuesta a un olor específico.

“Usando este método, esperamos encontrar un odorante que sea seguro y agradable-que huele para nosotros pero fuertemente repugnante a los mosquitos en las concentraciones muy inferiores,” dice al alfarero.

Su grupo podía también comparar los cerebros de los mosquitos masculinos y femeninos. Puesto que solamente las hembras utilizan su sentido del olfato de encontrar que los seres humanos y los varones introducen solamente en el néctar, fue pensado previamente que los varones tenían apenas un sentido del olfato rudimentario. El grupo del alfarero encontró en lugar de otro que los varones tienen el mismo nivel de complejidad en sus cerebros para descubrir olores como hembras sino para tener menos neuronas olfativas. “Aparece que los varones pudieron apenas tener una versión reducida del sentido del olfato de una hembra. Pueden todavía oler tan todo los olores de una hembra, apenas no también, el” alfarero dice.

Su grupo proyecta estudiar otros tipos de neuronas para entender mejor cómo las señales de los mosquitos' tres tipos de receptores olfativos obran recíprocamente para influenciar su comportamiento. ¿Por ejemplo, por qué es el ácido láctico no atractivo en sus el propio sino altamente atractivo cuando está mezclado con dióxido de carbono?

“Quisiéramos imaginar qué regiones y neuronas en el cerebro llevan a este efecto combinado,” decimos al alfarero. “Si podemos determinarlas, quizás podríamos también pararlas del trabajo.”

Otros autores del parte incluyen la tarea de Darya, Elizabeth Marr y a Chun-Chieh Lin de la Facultad de Medicina de la Universidad John Hopkins; y Roberto Alford y David O' Brochta de la Universidad de Maryland, parque de la universidad.

Este trabajo fue soportado por concesiones del fondo del descubrimiento del remedio de Johns Hopkins, del instituto de investigación de la malaria de Johns Hopkins, y del instituto nacional de la alergia y de las enfermedades infecciosas (R01AI099060).