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Las ayudas del cerebro de la abeja desenredan misterio detrás de la formación de la memoria a largo plazo

Una avería de los procesos de la memoria en seres humanos puede llevar a las condiciones tales como Alzheimer y demencia. Observando el cerebro más simple de una abeja, la nueva investigación publicada en fronteras en neurología molecular, nos mueve un paso hacia la comprensión de los diversos procesos detrás de la formación de la memoria a largo plazo.

“Mostramos que la metilación de la DNA es un mecanismo molecular que regula la especificidad de la memoria y volver a aprender, y con qué experiencias del organismo se podrían acumular e integrar sobre su curso de la vida,” dice al Dr. Stephanie Biergans, primer autor del estudio e investigador en la universidad de Queensland, Australia.

Las “abejas tienen una capacidad asombrosa de aprender y recordar,” dice al investigador. “Pueden contar hasta cuatro, y se orientan por las configuraciones y los puntos de referencia en tierra de aprendizaje. Son también los insectos sociales a que interactivo, enseñe y aprenda, haciéndoles foragers acertados. Las abejas recuerdan cómo encontrar una fuente de la comida, cómo es bueno era la fuente, y cómo volver a la colmena.”

Como tal, la abeja puede formar memorias complejas con procesos como ésas suceso en cerebros humanos. Pero, el cerebro de la abeja es más simple y tienen un genoma más pequeño. Esto les hace un modelo ideal para investigar cómo suceso los diversos procesos necesarios para las memorias a largo plazo.

Los científicos saben que cuando se forma una memoria, los cambios moleculares pueden accionar cambios físicos al cerebro, incluyendo nuevas o alteradas conexiones y actividad de los nervios. Éstos se acumulan sobre un curso de la vida para crear nuestra memoria a largo plazo.

Una serie de los cambios moleculares que pueden ocurrir debido a la experiencia o los cambios ambientales y que afectan formación de la memoria son la expresión diferenciada de ciertos genes, mediada, entre otros, a través de mecanismos epigenéticos colectivamente llamados de los procesos. Regulan la expresión génica con las modificaciones de la DNA o de sus proteínas asociadas, sin el cambio de los genes ellos mismos.

“Sabíamos que la metilación de la DNA es un proceso epigenético que ocurre en el cerebro y se relaciona con la formación de la memoria,” Biergans explica. “Cuando cegamos este proceso en abejas afecta a cómo recuerdan.”

Biergans enseñó a dos grupos de abejas a contar con el azúcar en presencia de un olor determinado. Un grupo aprendió durante un período extendido, siendo expuesto al azúcar y al olor junto muchas veces. El otro fue dado la combinación solamente una vez. Usando una composición del inhibidor, Biergans paró la metilación de la DNA en algunas abejas en cada grupo. La formación de la memoria de las abejas en los dos grupos fue probada y comparada, con y sin, ocurrencia de la metilación de la DNA. Cambiando el olor que acompañó la comida, el Biergans y a los colegas también encontró que la metilación de la DNA afecta a cómo una abeja puede volver a aprender.

“Cuando las abejas fueron presentadas con el azúcar y un olor muchas veces juntas, la presencia de especificidad creciente metilación de la memoria de la DNA - eran menos responsivas a un olor nuevo. Por otra parte, cuando está introducida solamente a la combinación una vez, especificidad disminuida metilación de la DNA,” ella resume.

Para una abeja del forraje, esto tiene sentido total. Cuando una abeja consigue la comida de una única flor, no es de mérito recordar cómo huele. Que la abeja tendrá una memoria general del sitio, pero hará compras alrededor e intentará otras flores - no hay especificidad a su forraje. Pero, cuando cada flor con ese olor demuestra repetidamente ser una buena fuente del alimento, la abeja adherirá a esas flores y las buscará fuera.

La metilación de la DNA también ocurre en el cerebro humano y las conclusión de las personas son dominantes a entender cómo recordamos. Y, cómo olvidamos.

“Entendiendo cómo los cambios al epi-genoma acumulan, manifiestan e influencian la función del cerebro, podemos, en el futuro, poder desarrollar los tratamientos para las enfermedades de cerebro que también desarrollan sobre un curso de la vida. Hay probablemente una predisposición genética para algunas condiciones, tales como Alzheimer y demencia, pero en muchos casos los factores ambientales determinan si la enfermedad manifestará, a” Biergans concluyen.

Source:

Frontiers