Los Investigadores investigan influencia del tejido circundante en la formación y el incremento de las células del tumor

El melanoma Malo es el tipo de más rápido crecimiento de cáncer y de la enfermedad de la piel más fatal. Sandra Iden y sus personas en el Atado de la Excelencia en la Investigación del Envejecimiento (CECAD) en la Universidad de Colonia investigó la influencia del tejido circundante en la formación y el incremento de las células del tumor. Sus resultados ahora se publican en El Gorrón del Remedio Experimental.

Nuestra piel es nuestra barrera más importante al ambiente circundante. Cada día, tiene que luchar amenazas como Ultravioleta-luz, tensión mecánica o los gérmenes y los virus. La exposición Excesiva a la luz del sol es uno de los factores de riesgo más grandes de los cánceres de piel. Mientras Que en los años 60 el riesgo del curso de la vida para desarrollar el melanoma malo era 1:600 hoy está sobre 1:100. Por Lo Tanto, la investigación sobre este tipo de cáncer, que tiene solamente una buena ocasión del tratamiento si está diagnosticado temprano, es importante.

La capa exterior de la piel, la epidermis, consiste en diversos tipos de la célula. El formulario de Keratinocytes la barrera de piel y es fundamental importante para la herida que cura, mientras que los melanocytes desempeñan un papel crucial en la protección de nosotros contra Ultravioleta-luz. Producen la melanina del pigmento, que puede absorber energía y transformarla en calor para prevenir daño de la DNA. El Melanoma se presenta de melanocytes transformados. “Hasta ahora, la investigación del melanoma ha concentrado sobre todo en los cambios intrínsecos de la célula del tumor o en su reconocimiento por el sistema inmune. Mientras Tanto, se saben muchas mutaciones que aumentan el incremento de las células del melanoma,” explican a Sandra Iden, autor mayor del estudio. “Podemos ahora mostrar que el epitelio circundante tiene un impacto fuerte en destino del melanocyte y primeros tiempos de la formación del tumor. Keratinocytes mantiene los melanocytes la inspección y de tal modo disminuye el riesgo de desarrollar un melanoma.”

Las supuestas proteínas de la polaridad, particularmente Par3, desempeñan un papel importante en este proceso. Su tarea es controlar dimensión de una variable y la función celulares. Para sus investigaciones los científicos utilizaron ratones con un riesgo creciente de desarrollar el melanoma. Esta predisposición imita la enfermedad en seres humanos. “Podíamos interferir específicamente con la transmisión de señales de la proteína de la polaridad en las células epiteliales que rodeaban el tumor. Encontramos que esto rompe la comunicación directa entre los keratinocytes y los melanocytes, que dieron lugar a la formación y a la metástasis crecientes del tumor.” Otros análisis mostraron que Par3 previene la transformación de melanocytes regulando una molécula importante para los contactos de la célula-célula, P-cadherin. La “Baja de Par3 lleva al atascamiento P-cadherin-Mediado creciente entre los melanocytes y los keratinocytes, de tal modo ascendiendo la extensión y la invasividad de la célula del tumor,” Sandra Iden agrega.

En cooperación con los investigadores del Departamento de Dermatología en el Hospital Colonia de la Universidad, las personas de Sandra Iden analizaban muestras de tejido humanas de los enfermos de cáncer de la piel. “Cerco las muestras de diversos escenarios de melanomas y analizábamos cómo la expresión de Par3 y de P-cadherin correlacionó con incremento del tumor. Interesante, encontramos que con la progresión adicional del tumor, la expresión de Par3 disminuida, mientras que los contactos entre las células del tumor y el epitelio vecino mostraron la acumulación de P-cadherin. Por Otra Parte, los pacientes del melanoma con la alta expresión de P-cadherin mostraron una tasa de supervivencia disminuida con respecto a pacientes sin los cambios de P-cadherin. Los resultados del modelo del ratón y las muestras humanas son así muy constantes. Colectivamente, podíamos mostrar cómo las células sanas circundantes del tejido influencian a las células cancerosas, cambian su configuración y controlan su susceptibilidad a la formación del tumor. Para las aproximaciones preventivas, diagnósticas y terapéuticas futuras contra cáncer, debemos ensanchar nuestra opinión y también considerar cambios en el tejido sano que rodea el tumor.”

Fuente: http://ukoeln.de/VJWZD